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» Diario Cordoba
Fecha: 03/04/2025 17:50
El actor Gérard Depardieu. / . El próximo 13 de mayo se sabrá si la justicia considera a Gérard Depardieu culpable o inocente de agresión sexual a dos mujeres. El fiscal le pide 18 meses de cárcel exentos de cumplimiento y una indemnización para una decoradora y una asistente de dirección en prácticas que le denunciaron por manoseos indeseados durante el rodaje de la película Las persianas verdes. Los detalles aportados por víctimas y testigos de los hechos retratan a una zafia estrella despótica y un viejo verde de manual, en considerable coincidencia con el retrato que el actor de 76 años hizo de sí mismo ante el tribunal, a donde llegó cada día renqueante con sus 150 kilos de peso colgados del brazo de un asistente: "Soy vulgar, soy grosero, soy malhablado". Y sin embargo: "No veo por qué tocaría a una mujer. No soy un sobón en el metro, me han dicho que eso existe, pero no conozco esas cosas. Hay muchos vicios que desconozco. De ahí a meterle la mano en el culo, ¡vamos!". Desconoce los vicios ajenos, y la misma esencia del delito del que se le acusa, como expresó: "Yo no he cometido una agresión sexual. Una agresión sexual es algo más grave que lo que ella dice, una mano en el culo (…) Soy incapaz de describir una agresión sexual ante un tribunal que me juzga por ello". Muy simple: no le hagas a una veinteañera que trabaja para ti los tientos sexuales y comentarios asquerosos que no te gustaría que le hicieran a tu nieta en su lugar de trabajo. Hay un momento en que Gérard Depardieu, la leyenda mejor pagada del cine francés, protagonista de docenas de filmes imprescindibles y ganador de los premios más prestigiosos, despierta cierta compasión cuando comparte el extrañamiento por el hecho de que se le reprenda en relación a conductas invasivas y nada respetuosas con los subalternos que lleva practicando toda su vida. Se cree el señor mayor que se mete con su coche contaminante en una zona de bajas emisiones, o el que se enciende un cigarro en la sala de espera del hospital. No sabía que era un guarro y un abusón, no todos nos manifestamos con la delicadeza de Cyrano de Bergerac. Obélix se cayó en una marmita de testosterona, hay que quererle como es. Mas los comportamientos machistas que soportaban las mujeres en los 70 ahora resultan socialmente execrables y además punibles. Corren otros tiempos, ya no colgamos de los árboles a los perros al terminar la temporada de caza ni hacemos comentarios lascivos sobre vaginas en la oficina. Las dos víctimas, dijo el fiscal del caso, han mantenido su versión de los hechos (atrapadas por el intérprete entre sus piernas y toqueteadas, arrinconadas, aterrorizadas por sus comentarios vociferantes, apartadas cuando se quejaron), mientras que él no ha hecho autocrítica. Muy por el contrario, aseguró sentirse en "una película de ciencia ficción" y banalizó lo vivido en el juicio, que "me servirá para construir un personaje de abogado". Puede ser el suyo, Jérémie Assous, quien se mofó de las demandantes imitando su tono de voz, criticó a la prensa y llamó a las feministas presentes en la sala "esta panda de descerebradas". Pero Depardieu, que ha sido acusado de violación por otra actriz sin que la demanda prosperase y está siendo investigado por más posibles agresiones sexuales, también cuenta con valedores. El más importante, el propio presidente del país galo, Emmanuel Macron, quien se declaró su «admirador» y descartó retirarle la Legión de Honor. «Hay una cosa en la que no me verán nunca, y es en las cacerías al hombre. Lo detesto", aseguró en la televisión pública. Muy generoso por su parte, habida cuenta de que el actor recibió la nacionalidad rusa en 2013 de manos del hoy archienemigo Vladimir Putin en su combativo rechazo a pagar en Francia los impuestos que corresponden a su elevada fortuna, y que desde 2022 es ciudadano de los Emiratos Árabes. Por ambos lares, los delitos de que se le acusan son méritos. Otra de las personalidades que testificaron a favor en el juicio fue la actriz Fanny Ardant, compañera en muchos repartos. "Un gran actor tiene a veces un carácter extravagante, insumiso", dijo en el estrado en defensa de Depardieu y menoscabo de sus acusadoras, añadiendo: "Estoy aquí para defender la verdad. La verdad es como una sombra que cambia en función de la luz que proyectamos sobre ella". No es la luz, señora, sino el poder. Usted defiende a los protagonistas de la película, nada le importa el sufrimiento del resto del equipo.
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