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Chajari » Chajari al dia
Fecha: 03/04/2025 21:52
Si hablamos de Domingo Faustino Sarmiento, no será posible evitar admitir que fue un gran escritor. Así lo demuestran obras como “Facundo”, “Recuerdos de Provincia” o “Educación Popular”. Claro que admitir que alguien escribe muy bien no significa en absoluto coincidir con la opinión del escritor. Tampoco podemos dejar de lado, al referirnos a Sarmiento, su obra educativa. Entre otras cosas logró que la población escolar se elevara en poco tiempo de treinta mil a cien mil alumnos, creó numerosas escuelas primarias, la Academia de Ciencias, la Escuela Normal de Paraná, la Universidad Nacional de San Juan, la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, la Biblioteca Nacional de Maestros y el Observatorio Astronómico de Córdoba, entre otras cosas. Seguramente también está claro que Sarmiento sostenía que la “civilización” estaba en Europa y la “barbarie” en América Latina. En otras palabras, América era inferior a Europa según su idea, y para “civilizar” era necesario tirar por la borda lo auténtico del país, suplantándolo por lo que los europeos pensaban y hacían. Por eso opinaba de manera más que denigrante sobre los miembros de los pueblos originarios. En la edición de El Progreso, del 27 de septiembre de 1844, y en la de El Nacional del 25 de noviembre de 1876, escribió: “¿Lograremos exterminar los indios?. Por los salvajes de América siento una invencible repugnancia sin poderlo remediar. Esa canalla no son más que unos indios asquerosos a quienes mandaría colgar ahora si reapareciesen (…)”. Sarmiento fue una persona más que polémica. No hay dudas de ello. Pero hubo un día en que el hombre civilizado (él), no logró entender al supuestamente “bárbaro” (el Coronel Miguel Guarumba). Fue el 27 de marzo de 1874. Según narra el Cronista Histórico de Chajarí, profesor César Manuel Varini, en esa jornada y en oportunidad de la inauguración del tramo Concordia-Federación del Ferrocarril Argentino del Este, Sarmiento y Guarumba se conocieron. Varini cita a Antonio P. Castro, quien escribiera que el sanjuanino quiso conocer al bravo comandante del que mucho se hablaba en Buenos Aires. Su nombre era símbolo de valor y de patriotismo. A la hora del almuerzo, en Federación, se llevó a cabo este diálogo:
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