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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 05/04/2025 04:31
Alimentos ultraprocesados aceleran el envejecimiento y favorecen la inflamación cutánea - (Imagen Ilustrativa Infobae) Todas las rutinas de belleza comienzan de la misma manera: limpieza facial, sueros, humectantes, protector solar. Pero aunque estos pasos son fundamentales, cada vez más evidencia científica muestra que el verdadero cambio en la piel empieza en el plato. “Somos lo que comemos”, decía el filósofo alemán Ludwig Feuerbach, y en el caso de la piel, esa frase cobra una dimensión literal. Lo que se ingiere a diario puede mejorar —o deteriorar— visiblemente la textura, el tono y la luminosidad del rostro. La salud cutánea está determinada tanto por factores externos como internos. Más allá de los productos cosméticos, la hidratación, la calidad de los nutrientes y la forma en que se combinan los alimentos inciden en el envejecimiento de la piel, su capacidad de regeneración y su resistencia a los agentes ambientales. Por eso, entender el vínculo entre alimentación y piel se volvió una de las principales áreas de interés para quienes buscan un aspecto saludable sin recurrir únicamente a tratamientos tópicos. La dieta influye más en la piel que los cosméticos, según expertos en nutrición - (Imagen Ilustrativa Infobae) ¿Cómo influye la alimentación en la piel? El estado de la piel está directamente relacionado con los hábitos alimenticios. Aunque el uso de productos cosméticos forma parte del cuidado diario, lo que se incorpora al organismo a través de la dieta tiene un impacto igual o incluso superior en la apariencia, textura y salud cutánea. La piel actúa como reflejo de lo que sucede internamente: su hidratación, elasticidad, firmeza y luminosidad dependen en gran medida de los nutrientes que se ingieren. Desde el punto de vista biológico, la piel requiere ciertos componentes para cumplir sus funciones. Nutrientes como las vitaminas A y C, los ácidos grasos Omega 3, el zinc y los carotenoides participan en procesos celulares esenciales: la síntesis de colágeno, la renovación celular, la protección antioxidante y la respuesta antiinflamatoria. La dieta influye más en la piel que los cosméticos, según expertos en nutrición - (Imagen Ilustrativa Infobae) Además, mantener una hidratación adecuada es indispensable. El cuerpo humano está compuesto en un 60% por agua, y sus células requieren este elemento para funcionar correctamente. Beber al menos 1,5 litros de agua por día ayuda a mantener la piel hidratada desde el interior y favorece la eliminación de toxinas, mejorando su apariencia. Una alimentación rica en frutas, verduras, semillas, legumbres y pescados puede mejorar notablemente la salud de la piel, mientras que el consumo excesivo de alimentos ultraprocesados, ricos en azúcares y grasas trans, acelera el envejecimiento cutáneo y favorece la inflamación. Este desequilibrio genera compuestos conocidos como productos finales de glicación avanzada (AGEs), que alteran la estructura del colágeno y afectan la firmeza de la piel. Frutas y verduras ricas en vitamina C previenen arrugas y manchas en la piel. - (Imagen Ilustrativa Infobae) Alimentos que ayudan a tener una piel sana Los alimentos que aportan beneficios a la piel son aquellos ricos en vitaminas, minerales, antioxidantes y grasas saludables. Uno de los grupos más destacados es el de las frutas y verduras ricas en vitamina C, como el tomate, pimiento morrón, brócoli, frutillas, naranja, kiwi y kale. Este nutriente promueve la síntesis de colágeno y combate el estrés oxidativo, previniendo la formación de arrugas y manchas. Un solo kiwi o una porción de 160 gramos de arándanos cubren la dosis diaria recomendada de vitamina C. Los carotenoides, pigmentos presentes en vegetales de colores intensos como la zanahoria, la batata y los pimientos, tienen propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. Estos compuestos pueden transformarse en vitamina A, que es clave para la regeneración celular y el sistema inmunológico. Según explicó a Newsweek la nutricionista Kate Taylor, fundadora de Eat Drink Think Nutrition, un servicio de terapia nutricional, “consumir de forma constante frutas y verduras con carotenoides de colores puede contribuir a un aspecto saludable de la piel, porque también son antioxidantes antiinflamatorios”, afirmó. Beber suficiente agua es clave para mantener la piel hidratada y eliminar toxinas - (Imagen Ilustrativa Infobae) Los estudios afirman que el Omega 3, presente en pescados grasos como el salmón, las sardinas y las anchoas, así como en semillas de chía y lino y en las nueces, es otro aliado indispensable. Estos ácidos grasos esenciales contribuyen a preservar la barrera de hidratación de la piel, evitando la pérdida de agua y mejorando la elasticidad. El zinc, presente en semillas de calabaza, lentejas y castañas de cajú, regula la producción de sebo y favorece la curación de heridas. Su efecto antiinflamatorio es particularmente útil para personas con acné o piel grasa, según los estudios. También es necesario mencionar los alimentos que, sin contener colágeno, contribuyen a su producción o conservación: caldo de huesos, carne con cartílago, huevos, productos lácteos y frutas ricas en vitamina C. Entre las preparaciones recomendadas se destaca un jugo antioxidante compuesto por zanahoria, frutilla y naranja. Esta bebida, además de refrescante, reúne carotenoides, vitamina C y agua. Se le pueden añadir semillas de chía para aumentar su densidad nutricional y potenciar sus beneficios para la piel. La dieta influye más en la piel que los cosméticos, según expertos en nutrición -(Imagen Ilustrativa Infobae) Consejos para tener una piel sana La clave para una piel saludable no reside solamente en la elección de alimentos, sino también en los hábitos generales que se mantengan a lo largo del tiempo. A continuación, algunos consejos respaldados por profesionales: Beber agua en cantidad suficiente : al menos 1,5 a 2 litros diarios, preferentemente en forma de agua pura y no como reemplazo con infusiones o bebidas azucaradas. Reducir el consumo de alimentos ultraprocesados : aquellos que contienen conservantes, aditivos o ingredientes poco identificables deterioran la salud cutánea. La llamada “comida chatarra” puede obstruir la circulación y favorecer procesos inflamatorios. Incorporar variedad de frutas y verduras : no solo aportan vitaminas y minerales, sino también fibra y compuestos bioactivos que protegen la piel de factores ambientales. Incluir grasas saludables en la dieta : optar por pescados grasos, aceite de oliva, frutos secos y semillas para mantener la hidratación y elasticidad. Evitar el alcohol en exceso : las bebidas destiladas alteran la microcirculación y afectan negativamente la epidermis. Elegir formas de cocción saludables : al vapor, al horno o crudo en ensaladas, para preservar los nutrientes sensibles al calor. Consumir alimentos ricos en colágeno o que estimulen su síntesis: como caldo de huesos, piel de pescado y carnes con cartílago, en combinación con vitamina C.
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