05/04/2025 04:31
05/04/2025 04:31
05/04/2025 04:30
05/04/2025 04:30
05/04/2025 04:26
05/04/2025 04:22
05/04/2025 04:21
05/04/2025 04:21
05/04/2025 04:20
05/04/2025 04:18
Buenos Aires » Infobae
Fecha: 04/04/2025 03:19
Pasaje Malasia con distintos estilos de casas y diseños con estilos europeos como coloniales, italianizante, Tudor o francés En el norte de la ciudad de Buenos Aires, los pasajes Volta y Malasia se posicionan como algunos de los sectores residenciales más exclusivos y ultra top en cuanto a cotizaciones de viviendas en compra venta y alquiler. Ambos se encuentran próximos a la Abadía de San Benito y combinan trazas históricas, arquitectura de impronta europea y un entorno urbano de baja densidad que mantiene su distinción. Ubicados en una zona que conecta Palermo con Belgrano, en el entorno de Las Cañitas, estos pasajes concentran viviendas con características poco frecuentes en el mercado porteño. Se trata de casas de gran superficie (por lo general, más de 4 ambientes), distribuidas en varias plantas, con terrazas, jardines, cocheras y hasta pileta, insertas en áreas protegidas por su valor patrimonial y urbanístico. Martín Pinus, titular de Martín Pinus Real Estate, destaca el perfil único de algunos pasajes dentro de la oferta inmobiliaria de la ciudad. “En Palermo, en los alrededores de la Abadía, hay dos pasajes emblemáticos, muy cercanos entre sí. Volta, entre la Avenida Luis María Campos y Arce, integra los Distritos de Arquitectura Especial y conserva construcciones originales de valor patrimonial. Malasia, entre Maure y Gorostiaga, fue catalogado como Área de Protección Histórica y se considera el pasaje más europeo del suelo porteño”, indicó. Las viviendas se distinguen por sus estilos arquitectónicos diversos, con casonas de estilo francés, alemán, Tudor, renacentista o italianas, algunas recicladas con materiales modernos sin alterar su fachada original. En el Pasaje Volta, por ejemplo, conviven casas con rasgos italianos, modernistas e ingleses junto con desarrollos más recientes de baja altura. “Tenemos una casa de estilo Tudor totalmente renovada por dentro, que mantiene su fachada original pero fue adaptada a las necesidades actuales”, comentó Pinus. Una de las principales diferencias respecto de otras zonas residenciales de alta gama radica en la identidad que conservan estos espacios. “Representan trazas irregulares en una ciudad de manzanas cuadradas y mantienen la memoria urbana de más de un siglo. A su vez, ofrecen un estilo de vida de casa, pero con acceso inmediato a avenidas principales como Luis María Campos, del Libertador y Cabildo”, explicó Pinus. Valuaciones Los precios reflejan esa combinación de ubicación, historia, calidad arquitectónica y escasa disponibilidad. En promedio, el valor de compra de una vivienda en estos pasajes comienza en USD 4.000 por metro cuadrado, aunque el precio final depende de múltiples factores: superficie, calidad de las terminaciones, presencia de jardín, estado general, vistas y otros atributos. “Las operaciones se realizan con cuentagotas. La demanda es alta, pero la oferta es muy limitada, y quienes compran difícilmente revenden”, afirma Pinus. Pasaje Volta, señorial, entre Arce y la Avenida Luis María Campos Allí, las viviendas de más de 100 metros cuadrados en venta superan los USD 350.000 y al igual que en el resto de la ciudad, el valor en dólares se apreció cerca de un 10% al medirlo interanualmente. En cuanto al alquiler, los valores también se ubican en niveles elevados. Las casas de estilo pueden superar los USD 5.000 mensuales. El precio varía según superficie, diseño interior, servicios como pileta o quincho, vistas al verde, cochera y calidad de materiales. En la zona hay pocos edificios en altura “Los inquilinos que buscan estas propiedades valoran la privacidad, la tranquilidad y la posibilidad de vivir en una casa con historia sin alejarse del centro urbano. Son personas que priorizan la calidad de vida sin resignar servicios ni conectividad”, señala. Los pasajes se consolidaron como polos de vivienda exclusiva por múltiples razones. En primer lugar, se trata de zonas consolidadas, con identidad barrial y entorno seguro, muchas veces vinculado a la cercanía de embajadas. Además, ofrecen un entorno silencioso y arbolado, con cercanía a espacios verdes y acceso a servicios premium como gastronomía, colegios y tiendas de diseño. Casas con más de 100 años pero refaccionadas con todo el lujo y confort moderno (Foto Gentileza: Martín Pinus Real Estate) “La paz de estos oasis urbanos, junto con su estética arquitectónica, los vuelve únicos. Quienes viven en Malasia o Volta disfrutan de calles casi sin tránsito, fachadas históricas, árboles añosos y una sensación de ciudad detenida en el tiempo, sin perder conectividad con el resto de Buenos Aires”, detalló Pinus. Estas condiciones inciden directamente en el valor del suelo y en la apreciación sostenida de las propiedades. El carácter patrimonial y la existencia de normativas que limitan la demolición o la construcción de edificios en altura preservan la fisonomía original. Esto fortalece la percepción de exclusividad y otorga a las viviendas un valor agregado difícil de encontrar en otras zonas de la ciudad. Una zona que remite a Europa directamente, pero en Buenos Aires Pinus precisó: “Cada casa es única. Muchas fueron recicladas para incorporar tecnologías modernas o mejorar la eficiencia energética, pero sin alterar su estructura original. Son propiedades que combinan lo clásico con lo contemporáneo, y en algunos casos permiten a sus dueños vivir como si estuvieran en otra ciudad del mundo”. Pasajes ideales para fotografías Según detalla Pablo Bredossian, escritor y estudioso del patrimonio barrial, las viviendas sobre la mano par concentran varios ejemplos de estilos barroco arequipeño, florentino y Tudor. Destaca construcciones como Malasia 854, obra de Estanislao Pirovano, y Malasia 888/894, ambas catalogadas por su valor formal y cultural. La Abadía de San Benito es protagonista en esta zona de alta gama porteña “En esta cuadra, que aún conserva empedrado y jardines cuidados, las casas ofrecen postales urbanas que remiten a otras ciudades del mundo”, señaló. Aunque el pasaje actual recibió su nombre en 1995, durante décadas se lo conoció como Arribeños o simplemente “Cañita”. La historia local incluye anécdotas de diplomáticos, escenas de película y registros orales que refuerzan su carácter misterioso. Con apenas cien metros de largo, se convirtió en uno de los rincones más fotografiados —y silenciosos— de Buenos Aires. Según Bedrossian, el Pasaje Malasia, Junto a Arroyo (Retiro), avenida Melián (Belgrano R) y Juez Tedín (Barrio Parque o Palermo Chico), es una de las calles más refinadas de Buenos Aires, pero, “a la vez, una de las más apacibles; alejada de la vorágine urbana, exhala perfume a barrio provisto por el empedrado, los jardines y las enredaderas que adornan algunas de sus viviendas”. Casas amplias, bien luminosas y de circulación generosa El Pasaje Volta conecta las avenidas Luis María Campos y Arce con una traza de apenas una cuadra. Su nombre homenajea al físico italiano Alessandro Volta (inventor de la pila y revolucionó para siempre el uso de la electricidad), y su perfil urbano se distingue por las casonas bajas de estilo inglés, italiano y modernista que sobreviven entre construcciones más recientes. En una de esas casas, de impronta Tudor y fachada original, vivió parte de su infancia la escritora María Elena Walsh. El pasaje integra los “Distritos de Arquitectura Especial” de la Ciudad, una categoría que busca preservar su valor patrimonial y su identidad arquitectónica. El Pasaje Volta está protegido patrimonialmente por el Gobierno porteño desde 2017 Para eso, se establecieron reglas precisas: las construcciones no pueden superar los 7 metros de altura sobre la línea de obra, las aceras deben mantenerse intactas y las fachadas deben conservar su armonía y paleta de colores originales. Todo apunta a proteger uno de los rincones con más carácter del tejido porteño.
Ver noticia original