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» Clarin
Fecha: 06/01/2026 08:46
Aunque hoy no esté en el centro del debate público, son cada vez más las voces -y de peso- que advierten que para crecer la Argentina necesita algo más que orden fiscal o macroeconómico. Hace falta mejorar la productividad, y eso difícilmente sucederá -dicen- sin una apuesta sostenida al capital humano. Es decir, sin una educación y una capacitación de calidad para los jóvenes que ingresan al mercado laboral. Nada de esto está contemplado en la ley de Presupuesto que aprobó el Congreso a fines del año pasado que, lejos de revertir la fuerte caída de la inversión educativa nacional registrada en 2024 y 2025 -superior al 40% en la educación básica, el mayor recorte de los últimos 20 años- terminó convalidando y consolidando ese ajuste. Como si fuera poco, el proyecto eliminó el piso de inversión del 6% del PBI para educación: una meta que, aunque casi nunca se cumplía, funcionaba como un umbral que elevaba la exigencia de inversión para el Estado, tanto a nivel nacional como provincial. El argumento oficial para justificar el ajuste es que se estaba invirtiendo mal en educación. Sin embargo, no se observan cambios relevantes en la calidad de la inversión en estos años, más allá del foco puesto en el Plan Nacional de Alfabetización, que incluso recibió críticas por priorizar la ampliación de la jornada escolar por sobre la formación docente. La calidad de la inversión educativa no mejora en el país. Y no lo hace, en buena parte, porque la mayor porción del presupuesto -casi el 90%- se destina a salarios, mientras que la obra pública dedicada a educación está parada. No es un asunto menor. La infraestructura escolar tiene un impacto directo en el rendimiento de los estudiantes. Así lo demuestra una investigación exhaustiva que hizo la Oficina Nacional de Investigación Económica de los Estados Unidos, que analizó el efecto del financiamiento de proyectos de infraestructura escolar en 29 estados de ese país. El estudio encontró que las escuelas donde se invirtió en mejoras edilicias -en especial en climatización y ampliación de aulas- lograron mejoras significativas en los resultados educativos. Y que ese impacto fue especialmente fuerte en los sectores sociales más bajos, no así en los de mayores ingresos. El orden fiscal puede ser la base para el crecimiento, es cierto, pero un país que abandona la inversión en sus escuelas se condena a no crecer. Y eso es lo que votó el Congreso. Sobre la firma Newsletter Clarín
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