Contacto

×
  • +54 343 4178845

  • bcuadra@examedia.com.ar

  • Entre Ríos, Argentina

  • Relatos sobre la visita histórica de Lady Di a Gaiman: caricias a niños, un sorbo de té y una mirada melancólica

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 30/11/2025 03:20

    Lady Di llegó a Puerto Madryn y descendió del avión presidencial, al inicio de su breve visita a la Patagonia (Fotos Gentileza de Andrés Bonetti) Hace 30 años, el encantador pueblo de Gaiman, de origen galés, rompió su apacible rutina por una visita inesperada que duró apenas ocho horas, pero marcó su historia: la presencia de la princesa de Gales, Lady Di. Tras permanecer dos días en Buenos Aires, donde fue recibida por el entonces presidente Carlos Saúl Menem, la princesa subió al Tango 01 y voló rumbo a la Patagonia. Lady Di viajó pocas semanas después de aquella impactante entrevista con la BBC en la que relató la infelicidad acumulada durante su unión con el príncipe Carlos —de quien ya estaba separada, aunque el divorcio recién llegaría el 28 de agosto de 1996— y la infidelidad de él con Camilla Parker Bowles. “En mi matrimonio éramos tres”, afirmó Diana, una frase que causó una auténtica conmoción dentro de la corona británica. Además, había admitido sus propios vínculos extramatrimoniales. Su visita a la Argentina se producía también 13 años después de la Guerra de Malvinas, como parte de un “tour de caridad”. Recorrió hospitales —el Roffo, el Garrahan y el Hospital de Niños— dentro de una agenda intensa y de alto contenido social. Se alojó en la residencia del embajador británico, donde además recibió una cena en su honor. Tras completar su agenda porteña, voló a Madryn en uno de los aviones presidenciales. El motivo era disfrutar del avistaje de ballenas y visitar Gaiman, una localidad profundamente marcada por la cultura galesa desde que, a fines del siglo XIX, una importante cantidad de habitantes de esa nación emigraron hacia una Patagonia entonces casi deshabitada, que ofrecía tierras infinitas y facilidades para poblar distintas zonas de Chubut. La princesa de Gales saludóa las autoridades locales antes de abordar el helicóptero rumbo a Península Valdés, su primera parada Durante la visita, cargada de actividades, la princesa regaló sonrisas para todos El momento del avistaje: Lady Di, apoyada en el borde de la lancha, contempló a una ballena franca que se acercó curiosa Andrés Bonetti fue el único fotógrafo autorizado a integrar la comitiva durante la estadía de Lady Di y a registrar los momentos clave en Puerto Madryn y Gaiman. Contratado por la gobernación para documentar el recorrido y distribuir las imágenes a los medios nacionales e internacionales, siguió a la princesa de cerca. Fue un privilegio excepcional: la mayoría de los fotógrafos enfrentó restricciones estrictas y solo pudo seguirla desde lejos, ya que las autoridades habían dispuesto un operativo de seguridad inusualmente férreo para mantener a la princesa alejada del asedio mediático. La cobertura local estuvo atravesada por ese distanciamiento forzado. Andrés recordó que, tras la entrevista con la BBC, “los medios estaban alborotados y la seguían a todos lados”. Y agregó: “Yo no soy reportero gráfico, pero siempre he sacado fotografías de todo tipo. Me propusieron a mí; querían un fotógrafo que no fuera paparazzi ni de prensa porque lo primero que pidió ella al venir a la Argentina era que no quería ninguna entrevista, ni fotógrafo cerca, ni que la acosaran. Pero, a la vez, el Gobierno quería la oportunidad de hacerle la foto, porque sabían que iba a ser una movida y una promoción acá. Venía a hacer un avistamiento de ballenas y a conocer Gaiman. Así que acepté con gusto”. Desde la bajada del avión en Puerto Madryn, Bonetti tomó cada imagen. Luego un helicóptero la trasladó a la playa de Puerto Pirámides, en Península Valdés. Una de las fotos que recorrió el mundo fue la del avistaje de la ballena franca, que tomó desde otra lancha. En medio de las actividades protocolares, Diana Spencer se mostró por fin relajada, disfrutando del espectáculo de la naturaleza: la ballena se había acercado curiosa, después de pasar debajo de la embarcación. El avistamiento fue excelente, teniendo en cuenta de que noviembre no es el mes ideal para ver ballenas “Ella venía muy tensa”, contó el fotógrafo que estuvo atento a lo que transmitían sus ojos verdes, que los definió como profundos, introspectivos, porque por momentos su mirada parecía perdida en sus pensamientos. “Después, en la lancha se relajó. Hay una foto en la que está apoyada en el borde, mirando a la ballena, con la mirada fija. Noviembre es un mes en el que las ballenas están lejos y es difícil encontrarlas. Y ahí salieron, a 500 metros. Había una ballena que se quedó y estuvo un largo rato. Ella estaba con una sonrisa. Fue un buen avistaje el tiempo que duró”. Lady Di recibió un bouquet de flores de manos de Olga Vitali, la esposa del entonces intendente de Gaiman, Raúl Mac Burney La llegada de Lady Di a Gaiman, recibida cientos de fotógrafos, pobladores, dentro de un estricto operativo de seguridad Olga Vitali, viuda del cinco veces intendente de Gaiman, Raúl Mac Burney, y directora del Nivel Inicial de la Escuela N° 415 Mair Ap Iwan, recordó para Infobae aquel día en que Gaiman se transformó en el pueblo que visitó Lady Di. Lady Di camino hacia el monumento de Cristóbal Colón, punto central del acto preparado para recibirla Contó que habían llegado numerosos medios acreditados. “Se decidió que se la iba a recibir en la plaza de Gaiman. El frente da a la calle Ingenio Tello, que es la principal, y la parte de atrás da a la costanera, la Hipólito Yrigoyen. En el medio está el monumento a Cristóbal Colón. Ella iba a caminar hasta el monumento, rodearlo y pararse mirando al municipio, donde iba a estar la prensa tras un vallado. Todo se organizó un mes antes, bajo absoluta reserva”. Antes de llegar a la plaza, la llevaron a comer corderito patagónico en una estancia. “Dicen los que estuvieron ahí que no comió”. Desde allí, en helicóptero, fueron hasta la villa deportiva del Gaiman Football Club, donde aterrizó la aeronave. La princesa sonriente junto al gobernador de Chubut Carlos Maestro “Después la trajeron en una combi hasta la plaza. El tema era qué cordón hacer para que la gente no se acercara, no la tocara… porque, bueno, el cholulismo”, recuerda Olga entre risas. “Como ella había sido maestra de un kindergarten y yo era en ese momento directora de un jardín, le digo a mi marido: ‘¿Y si hacemos un cordón con los chiquitos del jardín?’”. La idea fue aprobada: “Nadie se va a llevar por delante una cantidad de chiquitos, ¿cierto?”. Cuando la princesa notó ese cordón infantil, preguntó el motivo. “La traductora le preguntó a mi marido y él dijo que lo explicara yo. Le dije que había leído que había trabajado en un kínder y que le gustaban mucho los chiquitos. Y bueno, de ahí es que acarició a una nena que estaba en brazos”. Diana se sorprendió con el cordón de niños del jardín de infantes que cercó su paso por la plaza del pueblo La princesa de Gales demostró mucha dulzura tanto hacia los niños como las personas mayores Durante la visita, la princesa saludó a las autoridades y personalidades del pueblo Las gemelas Marcela y Graciela Silhanek, descendientes de galeses y maestras jardineras ese día, estaban allí formando el cordón con los alumnos. Marcela, cuyo bisabuelo nació en Gaiman y cuya madre hablaba galés hasta aprender castellano en la escuela, explicó el origen de la colonia: “En 1865 desembarcaron los primeros colonos en Puerto Madryn en el barco Mimosa. Pronto descubrieron el valle del Chubut y Gaiman fue el primer municipio fundado por los galeses, aunque su nombre es indígena: quiere decir piedra de afilar”. En brazos de Marcela estaba la niña a la que Lady Di acarició. “Ella llegó hasta el edificio de la municipalidad. Hicieron un acto, fotos, y después fue saludando a la gente. Yo tenía una niña alzada y ella la saludó, así que la vi cerca”. Su impresión fue clara: “Se veía siempre sonriente, cercana, interesada en la gente y en lo que le decían. Siempre atenta”. Olga también reparó en su actitud hacia los niños. “Fue dulce. Se acercó a acariciar. Tenía un dejo de tristeza en los ojos. Convengamos que siempre tuvo una mirada triste. La tuvo acá también; no sé si era tristeza o su forma de mirar. Venía de algo muy difícil, de una separación. La vi muy cariñosa y sencilla. Lo primero que hice cuando se acercó fue entregarle el bouquet, y ella hizo una inclinación de cabeza en señal de agradecimiento”. Lady Di toma té galés en la tradicional mesa servida especialmente para su visita y recibe de regalo la foto de una ballena tomada por Bonetti La visita, que comenzó a las 10 de la mañana y terminó a las 6 de la tarde, tuvo su última parada en la casa de té Ty Te Caerdydd, que llevaba apenas un año abierta. Según contó Olga, la seleccionaron por su ubicación estratégica: la más tradicional estaba junto a la plaza y allí se agolparía el pueblo. “Nos dirigimos a la casa de té, que está a orillas de un canal, y ahí nomás, el río. Esa casa era estratégica porque tiene una entrada y una salida, por si se necesitaba. Todo el periodismo estaba apostado detrás de los arbustos, y delante estaba el canal. Aunque quisieran, no se podían acercar. Pero las cámaras tenían unos zoom… para qué hablar”, recuerda. “Ingresamos con la Traffic. La recibieron los dueños. Había invitados, personajes del pueblo. Se sirvió el té, y es cierto que ella tomó un sorbo, nada más. No comió absolutamente nada. Mi marido le entregó un cuadro de un pintor local, Horacio Marras: una capilla galesa, lo más indicado. Ella seguía siendo princesa de Gales”. La casa de té conservó toda la vajilla que usó la princesa, que estuvo en exhibición y volverá a estarlo en cuanto vuelva a abrir las puertas También recibió un cuadro con la imagen de una ballena, tomado por Bonetti, el fotógrafo de la comitiva. Él recuerda: “Me dijo muchas gracias, que el cuadro iba a ocupar un lugar muy especial y que iba a tratar de volver con sus hijos al año siguiente porque amaba a las ballenas. En ese momento dije ‘wow’, no pensé que me fuera a hablar”. Al salir, un coro mixto interpretó dos canciones. Luego visitó el Museo Regional, ubicado en la ex estación del ferrocarril, cerrado desde 1961. Allí, la guía —una señora mayor de nombre Tegai Roberts, que hablaba un inglés impecable— le pidió una foto. Diana no solo accedió: se tomó la falda plisada blanca y le hizo una pequeña reverencia. Las últimas fotos tomadas antes de despedirse de Gaiman Integrantes de la comitiva se hicieron una foto con la princesa quien disfrutó de cada trampo de la visita Miguel Mirantes, propietario de Ty Te Caerdydd, recordó que la casa permanece cerrada desde la pandemia, aunque planean reabrirla con sus características originales. Sobre aquella visita, dijo: “Había mucha gente de prensa, unas 600 personas, un montón de custodias. Fue un día muy movido, un día que esperábamos. Durante un mes tuvimos que mantenerlo en secreto. No querían que se divulgase”. “La casa de té conserva todas las cosas: la taza en la que tomó, la silla donde se sentó, la vajilla, la firma que dejó en el libro. El té que dejó también. Lo guardamos celosamente. Y la taza, sin lavar. Fue una cosa muy interesante, muy bonita, y algo que perdura en todos nosotros”. La visita de apenas unas horas, que alcanzó a dejar una huella profunda en Gaiman, se produjo 645 días antes de su trágica muerte, el 31 de agosto de 1997, cuando el mundo la lloró. La última foto de la princesa, mirando detrás de su hombro, dejando un recuerdo imborrable para todo un pueblo Andrés Bonetti, el fotógrafo que registró la visita de Lady Di a Gaiman y Puerto Madryn

    Ver noticia original

    También te puede interesar

  • Examedia © 2024

    Desarrollado por