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  • Arte y empeño detrás de cada taza

    » Elterritorio

    Fecha: 05/04/2025 16:00

    En Misiones crece día a día el amor por el café, entre ofertas comerciales, formativas y sensoriales que buscan sumar calidad y abrir mentes y paladares sábado 05 de abril de 2025 | 5:00hs. Detrás de una taza de café se abre un maravilloso universo que cada vez encuentra más riquezas y conocimientos. Y en Posadas, que no es nada ajeno al mundo, la cultura del café de especialidad también crece de la mano de quienes reivindican la calidad y el valor de lo artesanal. Esta semana se celebró el día del barista, ese especialista que está más allá de una barra ofreciendo café comercial o café de especialidad, que se impulsa mayormente hoy a fuerza de convicción y sabor. Y como cada 1 de marzo, la efeméride obliga a reflexionar sobre una cultura que creemos arraigada pero que fue cambiando mucho en los últimos años. En la tierra del mate, donde es sacrilegio evadir una invitación a compartir en torno a la yerba, el café se fue posicionando cada vez más como una opción de encuentro. Solo basta ver la gran oferta que ostenta hoy Posadas en ese sentido. Santiago Martínez es uno de los exponentes de esta nueva ola cafetera que se viene dando hace unos años en el país. Oriundo de Posadas, volvió a su ciudad para poder compartir conocimientos y explotar este oficio que ama y defiende. Con cursos, talleres y la convicción de que el café también educa, es parte de esta generación que sostiene el ritual de un café de especialidad. "El barista dejó de ser alguien que simplemente sirve un café. Hoy somos el último eslabón de un proceso enorme que empieza en una planta y que termina en la taza, pero en el medio hay cultivo, cosecha, tostado, selección y mucha técnica", comenzó detallando. Hoy la apuesta es por la calidad por sobre la cantidad, adujo Martínez. "Lo llamo arte porque lo es. Preparar café implica sensibilidad, conocimiento y práctica. Nosotros también buscamos educar al consumidor: explicarle de dónde viene ese grano, cómo prepararlo para resaltar su perfil, mostrarle que hay muchos cafés posibles", sostuvo. Comercio justo, granos seleccionados, métodos de extracción alternativos, le dan nueva identidad a cada pocillo, y los consumidores comienzan a ponerse exquisitos, sabios, conocedores. En ese escenario, también proliferan las formaciones específicas a las que decenas de jóvenes llegan por interés propio o bien como un plus de experiencia en la búsqueda laboral. En lo personal, cursos profesionales, talleres de arte latte e incluso talleres de análisis sensorial, son propuestas que Martínez quiere posicionar en la capital misionera. "Vamos a lanzar taller sensorial y cata de café. Todavía no se hizo algo así acá. Vamos a trabajar con un kit sensorial que incluye más de 30 aromas de café. La idea es entrenar el olfato, que para nosotros es fundamental, tanto como el paladar. Poder diferenciar atributos, reconocer un mal café de uno bueno", explicó el especialista. Lejos del monte y el mate, Santiago encontró en el café una forma de superarse día a día. Trabajó en El Parador Atalaya de la ruta 2, camino a la costa argentina donde se sirven millas y millas de cafés por día. "La magnitud de gente que llega a ese parador es extraordinaria. Ahí arrancó un poco mi amor al café, me saturé de café ahí y le encontré la vuelta porque nosotros como baristas buscamos no solo sacar cantidad sino dar calidad y eso los clientes lo notaban", sumó sobre su crecimiento personal. Esa búsqueda por perfeccionar la técnica lo llevó a participar en competencias de arte latte en Buenos Aires, como el Open Forma o el evento Cafeteamos en La Plata. También en certificados de Aeropress, técnica de filtrado de café de especialidad. "Me tocó competir con el campeón argentino de Aeropress, Martín Giusti, una excelente persona. Fue en la primera ronda y mano a mano", recordó sobre alguna de las experiencias que lo nutrieron. Hoy el barista no es solo quien prepara un café sino una especie de sibarita, especialista, capaz de contar historias detrás de las tazas y brindar una experiencia integral para los sentidos. "Siempre les digo a los alumnos que nuestro rol principal es educar al consumidor. Brindar toda la información que tengamos para que podamos entender un poco más este mundo. El café no es solo una bebida, te abre la cabeza de mil maneras, si uno está dispuesto a entenderlo", graficó Martínez, que da un solo curso por mes a un número limitado de alumnos. Y entendiendo que el camino de formación depende mucho del empeño personal que cada barista ejerza, insiste en la misión del barista. “Es, un profesional especializado, aporta pasión, conocimiento, creatividad, busca siempre transformar esta bebida tan sencilla en una experiencia única”, manifestó. Así, el mundo que se abre tras moliendas y filtrados implica diferentes sabores, saberes, aromas y además, una oportunidad de darse una pausa, de respetar los tiempos del ritual, de asombrarse y reencontrarse con lo esencial como acto extraordinario. z

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