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Gualeguaychu » El Dia
Fecha: 02/01/2026 11:44
La sensación de pesadez estomacal y el malestar general son experiencias comunes después de los festejos de fin de año Cómo recuperar el cuerpo tras los excesos Durante la celebración de Año Nuevo, los encuentros familiares y sociales suelen estar marcados por brindis reiterados y mesas colmadas de comidas y bebidas poco habituales en la rutina diaria. Este ambiente festivo propicia excesos tanto en el consumo de alcohol como en la ingesta de alimentos, una circunstancia ampliamente extendida que se repite fiesta tras fiesta en numerosos hogares. El entusiasmo de la ocasión y el deseo de compartir con seres queridos tienden a dejar en segundo plano las consideraciones sobre la salud, llevando al organismo a enfrentar desafíos que, aunque pasajeros, pueden impactar el bienestar físico en los días posteriores. La sensación de pesadez estomacal y el malestar general son experiencias comunes después de los festejos de fin de año. Estos síntomas suelen ser el resultado directo de la combinación de bebidas alcohólicas, platos ricos en calorías y horarios de comida inusuales. Para muchos, el inicio del nuevo año encuentra al cuerpo sometido a un esfuerzo adicional, lo cual puede interferir con la energía y la disposición necesarias para retomar las actividades habituales. Frente a este escenario, especialistas en salud y nutrición coinciden en la importancia de adoptar estrategias que ayuden a restaurar el equilibrio corporal y favorecer una recuperación eficaz. Desde pautas alimentarias específicas hasta recomendaciones para hidratarse y retomar la actividad física, existen métodos probados que permiten al organismo superar rápidamente los efectos de los excesos y encarar el primer día del año en óptimas condiciones. Los excesos de comida y alcohol en Año Nuevo generan malestar físico y resaca al día siguiente de las celebraciones Qué se consideran excesos de las Fiestas Los especialistas definen como excesos aquellos comportamientos alimentarios y de ingesta que superan lo habitual no solo en cantidad, sino también en calidad y frecuencia, y que se concentran en un breve período de tiempo. El alcohol compone uno de los principales excesos. La ingesta de bebidas que habitualmente no forman parte de la dieta diaria incrementan de manera significativa la cantidad de etanol absorbida por el organismo. Esta sobrecarga puede provocar desde síntomas leves, como euforia y desinhibición, hasta trastornos más graves, incluidos vómitos, pérdida de conciencia y alteraciones en la coordinación, según advierten especialistas. Además, el hecho de que el alcohol se consuma a menudo en combinación con otras sustancias (como bebidas energizantes o medicamentos) potencia los riesgos y dificulta la recuperación. El consumo de alcohol es habitual durante las celebraciones de fin de año En paralelo, la alimentación también suele alejarse de los patrones habituales. Platos ricos en grasas, azúcares y harinas se sirven en porciones generosas y repetidas veces a lo largo de la noche y los días siguientes. Este tipo de comidas, sumadas a la costumbre de prolongar los festejos durante todo el fin de semana, generan una carga adicional para el sistema digestivo y favorecen síntomas como indigestión, hinchazón, acidez y malestar general. Estos hábitos, aunque socialmente aceptados y esperados en las Fiestas, representan un desafío para la salud física y el equilibrio metabólico. Por eso, los expertos subrayan la necesidad de identificar estos excesos para poder tomar medidas preventivas y facilitar la recuperación en los días posteriores. Qué pasa en el cuerpo después de los excesos Las consecuencias inmediatas de los excesos durante las festividades se manifiestan en distintos sistemas del organismo, generando síntomas que pueden perdurar desde unas pocas horas hasta varios días. El impacto suele ser perceptible desde la mañana siguiente, cuando el cuerpo comienza a procesar el cúmulo de sustancias y nutrientes consumidos en un corto período. El consumo elevado de platos ricos en grasas, azúcares y sal sobrecarga el sistema digestivo y causa indigestión y acidez El metabolismo del alcohol en el hígado genera acetaldehído, una sustancia tóxica que contribuye a la sensación de malestar y, a largo plazo, puede ocasionar daños hepáticos y aumentar el riesgo de cáncer. Por su parte, los excesos alimentarios sobrecargan el aparato digestivo. La ingesta de grandes cantidades de alimentos ricos en grasas, azúcares y sal afecta el funcionamiento gástrico, daña la mucosa intestinal y ralentiza el vaciado del estómago. Estas alteraciones pueden provocar indigestión, sensación de pesadez, acidez, hinchazón, náuseas, vómitos o diarrea. La absorción de nutrientes se ve comprometida, lo cual puede derivar en carencias transitorias, inflamación y malestar general, revelan expertos. El exceso de comida y bebida eleva el riesgo de enfermedades cardiovasculares y puede causar alteraciones en la presión arterial El sistema cardiovascular también se ve afectado por la combinación de alcohol y comida en exceso. El alcohol genera una acción vasodilatadora que puede provocar hipotermia aguda y disminuir los niveles de glucosa, favoreciendo cuadros de hipoglucemia. Asimismo, el consumo excesivo de sal y grasas eleva la presión arterial y aumenta el riesgo de arritmias y enfermedades cardiovasculares, especialmente en quienes ya presentan factores de riesgo. Qué necesita el cuerpo para recuperarse El organismo demanda ciertas acciones concretas para restaurar su equilibrio y favorecer una recuperación eficaz. La hidratación es uno de los requerimientos inmediatos más importantes; el consumo de agua ayuda a contrarrestar la deshidratación provocada tanto por el alcohol como por las comidas ricas en sal y azúcares, además de que contribuye a eliminar toxinas a través de la orina. El organismo necesita una hidratación adecuada para eliminar toxinas generadas por el alcohol y los alimentos procesados El cuerpo también necesita un aporte adecuado de nutrientes esenciales. Incluir frutas, verduras frescas y alimentos livianos en las comidas siguientes, proporciona vitaminas, minerales y fibra, elementos fundamentales para apoyar el proceso digestivo y restaurar el metabolismo, revela un estudio. Además, optar por preparaciones suaves y de fácil digestión facilita la recuperación del sistema gastrointestinal, que ha sido exigido por las comidas copiosas y pesadas. El descanso es otro pilar fundamental. Dormir lo suficiente permite que los órganos se repongan y que el sistema nervioso recupere su funcionamiento habitual, especialmente después del impacto del alcohol sobre la calidad del sueño. Junto con esto, retomar la actividad física de manera moderada estimula la circulación, mejora el ánimo y ayuda al organismo a eliminar los residuos acumulados. Dormir las horas necesarias después de los excesos de Año Nuevo favorece la recuperación de los sistemas digestivo y nervioso Por último, la recuperación exige evitar medidas extremas como ayunos prolongados o dietas restrictivas, ya que estas prácticas pueden agravar el malestar e interferir con los procesos naturales de desintoxicación, manifiestan los especialistas. El enfoque más efectivo es la moderación y la adopción gradual de hábitos saludables en los días posteriores a los festejos. Hidratación y descanso: claves de la recuperación después de Año Nuevo La ingesta de agua ocupa un lugar central en el proceso de recuperación tras los excesos de las fiestas. El cuerpo pierde una cantidad considerable de líquidos debido al efecto diurético del alcohol y al consumo de alimentos ricos en sodio y azúcares. Para revertir este cuadro, especialistas de Mayo Clinic recomiendan beber al menos dos litros de agua al día y complementar con infusiones suaves, como té verde o de hierbas, que favorecen la digestión y ayudan a eliminar toxinas. Esta reposición de líquidos es fundamental para restaurar el equilibrio hidroelectrolítico, reducir la sensación de fatiga y prevenir síntomas asociados a la deshidratación, como dolor de cabeza y sequedad bucal. El descanso es otro factor esencial en la recuperación. Dormir las horas necesarias permite que el organismo repare tejidos, recupere la función cerebral y normalice el funcionamiento de los sistemas digestivo y nervioso, ambos alterados por el alcohol y la comida en exceso. Aunque el sueño puede verse afectado por las celebraciones, es importante procurar un ambiente adecuado para dormir y evitar factores que interfieran con la calidad del descanso, como la cafeína o la exposición a pantallas antes de acostarse.
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