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  • Crónica de un acto oficial por Malvinas sin precedentes en Misiones: las historias en primera persona

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 05/04/2025 06:31

    Misiones mandó a casi 500 de sus ciudadanos a pelear en la Guerra de Malvinas: habituados a temperaturas cercanas a los 40 grados, esos soldados no dudaron en ir a defender nuestras Islas en el Atlántico Sur. A 43 años de la Guerra, los misioneros llevan grabado ese sacrificio que hicieron por la patria y no pierden la oportunidad de homenajear a sus Veteranos y Caídos. De hecho, apenas uno llega a la ciudad de Puerto Iguazú, un cartel de vialidad reza: “Las Islas Malvinas son argentinas y se encuentran a 4670 km”. Para ellos, la distancia es apenas un dato: pese a la cantidad de kilómetros que separan el litoral de aquellas islas argentinas, los misioneros no dudan ni un solo segundo a la hora de reafirmar nuestros derechos soberanos ni en recordar las hazañas que protagonizaron aquellos que entre abril y junio de 1982 se enfrentaron a una de las mayores potencias militares del mundo. A 43 años de la Guerra, los misioneros llevan grabado ese sacrificio que hicieron por la patria Misiones, la provincia de uno de los mayores héroes: el teniente primero Estévez El 2 de abril de 1982 las Fuerzas Armadas desembarcaron en Malvinas, izaron nuestra bandera y reafirmaron nuestra soberanía tras 150 años de usurpación británica. Por su parte, Gran Bretaña respondió con el envío de una poderosa fuerza de tareas anfibias. En respuesta, y para dificultar el intento británico, las autoridades militares locales reforzaron con mayor cantidad de efectivos y medios la presencia en las Islas. En consecuencia, se movilizaron varias unidades de las Fuerzas Armadas. Gran parte de ellas estaban conformadas por los soldados conscriptos, normalmente oriundos de las zonas donde tenían asiento los elementos militares. En el litoral no había hipótesis de conflicto, así que se resolvió enviar a esas unidades al Atlántico Sur. Por eso, los nacidos en provincias como Corrientes, Chaco y Misiones se pusieron la guerra al hombro. Y sí que lo hicieron: uno de los más grandes héroes que nos dejó el conflicto, el teniente primero Roberto Estévez, era misionero. La ceremonia oficial por el 2 de abril se llevó adelante por primera vez en Montecarlo, Misiones, en vez de Posadas Los héroes de Malvinas en Montecarlo Por primera vez en 43 años, el acto oficial de la provincia de Misiones se llevó a cabo en la localidad de Montecarlo, a poco más de 100 kilómetros de Puerto Iguazú. El dato: la ciudad -conocida por su producción yerbatera y maderera- envió a varios de sus ciudadanos a la Guerra. Por eso, desde hace pocos años, el municipio tomó cartas en el asunto: “Existe el gran compromiso de reivindicar a los héroes de Malvinas. Así que, progresivamente, empezamos a valorizarlos. Escribimos un libro con sus historias, hicimos un monumento al “Héroe de Malvinas” en la plaza central y, en los hogares de cada uno de ellos, colocamos una placa que reza “Aquí vive un héroe de Malvinas”. Cuando eso empezó a recorrer la provincia, la Asociación de Veteranos de Guerra de Malvinas nos propuso hacer el acto central con motivo del 43º aniversario del conflicto en Montecarlo”, contó a DEF Julio César Barreto, intendente de la localidad, quien agregó que el gobernador de la provincia, Hugo Passalacqua, los acompañó en esa decisión. Todas las instituciones educativas de la ciudad dijeron presente en el acto Además, el funcionario señaló que ese accionar también fue promovido por los mismos Veteranos, quienes salieron a malvinizar en las escuelas y en distintos puntos de la ciudad. Finalmente, y para estar a la altura de los homenajes, en Montecarlo el 2 de abril comenzó con una vigilia en la que estuvieron presentes los Veteranos de Guerra de toda la provincia. Además, invitaron a los vecinos a compartir con ellos un festival de música, en el que sonaron las marchas militares ejecutadas por los músicos del Regimiento de Infantería 30, de la localidad misionera de Apóstoles. Luego, y a primera hora del 2 de abril, se realizó el acto central en Montecarlo. Allí, los Veteranos no solo fueron reconocidos por las autoridades provinciales y municipales, sino que también tomaron la palabra: en ellas trascendió el pedido de unidad para mantener viva la causa y la importancia, para los argentinos, de cuidar esa historia que, además, fue escrita con la tinta más cara, la sangre de los héroes. Julio César Barreto, intendente de Montecarlo, Misiones “Soy pariente de alguien que fue a Malvinas. Por eso yo lo vivo de manera especial. Mi primo, que fue para mí un hermano mayor, era quien me sacaba a pasear en un karting que me había regalado mi padre. Yo sentía un gran apego por él, quien vivía con nosotros. Cuando terminó la secundaria fue a hacer el Servicio Militar. En ese contexto estalló la guerra. Para entonces yo tenía 11 años. Fue algo difícil. Con los años me fue generando conciencia del valor de aquellos que defendieron la patria. Eso hizo que mi compromiso fuera mayor”, confesó el intendente Barreto. Las fotografías de los héroes de Malvinas en Montecarlo Uno de los grandes atractivos que reunió a Veteranos de Guerra y vecinos fue la muestra itinerante de TAEDA “Malvinas, retratos de un sentimiento”. En la plaza central de Montecarlo se instalaron las imágenes de heroísmo, compromiso y sacrificio tomadas por los reporteros gráficos argentinos que cubrieron el conflicto en 1982. El detalle: la muestra continuará su camino malvinizador en otros puntos de la provincia de Misiones, como Oberá y Alem. La muestra itinerante de la editorial TAEDA "Malvinas, retratos de un sentimiento", recorre hace años el país Estas fotografías -que desde hace más de una década recorren el país, desde la Quiaca a Ushuaia, para dar testimonio, de la causa, del reclamo irrenunciable de soberanía sobre las islas y del valor de nuestros héroes- fueron uno de los mayores atractivos de Montecarlo con motivo del 43º aniversario de Malvinas. De hecho, cuando recorrieron la exhibición, los Veteranos pudieron verse reflejados en cada una de las imágenes. “Considero que fue un aporte extraordinario. A mí me impactaron todas las imágenes, aunque hay una que me genera impotencia, bronca y dolor: la del hundimiento del crucero ARA “General Belgrano”. Considero que aquel fue un acto cobarde por parte del imperio británico. Es una imagen que nos duele”, contó el intendente Barreto, quien también señaló que las acciones que llevan adelante buscan sembrar una semilla en la comunidad para mantener viva la causa Malvinas: “Es nuestra obligación y lo hacemos con mucho gusto. Tenemos que saber que muchísimos argentinos fueron a defender un pedazo de patria. En ellos hubo valentía y coraje. E, incluso, ofrendaron su vida por nuestro país. Eso es algo que debemos agradecer”. Muchos Veteranos se emocionaron al verse reflejados en las fotografías “La causa Malvinas la sentimos con mayor profundidad a medida que vamos envejeciendo” Desde Montecarlo, Valeriano Amado Domínguez contó a DEF que cruzó a Malvinas siendo soldado de la Fuerza Aérea Argentina: era uno de los 10 (de 20) conscriptos provenientes de Misiones de su Compañía. “Recuerdo que el 1º de mayo fue el día que más nos marcó. Fue cuando se produjo el primer ataque aéreo por parte de los ingleses. Ese día yo estaba de guardia en la pista de aterrizaje y vi al avión lanzar sus bombas. Más tarde los volví a ver cuando, en una nueva incursión, destruyeron la torre de control y los hangares donde estaban los víveres”, dijo, al tiempo que confesó que un día se reunieron todos aquellos montecarlenses que habían ido a Malvinas y buscaron hacer algo “por ellos mismos”. “Empezamos a recorrer los medios de comunicación y las escuelas. Nadie nos conocía así que empezamos a malvinizar. Hoy podemos decir que Montecarlo es uno de los municipios donde más se homenajea a los héroes. Estamos orgullosos y emocionados de que hayan venido los Veteranos de distintos puntos de la provincia. Además, cuando me avisaron que las imágenes estaban en la plaza, me vine a verlas”, comentó. ¿La fotografía que más lo interpeló?, la del Hércules C-130 y la de la madre que despide a su hijo: “La causa Malvinas la sentimos cada vez con mayor profundidad a medida que vamos envejeciendo”. Una gran cantidad de personas recorrieron la muestra, que recopila el registro fotográfico de los reporteros argentinos que cubrieron la guerra Una foto y un recuerdo Higinio Ramón Martínez, otro montercarlense, también fue a Malvinas con la Fuerza Aérea. Por entonces, él integraba la Brigada Aérea I, de El Palomar. “Me incorporé al servicio militar el 6 de enero y el 6 de abril fuimos a las Islas. Siempre digo que el primer enemigo para nosotros fue el frío”, relata. Higinio ocupó posiciones en el aeropuerto de Puerto Argentino. Por eso, vivió en carne propia el ataque del 1º de mayo: “Sentí el dolor más grande porque perdimos a uno de nuestros soldados, Guillermo García, que era oriundo de la provincia de Buenos Aires. Luego, otro momento doloroso, fue cuando el 2 de mayo hundieron al Crucero ARA “General Belgrano”. Nos afectó mucho porque ahí cayeron 323 soldados, fueron asesinados”. A 43 años de la Guerra, Martínez cuenta que vive con orgullo el haber defendido su patria. “Lo llevo en el alma”, resume, al tiempo que cuenta que estos homenajes llegan luego de mucho tiempo de lucha: “Estuvimos varios años abandonados, sin contención psicológica ni médicos. Eso no ocurrió con los cuadros militares, que conservaban la obra social. Estábamos a la deriva. Hoy para nosotros es un día histórico, pues es la primera vez que en Montecarlo se hace el acto central y la vigilia”. Misiones mandó a casi 500 de sus ciudadanos a pelear en la Guerra de Malvinas En cuanto a las imágenes de TAEDA, a Higilio hay una que le trae recuerdos particulares: la del desarme. “Me acordé del momento en el que entregamos el armamento, al caer prisioneros. Finalmente regresamos a El Palomar el 23 de junio de 1982 por la madrugada: entramos desfilando”, contó. De Misiones a Monte Longdon: “Luchamos con alma y vida, como leones” Timoteo Ramón Portillo también es un Veterano de Guerra de Misiones: era soldado conscripto y estaba anotado como aspirante a cabo del comando de Infantería de Marina: “Como a muchos, nos subieron a un Hércules y fuimos a Malvinas. Toqué las Islas el día 4 de abril. Para mí fue una alegría total”. El Veterano Timoteo Portillo posa frente a uno de los retratos de Malvinas Portillo insiste en que los misioneros que fueron a Malvinas tenían un valor agregado que los hacía distintos: “El soldado misionero es una persona aguerrida. Trabajamos en el monte, con la yerba. En mi caso, antes de ir a Malvinas, trabajaba como tractorista y cargaba yerba en los secadores. Imagínense todo el trabajo pesado que yo había hecho a mis 17 años. Además, somos especiales porque somos comunicativos. Me acuerdo que, como mi papá es paraguayo y vivimos en una zona de ribera, yo hablaba con otros compañeros correntinos en guaraní. A veces nos pedían que dejáramos de hablar porque no se nos entendía”. Timoteo recuerda que, mientras ocupaba una posición en Puerto Argentino, las esquirlas producidas por una bomba hirieron de muerte a uno de sus compañeros. “Ahí vi cómo la muerte podía llegar desde cualquier lugar. Sin embargo, nosotros los misioneros hasta con un palo o cuchillo nos defendíamos. Los ingleses se admiraron por eso”, relata, no sin antes contar que también debió ocupar posiciones en Monte Longdon: “Vino uno de Ejército y me ordenó que vaya con él a Monte Longdon. Resulta que allí había una ametralladora, antes había caído un misil y había destrozado a los dos muchachos que estaban ahí. Así que fuimos a cubrir eso. Estuve en el combate real. Es duro tomar la decisión de quitarle la vida a otro soldado, pero sabíamos que si no era su vida era la nuestra. Allí vi caer muchos compañeros. Y cuando los ingleses vieron cuántos éramos, no lo podían creer, les habíamos provocado un desastre. Luchamos con alma y vida, como leones, y les causamos muchísimas bajas”. Roberto Silva, quien combatió en Malvinas, participó en el acto por los 43 años de la guerra ¿Te ves identificado con alguna foto?, “Ver las imágenes es como llevar el tiempo atrás. Me siento adentro del cuadro. La diferencia es que hoy, a 43 años de la Guerra, la gente nos reconoce. Las personas nos echan la mano y nos saludan”, responde. La historia de Roberto Silva: una familia en la Guerra Mientras los vecinos de Montecarlo lo saludan, lo aplauden y, desde los autos, lo reconocen con bocinas, Roberto Silva se mantiene humilde y sonríe. Dice que se siente querido por los montecarlenses. “Yo soy de Ita Curuzú. Fue ahí donde me llamaron para la ‘colimba’. Me tuve que ir a Buenos Aires y, de ahí, a Tierra del Fuego, donde estuvimos apostados en la frontera con Chile. En ese lugar conocí al mayor Hernández, él se hizo cargo de mí como si fuese mi papá. En ese lugar me sentí tan contento, porque yo no tenía uno y siempre me había sentido abandonado, pues nadie me quería. Sin embargo, en el sur sentí el amor de mis compañeros, los soldados, y del mayor”, relata con la seguridad de los héroes. No hay oyente que no se sienta conmovido, de antemano, por la historia que Roberto está a punto de contar. Silva y sus camaradas terminaron cruzando a Malvinas. Y, cuando llegaron, debieron caminar dos kilómetros desde el aeropuerto a las posiciones. Con ellos llevaban los bolsos y los fusiles: “En la Guerra me tocó repartir los víveres. A lo largo de los días nos manteníamos en nuestros pozos de zorro, desde donde recibíamos el constante ataque aéreo”. Los veteranos de Malvinas se emocionaron al recorrer la muestra de TAEDA Si bien pasaron 43 años de aquella Guerra, Silva cuenta que aún hoy mantiene contacto con el mayor que lo cuidó como a un hijo: “Ya está viejito. Siempre lo saludo y él me llama también. Para mí él fue mi papá, me enseñó mucho. Porque la verdad es que a mí no me dejaban hacer lo que tenía que hacer para la escuela. Había mucho trabajo. No voy a contar la historia de mi vida porque es muy doloroso. Por eso yo me acuerdo del mayor. Una guerra es fea, pero yo me sentía bien porque a mi alrededor estaba esa familia. Yo estaba feliz, me sentía muy bien ahí. Mis compañeros eran mi apoyo”. Cuenta Roberto que el encuentro con los Veteranos de Guerra con motivo del acto central lo hace sentir orgulloso de haber podido servir a la Patria. “Dios me bendijo. Ahora tengo una familia con mi esposa y todos los que me conocen me aprecian mucho”, agrega. ¿Se ve identificado con alguna de las imágenes del conflicto?, “La que muestra a los soldados caminando con los bolsones de guerra”, responde. Felipe, el niño malvinero de Montecarlo En los actos llamó la atención un niño que se acercó a los Veteranos de Guerra. ¿Su nombre?, Felipe Altamirano, de tan solo 8 años. “Soy de Montecarlo, provincia de Misiones. Y mi amor por las Malvinas nació cuando yo era chiquito y miraba documentales sobre la vida del soldado Poltronieri”, le cuenta a DEF. Felipe Altamirano, el niño misionero malvinero (Fotos: Fernando Calzada) Resulta que Felipe no sabía que en su ciudad natal también había héroes de Malvinas. Finalmente, en la escuela conoció a Higinio Martínez, el Veterano montecarlense: “Busqué comunicarme con él para conocer su historia”. Con el tiempo, Felipe ganó aún más admiración por esos relatos. Por eso, no desaprovecha ninguna oportunidad: él mismo transmite esas hazañas a sus amigos y compañeros de escuela. De hecho, cuando las notas obtenidas en la escuela comenzaron a tambalear, su papá le hizo una promesa: si las mejoraba, lo llevaría a conocer el Regimiento de Infantería 4, de Monte Caseros, provincia de Corrientes. Esa unidad no solo era importante por su accionar en Malvinas, si no que ahí también había hecho el Servicio Militar Obligatorio su papá. No fue magia: automáticamente a Felipe le fue mucho mejor en la escuela y debieron hacer ocho horas de viaje. “Quiero que las Malvinas vuelvan a ser parte de nuestro territorio”, dice Felipe sobre su mayor anhelo. El de él, el deseo de todos los argentinos.

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