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  • La moda flamenca de Córdoba registra un aumento en las ventas de hasta un 20%

    » Diario Cordoba

    Fecha: 30/03/2025 05:22

    La temporada de moda flamenca ha comenzado ya y lo ha hecho con mucha fuerza. Cada año la Feria de Abril, la de Jerez, Málaga o Córdoba atraen cada vez más adeptos, turistas, curiosos de saber cómo se celebra, influencers de las redes sociales que no quieren perderse el acontecimiento y mujeres, muchas, queriendo probar cómo les queda un traje de gitana. Esto es un perfecto caldo de cultivo para que las principales marcas y diseñadores este año estén experimentando, por un lado, o las mismas ventas que el año pasado, o una subida de incluso más del 20%. La situación del sector Todo parece indicar que este 2025 las marcas de moda flamenca van a vender, y mucho. Si apenas acabando marzo ya registran igual o más ventas que el año pasado y todavía queda «la mejor parte», la de las compras de última hora, tomando en cuenta que este año la Feria de Córdoba será una semana después que en 2024 por la Semana Santa, que ha caído en pleno abril. La diseñadora Basi del Río afirma, sin temor a equivocarse, que esta temporada «va a ser buena», a pesar de la inflación, que también afecta a su sector, con precios de las telas mucho más elevados, hasta un 20% más, y un problema creciente también entre la moda flamenca: el intrusismo. Los diseñadores coinciden, sin embargo, en que a pesar de la proliferación de tiendas donde se venden todo tipo de trajes de flamenca, o en páginas web de venta masiva on line, donde copian incluso las fotografías de sus diseños, es un tema que no termina de afectarles porque tienen un tipo de clienta muy bien definido. «Ellos no crean la tendencia, crean la economía», afirma Del Río. En su tienda se consiguen trajes desde los 210 euros en adelante. El intrusismo es un problema creciente, aunque las marcas defienden su exclusividad y calidad «Nosotros somos artesanos, apostamos por la artesanía, son trajes muy elaborados y si bien todo el intrusismo afecta, porque hace daño, la gente valora el trabajo de lo que está comprando, saben el valor que tiene», asegura la diseñadora Sara de Benítez, que ofrece en su taller vestidos nuevos desde 990 euros y un outlet de la temporada pasada con vestidos de diseño desde los 300 euros, rincón que cada vez tiene más éxito entre sus clientas. Para ella, más que el intrusismo hace daño «la gente que te copia» porque en su taller vende, sobre todo, exclusividad, vestidos únicos y artesanía, «que es el valor añadido que tenemos». Ana Caño, de La Annica, coincide en que lo que le hace más daño es la copia. «Tengo un gusto muy personal y nunca copio. Me gusta marcar mi estilo, porque no todo está visto, siempre hay algo que las modistas no tienen», y asegura que desde hace unos cuatro años cada vez hay más tiendas porque «ahora todos quieren vender un traje de gitana». Los diseñadores apuestan por los 'outlet' para vender los trajes de temporadas pasadas En su marca la media va desde los 500 hasta más de 1.000 euros para los más exclusivos y asegura que ha bajado sus precios a pesar de la inflación porque busca «vender más». Para ella, la diferencia de precio con respecto a otras tiendas no es mucha, porque «es mejor gastarse un poco más» por un vestido de calidad que «marca la diferencia, porque lo que se ve en 50 escaparates no es moda», critica. Rafael Tapia y Sergio Osuna, de Sergy & Tapiju aseguran que «el sector del traje de flamenca sigue fuerte porque es parte de nuestra identidad cultural», pero la inflación impacta en los costes de producción, ya no solo por los tejidos, sino también por la logística. Ellos intentan asumir parte de ese incremento para no afectar a las clientas, que «valoran el trabajo porque son piezas que marcan la diferencia». Están satisfechos con el incremento de las ventas esta temporada, superando ya las cifras del año pasado. La oferta ha crecido, admiten, con opciones asequibles que aunque sí cambian el mercado, «creemos que hay clientas para todo». En su caso, se enfocan en hacer una pieza que se diferencie de las que se pueden adquirir a precios más bajos, «con tejidos de mejor calidad o detalles a mano que la producción en masa no puede ofrecer, porque la mujer flamenca busca sentirse especial». Ana Caño Claramonte Ana Caño Claromonte. / A. J. González Ana Caño Claramonte regenta La Annica, con una tienda ubicada en la calle Morería del centro de Córdoba, donde puedes pasar horas en busca de tu traje ideal. Sus vestidos desfilan cada año en Simof de la mano de Manuel Macías. Simof es el evento de moda referente para la promoción internacional de la moda flamenca y la pasarela que viene a marcar las tendencias del sector año tras año. Sin embargo, para Ana, «estamos sumergidos en un mundo de colorido, de telas, en el que cada diseñador marca su tendencia» porque «ahí está la gracia». Son los primeros que sacan sus colecciones los que vienen a marcar lo que vendrá, afirma, pero hoy en día hay muchos tejidos y colores, «se está enfocando al gusto de cada diseñador, porque moda es lo que cada uno quiera». Su marca este año apuesta por los lisos y los perforados en colores, ya no solo el típico blanco, sino en una gran gama de tonalidades, que son más complicados de conseguir en este tipo de tejido. En cuanto a las formas, Ana Caño asegura que el traje más ceñido se lleva mucho en Córdoba, gusta mucho a la cordobesa, pero hay para todos los gustos, como el canastero, que suele estar en tendencia porque es más cómodo y también más asequible. En cuanto a colores, hay una pincelada de tonos pasteles este año, como el celeste o rosa pastel, que se habían perdido y parece que vuelven. Aún así, el negro, más elegante, y el rojo, un clásico, no pueden faltar año tras año en sus colecciones. Los considera «fondo de armario» de la moda flamenca. En cuanto a complementos, vuelven con fuerza esta temporada los mantoncillos bordados, o con madroños. También vuelven los collares, aunque con ellos hay que tener mucho sentido del detalle para no estropearlo con un mantoncillo que no le vaya o con unos pendientes muy grandes, advierte. Sergy & Tapiju Sergy & Tapiju. / A. J. González Rafael Tapia y Sergio Osuna reciben numerosas clientas día a día en su taller del polígono TecnoCórdoba. Son clientas que buscan diseños que se diferencien de lo que hay en el mercado, que también se exponen en Simof y otras pasarelas referentes. Este año, desde la firma notan que «está volviendo el clasicismo», con piezas que evocan a la tradición y la cultura. Sergio y Rafael también notan que la flamenca de hoy pide más comodidad en los trajes, y aunque ellos siguen aportando el toque de volumen, han conseguido ajustar el peso del traje y su amplitud para responder a esta necesidad. En cuanto a colores y estampados, su marca siempre apuesta por el lunar, que es un sello en sí, pero este año también llegan con fuerza los colores más vivos, de hecho, en su colección han prescindido del negro. También son muy conocidos por el uso de texturas como son los encajes y por los complementos, que son característicos de la firma, como el uso de broches incorporados ya al traje. El mantoncillo continúa con fuerza, aunque sí admiten que ha afectado la gran manufactura que viene importada y que abarata mucho y rebaja la calidad del mantoncillo. En su marca se decantan por un tipo de pendiente lustroso. Ellos mismos realizan el diseño y producción de los complementos, artesanales, esmaltados a mano, con cristales de Swarovski, «que luzca y que aporte al traje que lleva la clienta». En flores siempre apuestan a que se vea, con composiciones de colores que den más luz. Ellos le hacen el look completo a las clientas, buscando «que la firma esté presente y tenga el sello». Suelen vestir cada año a mujeres referentes en la moda y redes sociales, que ayudan a que su trabajo llegue a más gente. Así, sus creaciones se verán en la feria y en eventos clave de la temporada, con alguna sorpresa. Basi del Río Basi del Río. / A. J. González Las cordobesas que quieran lucir uno de los vestidos de Basi del Río la pueden encontrar en su taller del polígono TecnoCórdoba, de lleno diseñando y confeccionando trajes que, «cuando los ves en la Feria sabes que son de Basi del Río», cuenta con orgullo. La diseñadora para este año ha mencionado una tendencia que ningún otro diseñador ha dicho: el color caramelo. Para ella, es el tono estrella de su temporada. No se olvida de los que están más de moda, azul, verde agua, malva, coral, mandarina, el pistacho o el lila están triunfando. Eso sí, en su colección no falta el rojo, el elegante negro y también el beige. En su colección tiene disponibles dos líneas, una se trata del típico vestido muy entallado, con mucho volumen pero que, de nuevo, se repite el intentar hacer que no pese demasiado para disfrutar de El Arenal, y luego los canasteros, vestidos que califica como «una gran tendencia» de la temporada, pero sobre todo cuando se combina entre madre e hija, conjuntos que se están vendiendo mucho. La preferencia del tipo de vestido, afirma, va por edades, las chicas más jóvenes, las adolescentes, suelen elegir el canastero, que ahora combinan con otra tendencia, la de llevar el mantoncillo cruzado en el pecho. Está apostando este 2025 por los colores sólidos, algunos con pinceladas en lunares a clásicos y otros diseños de tejidos «exclusivos para mí», con los que garantiza que nadie más los va a llevar en el recinto ferial. Si de los complementos del traje se trata, Basi del Río tiene en su haber una línea de piedras ligeras combinadas con elementos metálicos dorados, que es lo que más vende este año. Cada diseñador busca dejar su sello y «en Basi del Río no solo vamos en el cauce de la tendencia, tenemos un estilo muy personal y marcado», remata. Sara de Benítez Sara de Benítez. / A. J. González Sara de Benítez tiene su taller en Palma del Río y una de sus características fundamentales es el colorido. Ella misma lo admite: «estoy obsesionada con el tema de la colorimetría y que sean muy armoniosos». Si hay un sector donde se puede jugar con combinaciones de colores casi impensables, ese es el de la moda flamenca. Morado y fucsia o naranja, azul claro y verde o a la inversa, verde agua y detalles en azul y el típico rojo con negro, con algún estampado, son algunas de las combinaciones que ha dejado ver esta temporada en las pasarelas. Los trajes bordados son «lo más top» de su colección. Sara de Benítez cuenta con el certificado de artesanía de la Junta de Andalucía por este trabajo, un sello que habla de la calidad de sus diseños y que es muy buscado dada su exclusividad. También trabaja con mucho tul y volumen y este año con «telas italianas con tules con toques dorados, que están causando sensación», asegura. Aunque, eso sí, busca que cada vez pesen menos manteniendo el volumen, que tengan algo de licra para hacerlos más ligeros porque la mujer de hoy día busca, ante todo, comodidad. Sara de Benítez también cuenta con una colección para adolescentes que además, como curiosidad, la diseña sus hijas de 14 y 15 años, que también tienen su propia marca, Rilotta. Desde hace tres o cuatro años ayudan a diseñar la colección «porque dicen que yo no entiendo» lo que buscan las adolescentes de su edad. En esta colección hay muchas opciones de vestidos tipo canastero, que se lleva «cada vez con más fuerza en niñas y adolescentes». También destaca la combinación a juego de madres e hijas, una moda que también se ve cada vez más. En los complementos destaca también los mantoncillo bordados, que están «en auge total». Suscríbete para seguir leyendo

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