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TN hace 4 horas 2 min de lectura

Por qué la ciencia cree que hablar con los animales podría dejar de ser ficción

Avances recientes en genética y en herramientas de escucha acercan un viejo sueño humano: entender, por fin, lo que expresan otras especies.

Por qué la ciencia cree que hablar con los animales podría dejar de ser ficción
Foto: TN

En la película Up, de Pixar, un perro lleva un collar que traduce sus pensamientos al idioma humano. La escena hoy hace reír, pero cada vez se parece menos a pura fantasía. Entre la inteligencia artificial, la genética y nuevas herramientas para medir sonidos, la ciencia empieza a acercarse despacito a algo parecido a un traductor real entre especies.

Creo que esto podría ser posible algún día, dice Erich Jarvis, neurogenetista estadounidense de la Universidad Rockefeller, en Nueva York.

Algunas señales que sostienen esa hipótesis:

- La informática y la inteligencia artificial ya permiten procesar patrones sonoros complejos, algo impensado hace pocos años.

- Existen herramientas cada vez más sofisticadas para medir y clasificar los sonidos animales.

- Todo apunta a convertir esos sonidos en información que las personas puedan decodificar, ya sea con un dispositivo o con una aplicación de celula.

No todos los animales son buenos conversadores

Producir sonidos complejos con un mensaje detrás exige capacidades mentales especiales. Según Michael Long, neurocientífico estadounidense de la Universidad de Nueva York, esa combinación aparece en menos del 1% de las especies de vertebrados.

Algunos ejemplos concretos:

- Los monos vervet tienen una cognición muy desarrollada, pero les cuesta producir sonidos complejos.

- Los loros, en cambio, sí pueden aprender palabras humanas: hay registros de uno que volvió a su casa en California hablando español.

- Delfines y ballenas también se destacan como interlocutores relativamente hábiles para los humanos.

Los animales son muy expresivos, resume Long.

Lo que la ciencia ya logró probar

Dos experimentos recientes muestran que la brecha entre especies se puede achicar:

- En 2023, un equipo de la Universidad de California en Davis, el Instituto SETI y la Alaska Whale Foundation reprodujo bajo el agua el saludo de una ballena jorobada. La ballena, identificada como Twain, respondió 36 veces en 20 minutos, imitando además los cambios de ritmo de los investigadores. El trabajo se publicó en la revista PeerJ.

- En 2025, un equipo liderado por Erich Jarvis y Robert Darnell, de la Universidad Rockefeller, insertó en ratones una variante humana de la proteína NOVA1. Los ratones modificados no hablaron, claro, pero sí emitieron vocalizaciones notablemente más complejas que las de sus pares sin la modificación genética. El estudio se publicó en Nature Communications.

Nada de esto implica que mañana un gato vaya a explicar por qué mira fijo un rincón vacío de la sala. Pero cada pieza genética, inteligencia artificial, bioacústica suma una parte del rompecabezas de una idea que, hasta hace poco, solo existía en la ficción.

TN Esta nota se publicó originalmente en el medio.
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