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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 30/08/2025 06:37
Mercedes de Freitas, directora de Transparencia Venezuela, habló con Infobae sobre la extensa red de corrupción del chavismo La dictadura venezolana atraviesa días de máxima tensión en medio del despliegue de buques militares norteamericanos en el mar Caribe para combatir el narcotráfico y tras el reciente aumento anunciado por Washington de la recompensa por la captura de Nicolás Maduro, acusado de liderar el Cártel de los Soles. Esto se suma a la profunda crisis humanitaria que viene sufriendo el país desde hace años en el marco de un brutal clima de persecución y represión por parte del régimen bolivariano. Durante su visita a Buenos Aires, Mercedes de Freitas, directora de Transparencia Venezuela, conversó con Infobae sobre el impacto de las recientes acciones coordinadas por Estados Unidos y otros países para hacer frente al narcotráfico, al tiempo que advirtió sobre la enorme magnitud global de la corrupción venezolana desde la época de Hugo Chávez hasta la actualidad. “Si fuera Maduro estaría muy asustada”, afirmó la activista venezolana, quien consideró que el cerco naval de Estados Unidos también podría afectar a la red de buques fantasma que opera en las costas venezolanas para esquivar las sanciones petroleras, lo que representaría un duro golpe a las arcas del régimen. Esto, sumado a las graves denuncias por crímenes de lesa humanidad que pesan sobre las altas esferas de la dictadura en varias instancias judiciales internacionales, podrían llevar a un resquebrajamiento interno. “Si no hay dinero, el Gobierno va a estar mucho más presionado por los suyos”, advirtió De Freitas. Por su parte, reveló que el nivel de corrupción desde la llegada del chavismo al poder ha sido tal, “que se ha extendido por el planeta”. En ese sentido, comentó que Transparencia identificó 178 casos abiertos en los sistemas de justicia de 30 países, aunque aclaró que la extensa red llega a 73 naciones, con un desfalco estimado en más de 7.000 millones de dólares. Esto, aclaró De Freitas, corresponde solamente a lo que pudo corroborar la ONG que dirige, por lo que se estima que los números reales serían considerablemente superiores. De Freitas expuso la compleja y extensa red de corrupción que tejió el chavismo durante más de dos décadas (AP Foto/Matilde Campodónico, Archivo) -Me gustaría empezar hablando sobre el motivo de su visita a la Argentina. -La gran corrupción venezolana se ha extendido por el planeta. Nosotros tenemos identificada la presencia de esta gran red de gran corrupción en setenta y tres países. Pero tenemos identificados ciento setenta y ocho casos que están abiertos en los sistemas de justicia de treinta países. Aquí en Argentina pudimos identificar dieciocho casos. Algunos ya se sobreseyeron por falta de información de Venezuela: las rogatorias, los exhortos que hacían los fiscales argentinos a la justicia venezolana nunca fueron respondidos y eso hizo que muchos casos se cerraran. Nosotros lo que venimos es a trabajar con los fiscales, con los jueces, con los investigadores para que cuenten con información adicional, que no es la oficial de un sistema de justicia, pero que de alguna manera tratamos de evitar que la impunidad que vivimos en Venezuela se extienda. -¿A qué período corresponden principalmente estos casos que identificaron? -La mayoría tienen que ver con el fideicomiso que se abrió durante el periodo del presidente Chávez y el presidente Néstor Kirchner. Ese fideicomiso dio para que se hicieran, según todas las investigaciones y los casos que se están procesando, para que hicieran grandes negocios de lado y lado, con venta, exportación de productos argentinos con sobreprecios de doscientos, trescientos por ciento y en algunos casos más. Productos que en algunas de las oportunidades no venían ni siquiera de Argentina, sino que se facturaban en Argentina, pero que salían de China. Aprovechando este fideicomiso que garantizaba el pago, Venezuela pagaba con full oil, gas, petróleo, gasolina, y nosotros se supone que recibíamos productos en Venezuela de todo tipo. A veces no teníamos certeza de que habían llegado porque en muchas oportunidades no se instalaban. Entonces, hubo sobreprecio, hubo pago de sobornos, porque la estructura que se identificó en las investigaciones no es la de una empresa que recibe un pago de un Estado, de un Gobierno, y lo formaliza a través de sus bancos, sino que se creó una larga lista de empresas a lo largo del mundo, en varios países, con cuentas también abiertas en diferentes circunscripciones, muchas de ellas en paraísos fiscales y que no hay explicación para esa estructura. Los casos, la verdad, es que cuesta que avancen. Yo creo que, en parte, no por el desinterés de los fiscales o los jueces, sino porque se traban. El proceso primero es muy complejo y, por otro lado, falta lo que los tribunales llaman el delito precedente, que es la información que debería venir de Venezuela. En algunos casos avanza porque logran información de Panamá, de Suiza, de Estados Unidos, de otros países en donde, como estos todos son casos transnacionales, se lava dinero en muchos lugares y por allí se pueden avanzar. -Es conocida la estrecha relación que hubo entre los gobiernos de Chávez y los Kichner. ¿Pero los negocios se mantuvieron con la llegada de Maduro al poder? -Algunos sí. Hasta el 2016 funcionó lo que se llamaba el fideicomiso. A partir del 2016 ya no existía este fideicomiso, pero sí hay otros casos abiertos. Son casos que están procesando la justicia, no sabemos en qué status y no sabemos si hay responsabilidad o no, pero hay un caso mucho más reciente que tiene que ver con una empresa que se llama Exclé, que vende servicios tecnológicos, sistemas, programas para el tema electoral en Venezuela, el órgano electoral venezolano, pero también para este sistema que hay en Venezuela que se llama Carnet de la Patria, a través del cual hay un control por parte del Estado de los ciudadanos, porque a través de ese carnet sabes dónde viven, qué compras, qué no compras, por quién reciben los bonos que da el Estado, unos ridículos -de un dólar a cinco dólares-. Es la estructura por la cual pueden acceder a comprar las bolsas de comida subsidiadas, que se llaman CLAP. Sabemos que la empresa tuvo un éxito impresionante en poco tiempo. Fundamentalmente por los contratos con Venezuela. No tenemos información de que haya licitaciones en Venezuela. Todos los contratos son a dedo. La posibilidad de llegar hasta el Estado para ofrecer algo y que se lo compren es porque tienen una relación. En Venezuela decimos enchufados. O sea, hay una relación en donde la falta de transparencia hace pensar mal. Los principales beneficiarios de la corrupción chavista son los altos mandos del régimen (REUTERS/Carlos García Rawlins) -¿Quiénes son los principales beneficiarios? ¿La cúpula del régimen? -Nosotros tenemos muchos años registrando información, entonces podemos tener una imagen muy clara de las relaciones que hay entre las personas. Tenemos unos grafos en donde se ve claramente quiénes están en el centro de esa gran red y quiénes son los puentes estructurales y, por supuesto, las figuras del alto gobierno que todos conocen están allí dirigiendo, participando o conectando a los miembros de esa red. Por supuesto, Nicolás Maduro y toda su familia están en muchísimos casos; no solamente aquí, sino en todas partes. También personas que están en el alto gobierno, quizás más abajo que no son figuras tan conocidas, pero que estuvieron y están. Esto no es de ahora. Rafael Ramírez fue presidente de PDVSA, y a la vez ministro de Energía o de Petróleo, durante más de diez años, en el periodo donde PDVSA generó la mayor cantidad de dinero nunca en la historia, en donde entró la mayor cantidad de dinero. Cuando llega Nicolás Maduro, Venezuela entra en esta crisis perversa, de escasez, pero producto de que se había destruido la institucionalidad de ministros de Chávez. Ministros muy importantes de Chávez, como Giordani, escribieron una carta donde decían que el presidente Chávez quebró a Venezuela con la Misión Vivienda para ganar las elecciones. Es una construcción desatada de viviendas sin ningunos controles ni urbanísticos, ni estructurales, ni de la distribución de esas viviendas, sin control de los contratos que se hacían a unos precios extraordinarios. Todo ese dinero salió de PDVSA. Y sigue saliendo de PDVSA, porque la única de las novecientas treinta empresas públicas propiedad del Estado que nosotros hemos identificado, la verdad es que la única que tiene algunos dividendos es PDVSA todavía, aunque por supuesto muy reducido. Entonces por allí viene la mayor cantidad del dinero, del petróleo. -Con PDVSA seriamente dañada por la corrupción, ¿el narcotráfico pasó a ser el principal foco de corrupción en Venezuela? -Lo que pasa es que el dinero del narco no entra al Estado. El dinero del petróleo sí entra a la caja del Tesoro Nacional, la Oficina del Tesoro, el Ministerio, el Banco Central de Venezuela… El narcotráfico va directamente a cuentas de las personas que dirigen la operación. Venezuela es tránsito y de acuerdo a los números de nuestro último informe, que da información de todo el año 2024 basado en fuentes que podemos confirmar, entre ellos la DEA, nos indican que el 24% de la droga que se procesa en América pasa por Venezuela. No solamente sube a América y a Asia por el Pacífico, sino que el 24% transita por Venezuela. Eso es brutal. Los números a los que nosotros hemos llegado con el análisis de economistas nos indican que más de ocho mil doscientos millones de dólares generó el narcotráfico en Venezuela solo en el 2024. Ese dinero no llega al Estado, no lo reparten entre la gente. Con ese dinero no pagan escuelas, maestros, hospitales... Ese dinero entra a sus cuentas privadas. Es una red que controla el Estado, pero además está dirigiendo o participando, porque en algunas partes lo dirige y en otras solo participa, de estos ilícitos. Y no es solamente narcotráfico, es oro, es contrabando de cualquier otra cantidad de minerales raros. También la extorsión; la extorsión es una manera de vida en Venezuela. Te extorsionan los grupos criminales, los grupos guerrilleros como la disidencia de las FARC… Pero también te extorsiona la estructura de la función pública, porque hay como un permiso, como los sueldos son tan bajos -son absolutamente ridículos, con eso no se puede comer-, hay como un permiso a los funcionarios para que muevan y extorsionen. Si tú quieres y necesitas una cama para operar a tu hija, pues hay que pagar. Si quieres sacar a alguien de la cárcel, tienes que pagar. Eso lo estamos viendo ahora. Presentamos un informe completo al Alto Comisionado de Naciones Unidas sobre ese tema, porque en el sistema de justicia quizás es lo más perverso, porque es el que debería protegernos, es el que debería hacer justicia, el que debería sancionar el cumplimiento. Y cuando desde ahí se cometen las irregularidades, no hay quien proteja a los venezolanos, no hay quien haga exigencia de garantías de derechos humanos. -Recién señalaba el monto estimado generado por el narco el año pasado. ¿Tienen un balance estimado del dinero desfalcado en los casos de corrupción que lograron identificar hasta el momento? -Tenemos unos resultados genéricos, pero también tenemos un número mucho más preciso, que es parcial. Y es que de estos ciento setenta y ocho casos que comentaba que hemos identificado hasta ahora en estos treinta países tenemos acceso al sesenta por ciento de los expedientes. Cuando uno suma el dinero involucrado, llega a más de sesenta y nueve mil millones de dólares. Estamos hablando de la punta del iceberg. Estamos hablando de una parte del negocio, pero porque aún falta una cantidad de casos que no se están procesando en ninguna parte, como todas las compras que se hicieron para resolver el tema eléctrico en 2009, 2010, 2011, 2012, 2014, 2016, que son contratos que se pagaron parcialmente, otros totalmente, y que nunca se instalaron, nunca se terminaron. Por eso es que no tenemos luz en Venezuela. O todas las compras y contrataciones de comida que no están abiertas. Con China, por ejemplo, con Turquía, no están abiertos. Hay casos también de compras de alimentos que se hicieron en España, Portugal, etcétera, que tampoco están abiertos. En Portugal hay casos abiertos muy importantes porque hubo un caso gigantesco con el Banco Espíritu Santo, que se cerró y todo. Ahí Venezuela tiene una participación particular. En España hay casos gigantescos de cuatro mil doscientos millones de dólares. En Estados Unidos, Atlantic, que es de cuatro mil ochocientos millones de dólares también. Nosotros hemos estimado más de cuarenta casos que superan los mil millones de dólares. Son casos extraordinarios que obviamente han tenido que impactar la vida de la gente en Venezuela. -¿La mayor parte de estos casos están ligados a los gobiernos de los otros países o están más vinculados al sector empresarial? -No, casi todos están relacionados con empresarios, sector privado o los mismos venezolanos. Los mismos partícipes lavando el dinero con bancos en cualquier cantidad de países. Compraban bancos en República Dominicana, compraron un banco Credit Suisse, que lo cerraron porque parte de esta red de corrupción había comprado acciones en el banco. Lavan dinero, por ejemplo, con espectáculos o comprando acciones en otro tipo de empresas o inmuebles. Cuando vemos los casos en los expedientes, vemos que se ha congelado y a veces hasta confiscado, porque hay casos que se han sancionado, en donde hay una cantidad de casos que tienen bienes congelados. Nosotros hicimos un reporte contestando a la fiscal Bondi, que declaró que habían confiscado setecientos millones de dólares en bienes a Maduro. Nosotros hicimos un reporte, hasta donde nosotros llegamos eran cuatro mil millones. Pero no es Maduro directamente tampoco, porque tampoco es que tiene las cosas a su nombre, sino que es una cantidad de bienes que se vienen confiscando desde hace varios años y que están en casas, caballos, relojes, cuentas corrientes, dinero en efectivo… -¿Todo distribuido en varios países, no? -Regado por setenta y tres países. Entre empresas, cuentas, bancos que participaron, sistemas de justicia que tienen casos abiertos... Es una cosa gigantesca. Nosotros lo comparamos con Lava Jato, que es un gran caso donde estaba Odebrecht como una de las empresas. Los agentes que participaron eran dos mil seiscientos. Nuestra red ya tiene más de veinte mil. Entonces, estamos hablando de una cosa de grandes dimensiones. Nicolás Maduro nombró a Alex Saab, quien estuvo detenido en EEUU por ser considerado su testaferro, como ministro de Industrias del régimen venezolano -Durante estos años que vienen llevando a cabo estas investigaciones en los países han cambiado los gobiernos, algunos más afines, otros nada afines al régimen de Maduro. ¿Han visto ciertos gobiernos que tal vez no han prestado mucha cooperación o que han notado que hay una cierta cercanía con estos casos de corrupción? -Lo hemos notado porque como trabajamos con los sistemas de justicia, a veces vemos que no hay ningún interés en seguir con un caso y a lo mejor cambia el Gobierno y los fiscales o los jueces se sienten como más libres para seguir. Pero la verdad es que en el caso de Estados Unidos, todos estos casos procesados son antes de Trump. Estamos detrás de ver qué casos nuevos están abriéndose en la justicia norteamericana. Ahí hay como una doble tarea, de todo los esfuerzos políticos, que a veces son mensajes en cámara y propaganda y no se traducen en acciones reales. O sí, como el caso de Trump, de aumentar la recompensa de veinticinco a cincuenta millones, etcétera. Pero la verdad es que lo que más nos interesa es despolitizar, porque cuando nosotros hablábamos de los casos de corrupción, de Chávez, de Maduro, hubo mucho tiempo en donde nos acusaban de ser de la derecha, imperialistas, de tener intereses políticos... Y la verdad es que nosotros lo que queremos son procesos jurídicos y que se cumpla la independencia judicial y que avancen. Pero la verdad es que es muy romántico pensar que los sistemas de justicia no se mueven también por permisos o prohibiciones del sistema político. -Perteneciendo a una ONG, y sabiendo lo difícil que es seguir estos casos de corrupción, y aún más que caiga algún peso pesado, ¿cómo vivieron desde Transparencia Venezuela la liberación de Alex Saab en Estados Unidos? -Mal. La verdad no lo puedo entender. Yo siempre digo: debe haber cosas políticas que yo no entiendo y que a lo mejor no las sabemos. La verdad es que no podíamos entender. Álex Saab tenía casos abiertos en muchos países: en Colombia, Ecuador, Estados Unidos, México... No era un invento de una organización. La verdad es que nos sorprendió, fue para nosotros así como un golpe de impunidad. El informe que nosotros tenemos de él nos muestra una estructura de noventa y dos empresas, y seguramente tiene más porque esas fueron a las que nosotros llegamos. Noventa y dos empresas en más de diecisiete países. ¿Quién monta esa estructura? Si tú vas a abrir cualquier empresa en cualquier parte, necesitas conocer el marco jurídico, qué es lo que tienes que hacer, cómo es el pago de impuestos, quién es el órgano al que le tienes que rendir cuentas, dónde te tienes que registrar... ¿Cómo haces para registrar esas noventa y dos empresas? Tienes que tener asesores de gran volumen. Entonces, allí hay otro tema muy importante, ver quiénes son los facilitadores. Y vemos que hay bufetes... Panama Papers los destacó, y después Pandora Papers también identifica bufetes que están ayudando a crear esas estructuras de lavado, pero también a ser representantes de esas empresas. Aparecen sus abogados como los representantes de esas empresas en toda esta red, que obviamente no tiene sentido sino para lavar el dinero. En nuestra lista hay ciento setenta y dos bancos que se han mencionado en los sistemas de justicia. Entonces, es una gran red donde está el alto Gobierno, pero que necesita mucho más que hablar en las cámaras y hacer pronunciamientos estrepitosos desde la política, sino que requiere mucha capacidad de la justicia. Y lo que nosotros nos estamos encontrando en casi todas partes, son fiscales agotados, con cientos de casos, sin apoyo técnico, sin sistemas y programas complejos que los ayuden a entender. Con poca capacidad, además, para relacionarse con fiscales de otros lugares a ver estos casos transnacionales. Estos corruptos se están librando muchas veces porque los jueces no entienden, porque de verdad son muy complejos. Entender el tema de los bonos y el control de cambio y por qué es ilegal, entender las jugadas… El uso de las criptomonedas... Son procesos muy complejos que requieren análisis financiero de alto nivel y los fiscales no tienen esa asistencia. Entonces, yo a los sistemas políticos, a los ejecutivos de los países, lo que les pido es que apoyen a la justicia, déle recursos a la justicia, fortalezca con capacidad; y capacidad es dinero, tecnología, personal capacitado que sepa e independencia. Mercedes de Freitas, directora de Transparencia Venezuela, en diálogo con Infobae -Sabemos que la corrupción existe en todas partes del mundo. Lamentablemente América Latina ha sufrido mucho este flagelo en casi todos los países. ¿Pero han visto casos similares como el de Venezuela? ¿Hay precedentes de semejante nivel de corrupción? -Creo que puede haber casos similares en Rusia, dentro de esta oligarquía rusa que está por todas partes. Puede haber algunos casos grandísimos en África. Estamos viendo casos también importantes de mil millones de dólares, pero no tantos. Creo que en Venezuela se juntaron muchas cosas. Se juntó un ingreso desproporcionado, que el ejecutivo del presidente Chávez y su equipo no solamente no supo aprovechar para generar capacidades en Venezuela de desarrollo, sino que lo usó para robarlo, para mantener esa red de control de la estructura política, para meter a todos en esa red y tener a todo el mundo controlado. Creo que eso trascendió las fronteras de Venezuela. Porque hubo muchos gobiernos que se aprovecharon de ese dinero y fueron aprendiendo. Uno ve que al principio dejaban pistas, pero a medida que iba pasando el tiempo e iban viendo que había casos en un país u otro que tenían que lavar mejor, que tenían que buscar nuevos operadores, fueron borrando sus pistas. -Eso llevó también a muchos países a evitar denunciar la crisis humanitaria que viene sufriendo el país hace muchos años… -Totalmente. Para nosotros era muy doloroso ver cómo presidentes que se supone que defienden la libertad o que defienden los derechos humanos, fueran cómplices de Chávez y de Maduro. No solamente se quedaban callados, sino que lo aplaudían. Era doloroso porque estábamos sufriendo, no solamente porque veíamos el desgaste, sino porque era un sufrimiento diario. Del 2015 al 2016, en promedio se bajó dos tallas de peso. Fue brutal. Y estamos iniciando otro proceso similar, porque estamos en un momento de crisis económica particular. EEUU desplegó buques militares en el Caribe para hacer frente al narcotráfico (Petty Officer 3rd Class Nicholas Huynh/U.S. Navy/Handout via REUTERS) -En medio del actual operativo militar de Estados Unidos en el Caribe para combatir al narcotráfico, en los últimos días varios países de la región, como Paraguay, Ecuador, Argentina y Trinidad y Tobago declararon al Cártel de los Soles como organización terrorista. ¿Esto lo ve como una señal importante para luchar contra el narcotráfico en Venezuela? - Yo creo que le sube volumen porque creo que este esfuerzo que se está haciendo puede generar algún tipo de temor dentro del Estado venezolano, y no solamente en la alta estructura del Gobierno, sino también en toda esa red que lo mantiene: los grupos militares, los nuevos empresarios que han crecido desproporcionadamente lavando el dinero precisamente del alto Gobierno, una red inmensa de nuevas empresas o empresas viejas que crecieron desde la pandemia para acá. Yo creo que genera temor porque significa una vigilancia a sus cuentas afuera, a sus empresas afuera, a sus familias que disfrutan de los viajes afuera. Pero no solamente es contra el narcotráfico. Ese apoyo internacional que ya hemos visto de cinco o seis países, aumenta el volumen, la presión. Hay menos espacio donde pueden ir a buscar seguridad. Pero también si hay una presencia norteamericana, con estos barcos, portaaviones muy importantes, no solamente limita la circulación del narcotráfico por el Caribe, porque no es solamente de Venezuela, es México también y el resto, sino que la salida de los barcos tanqueros con petróleo los pone también en una dificultad. El petróleo venezolano está sancionado. Nosotros estamos haciendo seguimiento a las naves que entran y salen para cargar petróleo, que cargan en los ocho puntos. Esa investigación nos permite demostrar cuáles son esos barcos, por lo menos los que podemos ver por el análisis satelital. Nosotros publicamos los nombres de esos barcos, que además tienen unas banderas extrañisimas, como las Islas Comoras, pero también de Panamá, de Jamaica. O sea, hay varios países. Ahora ellos cambian banderas, apagan sus sistemas de radar. Pero si están allí los barcos con esa tecnología que sabemos que tienen, también pueden hacer más difícil la salida de los tanqueros de petróleo, con lo cual hay otro recorte importante a los negocios de Venezuela. -Incluso ustedes en un reciente informe hicieron referencia a cómo opera en las costas venezolanas una red de buques fantasmas. ¿Esta maniobra de Estados Unidos puede asfixiar las arcas del régimen? -Yo creo que se lo pone muy difícil. Cuando uno habla de las arcas del régimen o las arcas que entran a esta cúpula, estamos hablando del dinero que no va a entrar a la red que los mantiene en el poder. Y allí puede generarse necesidades de negociación o intereses de negociación, o puede empezar a quebrar algunos vínculos, algunas fidelidades que generen interés por negociar una salida democrática. Siempre se habla de negociar impunidad y a uno internamente se le rompe el corazón pensar que no va a haber sanción a tanto abuso. Pero uno tiene que entender que ninguna salida de este tipo ha sido sin una negociación. No digo que vaya a pasar, no se sabe lo que va a pasar, pero este tipo de presiones puede ayudar. Si no hay dinero, el Gobierno va a estar mucho más presionado por los suyos. Además hay que recordar que este negocio de petróleo no es entre países, es gente que ve una gran oportunidad de hacerse millonario si logra sacar un barco de petróleo, porque es un altísimo riesgo de pasar a la justicia norteamericana. La oportunidad de hacer muchos millones es lo que hace que algunos empresarios del planeta estén dispuestos a sacar barcos de petróleo venezolano. Eso también va a tener sus limitaciones teniendo a tres grandes buques norteamericanos cerca. -Más allá de lo que corresponde a lo netamente económico, que está relacionado a los casos de corrupción, narcotráfico, que mencionamos anteriormente, también hay sanciones e investigaciones muy importantes, por ejemplo en la CPI, por crímenes de lesa humanidad. Investigaciones que apuntan al propio Maduro y a la cúpula del régimen. ¿Cree que esto también puede hacer que haya un resquebrajamiento interno? -Sí, yo creo que sí. Yo creo que el temor de la CPI es muy importante porque los casos son de violaciones de lesa humanidad, son por torturas que siguen ocurriendo. Y sabemos que tanto la fact finding mission para Venezuela, la misión de determinación de los hechos para Venezuela en Naciones Unidas, como la CPI, siguen documentando los casos. Se confirma que hay una estructura para la violación de lesa humanidad. Se confirma que es sistemática y generalizada. Entonces, esto apremia la necesidad de sanción. Y el que Venezuela esté en los medios, que esté en la discusión diaria de los gobiernos, de las instancias internacionales que pueden procesar a Venezuela, aumentan los miedos internos de cada persona, porque el miedo es individual, es personal. El dictador Maduro se encuentra cada vez más presionado por sus vínculos con el narcotráfico (Miraflores Palace/Handout via REUTERS) -A Maduro lo vimos muy activo en la última semana y media después del inicio del despliegue de buques norteamericanos. Primero dando un discurso muy llamativo en el cual evocaba un texto de principios de siglo XX hablando de renuncia y liberación de presos políticos; horas después liberaron a algunos presos; convocó a unas jornadas de alistamiento a las Milicias, que fueron un fracaso; pidió apoyo a la ONU; todos los días se muestra rodeado de militares… ¿Cómo lo ve a Maduro? ¿Lo ve con temor de que pueda terminar cayendo su régimen? -Bueno, yo no sé leer las caras, pero si yo fuera él estaría muy asustada.
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