La era cuántica dejó de ser el futuro para convertirse en el presente
Si bien todavía no existen computadoras cuánticas capaces de comprometer a gran escala los algoritmos criptográficos de clave pública actualmente desplegados, el problema ya no puede analizarse tomando como punto de partida esa posible fecha. El ries
La era cuántica dejó de ser el futuro para convertirse en el presente.
Si bien las computadoras cuánticas prometen resolver problemas irresolubles hasta ahora y acelerar los avances científicos y tecnológicos en muchas áreas, también presentan una enorme amenaza a la seguridad de las comunicaciones en Internet. Por este motivo, los distintos países y organizaciones vienen creando planes y contramedidas a modo de recomendaciones para resistir a esta nueva amenaza.
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En este último tiempo, estas medidas se aceleraron. El mes pasado y en pocos días, se produjeron varios anuncios relevantes que muestran la evidente aceleración: el debate ya no se centra solamente en investigación o estandarización de algoritmos, sino también en requisitos de certificación, planes formales de migración, compras públicas y obligaciones concretas para proveedores tecnológicos. La amenaza poscuántica está cada vez más cerca y la adopción de tecnologías de Criptografía Poscuántica (PQC) ya empieza a requerirse como obligación.
El 16 de junio de 2026, Francia anunció una medida significativa a través de la Agencia Nacional de Seguridad de Sistemas de Información (Anssi ): a partir de 2027 dejará de certificar productos de ciberseguridad que no incorporen capacidades criptográficas resistentes a ataques cuánticos. La medida afecta especialmente al ecosistema de productos utilizados por el gobierno francés y por operadores de infraestructuras críticas, incluyendo comunicaciones, energía, finanzas, salud y transporte. Amssi además recomienda iniciar inventarios criptográficos, priorizar los casos de uso más críticos y evitar, hacia 2030, la adquisición de productos que no integren capacidades poscuánticas.
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El debate ya no se centra solo en investigación o estandarización de algoritmos, sino también en requisitos de certificación y obligaciones concretas para proveedores tecnológicos
Por otra parte, Estados Unidos publicó la orden ejecutiva EO 14412 (22 de junio de 2026), en la que acelera la migración de los sistemas federales hacia algoritmos PQC estandarizados por el NIST. La orden exige responsables de migración, planes, priorización de sistemas críticos, transición de mecanismos de establecimiento de claves antes de fines de 2030 y transición de firmas digitales antes de fines de 2031. También prepara el camino para que los requisitos poscuánticos entren en contrataciones federales.
Estas iniciativas además, no aparecen aisladas. Canadá ya había publicado una hoja de ruta oficial para los sistemas no clasificados del gobierno, con planes iniciales desde abril de 2026, reportes anuales, migración de sistemas de alta prioridad antes de fines de 2031 y migración del resto antes de fines de 2035. Este enfoque es relevante porque pone el acento en algo que muchas organizaciones todavía no resolvieron: no se puede migrar lo que no se conoce. El documento indica que la primera y necesaria fase del complejo programa de migración, es la creación con prioridad absoluta e inmediata del inventario criptográfico.
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En el Reino Unido, el NCSC (Centro Nacional de Ciberseguridad) también publicó una línea de tiempo clara: para 2028, objetivos definidos, inventario criptográfico y plan inicial; para 2031, primeras migraciones prioritarias; y para 2035, migración completa a PQC de sistemas, servicios y productos.
En Francia, a partir de 2027 dejará de certificar productos de ciberseguridad que no incorporen capacidades criptográficas resistentes a ataques cuánticos
Australia fue incluso más explícita desde el plano técnico-normativo. El Information Security Manual del ASD (Australian Signals Directorate) establece que algoritmos tradicionales de criptografía asimétrica vulnerables a computadoras cuánticas, no estarán aprobados más allá de 2030. Al mismo tiempo recomienda que el desarrollo o la compra de equipamiento, aplicaciones y librerías criptográficas que deban operar más allá de 2030 se haga con soporte para algoritmos poscuánticos aprobados por ASD.
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En la Unión Europea, la Comisión Europea publicó la Recomendación 2024/1101, orientada a coordinar una transición poscuántica entre los Estados miembros, con foco en administraciones públicas, infraestructuras críticas, interoperabilidad, estándares comunes y planes nacionales. Luego, el 23 de junio de 2025, la UE publicó una hoja de ruta de alto nivel para sincronizar esa transición. No es una regulación directamente aplicable, pero sí una señal política y técnica clara.
Asia también está trabajando hace mucho en el tema, aunque todavía con menor nivel de presión regulatoria que en Francia, Estados Unidos o Australia. Japón creó una instancia interministerial para coordinar el uso de criptografía poscuántica en agencias gubernamentales y el CRYPTREC (Comités de Investigación y Evaluación de Criptografía) publicó guías técnicas específicas sobre PQC. Corea del Sur impulsa un plan nacional de transición y pilotos sectoriales, mientras que Singapur publicó un Quantum-Safe Handbook y un Quantum Readiness Index orientados especialmente a infraestructuras críticas y agencias gubernamentales.
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Japón creó una instancia interministerial para coordinar el uso de criptografía poscuántica en agencias gubernamentales
En América Latina también empiezan a aparecer señales, aunque todavía con menor nivel de exigencia. Uruguay incluyó en su Estrategia Nacional de Ciberseguridad 2024-2030 una acción específica para identificar las necesidades de las infraestructuras de información críticas respecto de la criptografía poscuántica y desarrollar un plan de transición. Brasil, por su parte, creó en 2026 un grupo de trabajo técnico para estudiar y proponer la implementación de criptografía poscuántica en la ICP-Brasil (Instituto de Claves Públicas), incluyendo diagnóstico de riesgo cuántico, plan de migración, criterios de priorización y posibles actualizaciones normativas.
Ya no a nivel países sino a nivel de organizaciones internacionales, el mismo patrón empieza a observarse en sectores como el financiero global. El G7 Cyber Expert Group publicó a principios de este año una hoja de ruta para la migración a criptografía resistente a ataques cuánticos. No fija expectativas regulatorias formales, pero alinea a bancos centrales, reguladores y entidades financieras con fases de inventario, evaluación, planificación, ejecución, pruebas y monitoreo, y horizontes de 2035 en general y 2030-2032 para los sistemas más críticos.
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A esto se suman acciones observadas en plataformas estratégicas. Un ejemplo es Swift, la red global de mensajería financiera a través de la cual se hace la mayor parte de las órdenes de pago internacionales, que anunció el 2 de octubre de 2025 en el Swift Operations Forum que el sistema SwiftNet 8.0 estará disponible en 2027 con soporte para criptografía poscuántica, acompañado por una ventana de migración prevista de 15 meses para sus participantes. Este tipo de decisión no funciona como una regulación, pero sí como una señal de infraestructura: cuando una plataforma crítica cambia su stack criptográfico, todo su ecosistema debe prepararse.
El G7 Cyber Expert Group publicó a principios de este año una hoja de ruta para la migración a criptografía resistente a ataques cuánticos
La lectura común es clara: Francia empuja desde la certificación de productos, Estados Unidos desde la política federal y las compras públicas, Canadá y Reino Unido desde roadmaps gubernamentales, Australia desde criterios técnicos de aprobación criptográfica, la Unión Europea desde la coordinación regional, Asia y América Latina desde estrategias nacionales y planes incipientes de transición, y el sector financiero desde la gestión sistémica del riesgo.
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Si bien todavía no existen computadoras cuánticas capaces de comprometer a gran escala los algoritmos criptográficos de clave pública actualmente desplegados, el problema ya no puede analizarse tomando como punto de partida esa posible fecha. El riesgo empieza antes: con datos que deben permanecer confidenciales durante muchos años, productos que se compran hoy y seguirán instalados después de 2030, y tecnologías como PKI, VPNs, HSMs, certificados, firmware, firmas de código, TLS, IPsec, autenticación de dispositivos y sistemas embebidos cuya renovación puede requerir ciclos largos.
La amenaza de tipo HNDL (Harvest Now, Decrypt Later , Cosechá hoy, descifrá más tarde) hace que los adversarios no necesiten esperar a tener una computadora cuántica madura para generar impacto. Pueden capturar tráfico cifrado hoy, almacenarlo y descifrarlo en el futuro si la información sigue teniendo valor. Por eso los sectores con información sensible de largo plazo aparecen primero en las hojas de ruta.
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La criptografía poscuántica dejó de ser un tema exclusivamente técnico y empieza a convertirse en un asunto de gestión de riesgo, arquitectura, adquisiciones y cumplimiento
Para los responsables de ciberseguridad de las organizaciones, el mensaje es directo: la criptografía poscuántica dejó de ser un tema exclusivamente técnico y empieza a convertirse en un asunto de gestión de riesgo, arquitectura, adquisiciones y cumplimiento. El foco hoy es el de determinar qué activos dependen de criptografía vulnerable, qué proveedores soportarán PQC, qué contratos deberán actualizarse, qué productos podrían quedar fuera de certificación y qué capacidad real tiene la organización para migrar sin romper la interoperabilidad ni afectar requisitos operativos o regulatorios.
La era poscuántica no empieza el día en que una computadora cuántica rompa RSA. Empieza antes: cuando gobiernos, reguladores, proveedores, plataformas críticas y operadores de infraestructura comienzan a exigir planes, fechas, inventarios y productos compatibles con esa transición.
Ese día ya llegó.