¿Homenaje a Menem? el vocero Adrián Ravier "se confundió de discurso" y leyó una respuesta a otra pregunta
El reemplazante de Manuel Adorni tardó unos segundos en descubrir su error, tal como Carlos Menem en 1994.
El nuevo vocero de la presidencia de la Nación, Adrián Ravier, protagonizó este martes una escena de menemismo explícito: en plena conferencia de prensa en la Casa Rosada, leyó con concentración una respuesta que no correspondía a la pregunta que acababan de hacerle.
Así, el reemplazante del renunciado Manuel Adorni evocó un momento muy recordado de la primera presidencia de Carlos Menem.
El 14 de agosto de 1994, en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, el entonces presidente leyó con mucha seguridad unos párrafos durante casi un minuto. Luego hizo silencio durante unos cinco segundos, y musitó algo inaudible por otros cinco. Finalmente, levantó la vista al salón repleto de cientos de personalidades del agro argentino, enfrentó las cámaras con su mejor sonrisa y declaró: "Me confundí de discurso". Los asistentes rompieron en aplausos que celebraban el carisma del riojano.
No tuvo tanta suerte el actual vocero de Javier Milei. Tras veinte segundos leyendo una respuesta que no se relacionaba con la pregunta que le habían hecho, se detuvo y aclaró: "Perdón, está mal la respuesta. Era una respuesta a otra pregunta". Pidió tiempo: "Un segundo, que..." Sin más, buscó entre sus papeles y pasó a leer el texto correcto.
Esta vez no hubo aplausos, sino burlas en redes sociales, donde se criticó que fuera "más boludo que Adorni" y se leyeron comentarios como "You had one job" ("Tenías un solo trabajo"), un meme que se aplica cuando alguien hace mal algo sencillo). A diferencia de un presidente, que atiende múltiples frentes en la gestión, la tarea específica de un vocero es transmitir con claridad el mensaje oficial.
Pero hay algo más en el error de Ravier que lo distancia del de Menem: la diferencia entre un discurso y una dinámica de diálogo. El excandidato a diputado nacional de extrema derecha César Biondini señaló en X: "Ravier dejó en total evidencia que hay preguntas y respuestas guionadas en sus 'conferencias de prensa'". Finalmente, fustigó: "Los libertarios son la mentira como forma de gobierno".
La palabra vacía, de Menem a Milei y Ravier: "País bananero"
La equivocación de Menem fue muy comentada en su momento también, y no siempre de modo risueño. No se hablaba todavía de "viralización", pero sí de "bloopers", un concepto del siglo XX que clasificaba a los errores como insumos humorísticos. Si bien el discurso en la Bolsa de Cereales no se transmitió en vivo, sí fue cubierto por muchos medios. El video circuló ampliamente en los programas de televisión que trabajaban compilando material de archivo, como el recordado Perdona nuestros pecados.
Para buena parte de los argentinos, el equívoco de Menem fue una muestra más del desapego del entonces presidente por las convenciones sociales y, en general, por la palabra. El error había surgido de una forma muy sencilla: sobre el atril que estaba situado frente al mandatario había dos discursos, el destinado al presidente y el que correspondía al titular de la Bolsa de Cereales. Menem, quien no había leído ninguno de los dos, simplemente tomó el equivocado.
Si bien el incidente es muy recordado, no tuvo peso político. Las risas que remataron la situación, tanto de parte del presidente como del auditorio, que incluso aplaudió, dieron cuenta de que buena parte de la sociedad daba por sentado que, en ese contexto, las palabras eran lo de menos: una formalidad, algo que nadie esperaba que fuera relevante. La espontaneidad de reconocer el error se premió más.
No fue igual en el caso de Ravier, quien en la misma mañana tuvo que salir a desdecir su posteo del fin de semana y explicar de forma creativa que no había querido decir que la Argentina fuera un "país bananero" en un posteo publicado en el fin de semana. También tuvo que hacer piruetas para sostener que el Gobierno no había querido insultar a los jugadores de la Selección cuando el presidente habló de "berrinches propios de un adolescente termo mononeuronal" en relación al despliegue de la bandera que decía "Las Malvinas son argentinas" tras ganar la semifinal contra Inglaterra.
La lectura casi en automático de respuestas preparadas con antelación, tan disociada de la conciencia que hasta habilita a quien lee a confundir un texto con otro, contrasta con la actitud de los funcionarios que se manejan como tuiteros "picantes", como supo ser Manuel Adorni o ensayó el propio Ravier en el posteo del sábado. Como si algunas palabras valieran más que otras.
El presidente Javier Milei y otros funcionarios de su Gobierno manifestaron en múltiples oportunidades su admiración por Carlos Menem y su gestión al frente de la Argentina entre 1989 y 1999. En aquel entonces, el magnetismo del presidente era tal que muchos de sus errores eran festejados como una muestra de personalidad, y lo mismo pasaba con su desprecio por la palabra. Está por verse si el mandatario actual logrará replicar ese clima social.
ML