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  • Los secuestraron en el Rally Dakar en África a punta de fusil y temieron por su vida: Pensamos que nos iban a aniquilar

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 08/01/2026 02:11

    (Desde Arabia Saudita) Las 29 ediciones del Rally Dakar en África entregaron historias increíbles. Las condiciones extremas a las que se sometieron los competidores, no solo en el recorrido sino también en relación al peligro e inseguridad por ciertos lugares por donde debieron pasar en ocasiones les entregó un mal trago como el que vivieron los españoles Jordi Juvanteny (piloto) y José Luis Criado (navegante) en 1997 en Mauritania, donde fueron secuestrados a mano armada y la pasaron mal, aunque hoy pueden contarla como una anécdota en las 33 ediciones que están cumpliendo juntos desde 1990. En el campamento de Yanbu, donde fue el epicentro inicial de esta carrera, Infobae habló con ambos y con su mecánico, Xabier Ribas. Nos secuestraron y nos subieron ahí a punta de fusil a Jordi, a mí y a otro compañero que vivía con nosotros en el año 97. Fue en El Paso de los Elefantes (Mauritania), así se llamaba el lugar. Entre Nema y Tichit. Allí temimos perder la vida porque pensábamos que aparte de robarnos, pues nos iban a aniquilar. Pero bueno, afortunadamente, nos dejaron marchar, pero fue un momento de mucha tensión. Muy delicado. La verdad es que hubo momentos que pensábamos que se terminaba todo. Pero bueno, al final, te quedan recuerdos de que solo fue un robo y nada más, relata José Luis, que tiene 68 años. Jordi (65) apunta que era un cuello de botella, entonces íbamos llegando. Estaba anocheciendo y aparecieron unos hombres detrás de los fusiles. Nos bajaron, nos cogieron el camión unos y nosotros quedamos allí en el suelo con más gente. Había mucha gente allí. Ahí lo pasamos mal. Pero bueno, pudimos sobrevivir. Aquí estamos. Una anécdota más. Y añade que hubo muchas anécdotas e historias bonitas. Siempre entiendo que a pesar de que fuesen dificultosas, pues interesantes, y de todas ellas se aprende. Hemos aprendido mucho. Para mí, el Dakar es una escuela de vida. Ambos corrieron en Sudamérica y guardan excelentes recuerdos de Argentina y el resto de los países de la región. La pasamos muy bien y disfrutamos mucho. Se echa de menos también, tanto lo que es la tierra argentina, que es muy bella, como también la gente que son muy acogedores, cuenta José Luis. Es super interesante la cantidad de coincidencias que existen entre vuestros pueblos y España, y la verdad es que el terreno, las dunas de Nihuil (Mendoza), todos aquellos caminos que conducían a la sierra o pedregales tan hermosos. Después, toda la parte de la playa o un sitio que siempre me impactó que se llama Ingeniero Jacobacci (Río Negro) que parecía el fin del mundo, agrega. No solo los paisajes les agradaron a los españoles pues la pasión y calidez del público es algo que extrañan de nuestro país. Cuando llegamos a Buenos Aires, aquello fue apoteótico. La gente loca. No podíamos caminar por la calle. Estábamos acostumbrados a correr solos en África y en Argentina la gente se echaba a la calle. No podíamos cruzar por ningún lado. Todo colapsado, todas las autopistas colapsadas. Aquello fue realmente espectacular, subraya Criado. Desde que el Rally Dakar llegó a Arabia Saudita a nivel público se vive algo parecido a lo de África con escasa o nula presencia de gente observando el paso de los vehículos. Al final nosotros venimos a hacer lo que hemos hecho siempre, correr y disfrutar de la carrera. Si hay gente, es más bonito, pero no deja de ser un añadido. La experiencia argentina o la sudamericana en general, Chile, Paraguay fue increíble en todos los sitios con las dunas, pasando ríos y que la gente aprovechaba y se bañaba con la ola que hacía el camión y se metían al lado para que los ducháramos. Conocimos algo que no nos hubiésemos ido nunca. Es decir, el Dakar no nos ha permitido, aparte de correr y ejercitar este espíritu de deportivo que llevamos, también conocer la cultura y su gente fue maravilloso. CAMIÓN REVOLUCIONARIO La tripulación ibérica corre con un camión MAN modelo TGA y un motor híbrido de 12.419 cm3. El mecánico, Xabier Ribas, explica los detalles. Es un camión 6x6, con tracción en todas las ruedas y que se adaptó para que funcione con hidrógeno, que nos permite que deje una huella cero sobre el terreno, pero este año para mejorar incluso más hemos añadido un sistema eléctrico y por ende ahora es un vehículo híbrido. Afirman que es el primer camión de carrera con hidrógeno y electricidad y Jordi aclara que es muy parecido a un motor de combustión normal y corriente. Llegamos a la misma velocidad que los de carrera normal. Estamos limitados a 140 km/h por el reglamento desde hace año por un tema de seguridad. Se puede ir más rápido, pero ya es muy peligroso. Lo único que la FIA (Federación Internacional del Automóvil) no permite aún vehículos de hidrógeno en la competición y por eso se creó esta categoría Misión 1000 para englobar a todas las energías que aún la FIA no tiene reglamentos para competir. Ribas apunta que es un vehículo que pesa normalmente alrededor de unas diez toneladas y que cuando coge velocidad de verdad, la inercia es brutal. Entonces, en accidente tiene que haber algo de seguridad y eso nos limita. Xabier agrega que en el primer Dakar con este camión que participaron ellos junto con Jordi Baibé, en 2023, lo completaron con hidrógeno. Esa tecnología ya se ha trasladado a la carretera y ahora esperamos también con la evolución de lo que vamos a hacer este año y a partir de finales de año, que podamos llevarlo también a la ruta para que se beneficien también en todo el mundo. En el Dakar Mission 1000 participan siete vehículos propulsados con energías alternativas. A dicho camión se suman seis motos eléctricas, una de ellas conducida por el cordobés Benjamín Pascual (Segway). A diario recorren 100 kilómetros. En cada etapa, el competidor dispondrá de un tiempo de referencia para recorrer la ruta, equivalente al modo de conducción normal en condiciones todoterreno. Si el tiempo conseguido es un 10 por ciento superior al tiempo de referencia, se activará el modo Eco y se sumarán 0 puntos de bonificación. Si es igual al tiempo de referencia, se activará el modo Normal y se añadirán 5 puntos de bonificación. Si es un 10 por ciento inferior al tiempo de referencia, se activará el modo Sport y se sumarán 10 puntos de bonificación. Lidera el que más puntos suma como puede verse en la página del evento en la sección clasificaciones. Luego de la cuarta etapa el propio Pascual es primero con 65 puntos y la tripulación española es tercera con 60 unidades. No obstante, el objetivo de la divisional es experimental y busca caminos alternativos para las próximas décadas en cuanto a la propulsión de los vehículos. LA CONVIVENCIA Los tres están varias horas arriba del camión, por lo que la buena relación es clave para que se pueda cumplir el objetivo de llegar a la meta. José Luis explica que peleas, todas las que quieran, porque en definitiva somos tres personas y entre tres personas puede surgir la parte diferente y puede surgir la discusión. Después de tantos años, en esa cabina tan pequeñita la tensión es máxima. ¿Por qué? Porque todo ocurre muy rápido. Vas muy rápido, las decisiones son muy rápidas, a veces te puedes equivocar, no puedes tomar alguna decisión y eso... Hay un contraste porque a lo mejor el otro que la recibe dice no, esto no es así. Pero bueno, al final, yo creo que. Pero todo se supera, tenemos momentos de tensión de verdad, pero luego todo se pasa y ya está, al final es una competición. Los tres no viven del automovilismo y son profesionales de otras áreas de las que se dedican durante el año. Para nosotros no es una obligación, sino una devoción. Se vive de manera diferente, mucho más intensamente que si fuésemos profesionales. Es más como aventura. Empezamos por esto, por la aventura. Afortunadamente nos dedicamos a otra cosa porque nos moriríamos de hambre, cuenta un sonriente Criado, que es notario y Jordi, ingeniero. Solo hacen el Rally Dakar y Juvanteny recuerda que hemos hecho antes alguna carrera, cuando éramos más jóvenes. El tiempo ya no nos lo permite y evidentemente el dinero. Tenemos otras obligaciones. Criado, por su parte, afirma que sin los sponsors que pagan bien, sería imposible. Pero siempre falta algo y hay que añadir algo o el tiempo y lo que te ocupa. Trabajamos todo el año para la carrera porque entre los esfuerzos, la innovación en el camión, las pruebas y demás, siempre estamos cuidando. La tripulación española es uno de los tantos ejemplos que aún perduran en el Rally Dakar y es la presencia de los participantes amateurs, que con mucho esfuerzo están presentes todos los años. Jordi Juvanteny y José Luis Criado hace más de tres décadas que corren juntos. Son sobrevivientes de la primera era de esta carrera en África y ahora hacen historia con un camión que deja su huella de cara al futuro.

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