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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 28/08/2025 19:04
Más de la mitad de los estudiantes porteños reconocen que prestan más atención en clase tras la regulación del uso del celular (Imagen ilustrativa Infobae) El impacto de la regulación del uso de celulares en las escuelas de la Ciudad de Buenos Aires se refleja en la percepción de los estudiantes: 7 de cada 10 alumnos de primaria y 6 de cada 10 de secundaria afirman que ahora prestan más atención en clase y logran mejores resultados académicos. Esta conclusión surge del relevamiento realizado en agosto de 2025 por la Unidad de Evaluación Integral de la Calidad y Equidad Educativa del Ministerio de Educación porteño, que recogió las opiniones de 2.738 personas entre estudiantes, docentes y directivos de 199 escuelas. La medida, implementada en agosto de 2024, estableció que los celulares deben permanecer guardados en el nivel primario, mientras que en secundaria solo se permite su uso con fines pedagógicos, según lo determine cada institución. El objetivo, según explicó el jefe de Gobierno, Jorge Macri, era revertir la creciente falta de atención en las aulas. “Hace un año tomamos la decisión de regular el uso de celulares en las aulas porque entendíamos que era clave recuperar la atención, la convivencia y los aprendizajes. Hoy los datos nos confirman que íbamos en el camino correcto: 7 de cada 10 chicos de primaria y 6 de cada 10 de secundaria están más concentrados y aprenden mejor”, afirmó Macri. El relevamiento abarcó 100 escuelas primarias (52 estatales y 48 privadas) y 99 secundarias (43 estatales y 56 privadas), con la participación de 202 integrantes de equipos de conducción (82 de primaria y 120 de secundaria), 589 docentes (120 de primaria y 469 de secundaria) y 1.947 estudiantes (585 de primaria y 1.362 de secundaria). En el nivel secundario, el 61,3% de los estudiantes asegura que ahora presta más atención en clase, el 65,6% reconoce que conversa más con sus compañeros y el 59,3% manifiesta obtener mejores resultados escolares. En primaria, los indicadores son aún más elevados: casi el 70% de los alumnos declara estar más atento en el aula, el 68% destaca una mayor interacción con sus pares y el 67% señala mejoras en su rendimiento. Además, en ambos niveles, más de la mitad de los estudiantes coincide en que las restricciones no incrementaron el aburrimiento en clase. Los cambios en la vida escolar tras la regulación del uso del celular, según las voces de los estudiantes de secundaria. La ministra de Educación porteña, Mercedes Miguel, valoró especialmente el efecto positivo en la socialización: “Los resultados nos muestran algo muy valioso: los chicos no solo prestan más atención, también conversan más entre ellos, fortalecen vínculos y eso impacta directamente en cómo aprenden. Es la escuela recuperando su rol como espacio de encuentro y aprendizaje. Nuestro desafío ahora es seguir acompañando a las escuelas para consolidar este cambio y potenciar la innovación pedagógica”. La visión de los equipos directivos y docentes refuerza la percepción estudiantil. En secundaria, el 65,6% de los directivos y el 51% de los docentes subrayan que la interacción cara a cara entre los alumnos ha aumentado. Además, el 65% de los directivos y el 52% de los docentes coinciden en que las interrupciones en clase disminuyeron. Respecto a los llamados de atención, el 60,7% del equipo de conducción y el 45,6% de los docentes observan una reducción. En primaria, casi el 70% de los directivos y el 62,5% de los docentes destacan una mayor interacción presencial entre los estudiantes. El 60% de los directivos y el 55% de los docentes remarcan que las interrupciones en clase se redujeron, mientras que el 68,3% del equipo directivo y el 61% de los docentes indican una disminución en los llamados de atención. El objetivo de la regulación del uso de los celulares en las escuelas es “estimular la concentración” de los alumnos en las horas de clase y “promover la socialización” durante los recreos, de acuerdo con lo informado por el Ministerio de Educación al presentar la medida. La resolución firmada por la ministra Mercedes Miguel fija un “piso” de restricciones y le encomienda a cada escuela la confección de un protocolo: las instituciones educativas pueden tomar medidas aún más estrictas que las planteadas por el gobierno porteño, como la prohibición de uso también en secundaria. Desde el ministerio reconocieron que hay escuelas que ya avanzaron en esta línea, y que la medida busca respaldar a las que aún no lo hicieron.
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