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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 05/04/2025 03:21
El Gobierno apunta a un paquete amplio para incrementar las reservas internacionales y que incluirá fondos adicionales desde otros organismos bilaterales El Gobierno espera tener cerrado en los próximos días un programa nuevo con el Fondo Monetario Internacional que sea aprobado con un desembolso importante para reforzar las reservas del Banco Central en medio de una pérdida acumulada en las arcas internacionales y en pleno temporal en los mercados externos por la imposición de aranceles globales determinados por Donald Trump. En medio de esa “tormenta perfecta” que incluye elementos internos, como la pérdida de divisas del BCRA -que llegó a enhebrar más de 10 jornadas consecutivas con saldo vendedor en el mercado oficial- y un deterioro en los activos argentinos que hizo que el índice de riesgo país subiera a más de 800 puntos básicos, el equipo económico aguarda una luz verde final por parte del directorio del organismo a mediados de este mes. Para el mercado, el mínimo de desembolso que podrá recibir el BCRA en el primer giro que haga el FMI tras la aprobación del directorio será de USD 8.000 millones, aunque se especula con una suma mayor. El Gobierno apunta a un paquete más amplio para incrementar las reservas internacionales y que incluirá fondos adicionales desde otros organismos bilaterales y, posiblemente, una ampliación del préstamo Repo entre la autoridad monetaria y un grupo de entidades financieras privadas. Se trata de un monto, ya de por sí, considerado excepcional como primer giro de divisas para este tipo de programas. El 60% de los últimos 311 acuerdos celebrados por el organismo contempló desembolsos iniciales de entre el 20 y el 30%, según la consultora 1816. El argumento oficial versa precisamente sobre la excepcionalidad del plan económico implementado, que se sentó a negociar con el FMI ya con el ajuste fiscal y monetario previos. Para el mercado, el mínimo de desembolso que podrá recibir el BCRA en el primer giro que haga el FMI tras la aprobación del board será de USD 8.000 millones, aunque se especula con una suma mayor El Gobierno solicitó que el préstamo sea por USD 20.000 millones, que todos los dólares que ingresen serán de libre disponibilidad y que es un error “restar” de la cuenta el pago de intereses de los próximos cuatro años, ya que comenzarán a ser relevantes recién a partir de 2027. Sin embargo, como esos pagos no se realizarán por adelantado, todos los dólares que lleguen antes de esas fechas son considerados “usables” para el Banco Central. Miembros del equipo económico aseguraron en los últimos días, en público y en privado, que la expectativa es de un envío inicial superior al promedio de los acuerdos normales del FMI. El acuerdo de 2018 vs. el actual La comparación entre la situación económica de Argentina en 2018 y 2025, respecto al acuerdo con el FMI, revela varias diferencias en los factores macroeconómicos que marcaron ambos períodos. Un informe de la consultora FMyA -Fernando Marull y Asociados- lo analizó para poder comparar en qué estado estaba la macro en las dos instancias: el Stand By durante el gobierno de Cambiemos y el programa actual en negociación. En 2018, la economía enfrentaba desequilibrios significativos, con un déficit fiscal primario cercano al 4% del Producto Bruto Interno (PBI) y un déficit de cuenta corriente que alcanzaba casi el 5% del PBI. Este escenario generó una alta dependencia de financiamiento externo, lo que llevó al país a solicitar la intervención del FMI para evitar una crisis de deuda. La deuda pública en pesos, además, tenía una porción considerable en manos de inversores externos, lo que incrementaba la vulnerabilidad ante cambios en las condiciones financieras internacionales. Miembros del equipo económico aseguran que la expectativa es de un envío inicial superior al promedio de los acuerdos normales del FMI, explicado porque el ajuste monetario y fiscal ya se hizo En 2025, la situación presenta una serie de diferencias. El Gobierno ha logrado recuperar el equilibrio fiscal, alcanzando un superávit primario del 1,8% del PBI en 2024 y proyectando un superávit del 1,5% para 2025. Esta mejora en las finanzas públicas se complementa con un déficit de cuenta corriente de la balanza de pagos significativamente reducido, que se encuentra por debajo del 1% del PBI, lo que indica una situación más manejable desde el punto de vista financiero externo. En cuanto a la deuda pública, el perfil mejoró al reducirse el stock de deuda en pesos en manos de inversores externos, lo que limita los riesgos derivados de la deuda externa. A diferencia de 2018, donde gran parte de la deuda emitida por el Tesoro en pesos estaba en manos de no residentes, hoy esta proporción es considerablemente menor, situándose en apenas un 1% del total de la deuda en pesos. El FMI podría discutir el caso argentino en los próximos días y aprobar un desembolso hacia el BCRA (Foto: Reuters) El nivel de reservas del BCRA también presenta distancias entre esos dos momentos: mientras que en 2018 las netas eran de USD 38.000 millones -equivalían a seis meses de importaciones, ante posibles shocks financieros-, en 2025 se encuentran en niveles negativos, lo que incrementa las dificultades para manejar la economía en un contexto de incertidumbre. Esta falta de reservas obliga al Gobierno a recurrir nuevamente al FMI, pero en un contexto diferente al de 2018. En lugar de buscar financiamiento urgente para evitar un default, como ocurrió en aquel momento, ahora recurre para fortalecer el activo del Central y recuperar activos externos de libre disponibilidad. En términos de deuda, otro de los factores que distingue a 2025 de 2018 es el perfil de vencimientos. En 2018, gran parte de la deuda emitida por el gobierno en pesos tenía vencimientos concentrados en el corto plazo, lo que generaba una alta presión sobre las finanzas públicas y un riesgo elevado de default si no se conseguían recursos para refinanciar esa deuda. En 2025, el stock de deuda en pesos se distribuye en su mayoría en vencimientos más lejanos, lo que otorga un respiro a la administración para gestionar los pagos de manera más ordenada. La falta de reservas y el elevado nivel de deuda en pesos continúan siendo riesgos que podrían desestabilizar el panorama económico si no se gestionan adecuadamente (FMyA) Finalmente, el contexto del mercado de deuda y los flujos de inversión también muestran importantes diferencias. En 2018, una parte significativa de la deuda en pesos estaba en manos de inversores internacionales, lo que exponía a Argentina a fluctuaciones en los mercados globales. En 2025, la participación de los inversores externos en la deuda en pesos es mínima, lo que reduce el riesgo de fuga de capitales y la volatilidad del mercado en respuesta a cambios en las condiciones internacionales. Sin embargo, el nivel elevado de deuda en pesos sigue siendo un factor de riesgo, ya que si el mercado pierde confianza en la estrategia económica del gobierno, este stock de deuda podría generar presión sobre el tipo de cambio y las finanzas públicas. En conclusión, aunque Argentina aún enfrenta desafíos macroeconómicos importantes en 2025, la situación es notablemente diferente a la que se vivió en 2018. El superávit fiscal, el déficit de cuenta corriente más bajo y la menor dependencia de la deuda externa proporcionan una base más sólida desde la cual se puede gestionar la economía. Sin embargo, la falta de reservas y el elevado nivel de deuda en pesos continúan siendo riesgos que podrían desestabilizar el panorama económico si no se gestionan adecuadamente, concluyó FMyA.
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