Arrojan millones de ostras al mar para frenar el avance del océano
Esta iniciativa siembra ostras para revertir el daño ambiental en el puerto de Nueva York, mejorando la biodiversidad y la calidad del agua del mar.
Durante décadas, el puerto de Nueva York ha sido símbolo de contaminación. La sobrepesca, el crecimiento urbano y los vertidos industriales acabaron con una especie esencial del mar que alguna vez dominó sus aguas. Se trata de las ostras.
A comienzos del siglo XX se estima que el puerto albergaba cerca de la mitad de todas las ostras del mundo, pero hacia finales del mismo siglo prácticamente habían desaparecido. Ahora, un proyecto busca revertir ese daño con una estrategia tan simple en las costa de este mar.
Ostras para el mar: el plan de Nueva York contra la contaminación.
La iniciativa está liderada por la organización sin fines de lucro Billion Oyster Project, trabaja para restaurar los arrecifes naturales del puerto. Su objetivo es sembrar mil millones de ostras antes de 2035. Hasta el momento ya se han colocado más de 150 millones de ejemplares en distintos puntos de la bahía de Nueva York, utilizando conchas recicladas de restaurantes y criaderos especializados.
La apuesta tiene una explicación científica. Las ostras son filtradoras naturales del mar, un solo ejemplar adulto puede filtrar entre 150 y 190 litros de agua por día, eliminando partículas en suspensión, exceso de nitrógeno y otros contaminantes. Aunque no vuelven potable el agua ni eliminan todas las sustancias tóxicas, ayudan a mejorar la claridad del agua y favorecen el desarrollo de otras especies marinas.
Los resultados de soltar ostras al mar
Los arrecifes también cumplen otra función clave. Actúan como barreras naturales que reducen la fuerza de las olas y ayudan a disminuir la erosión de las costas, un aspecto cada vez más importante frente al aumento del nivel del mar y la mayor frecuencia de tormentas asociadas al cambio climático. Además, crean refugios para peces, cangrejos y otras especies que encuentran allí alimento y protección.
Monitoreos realizados por el Billion Oyster Project y universidades asociadas muestran una mayor biodiversidad alrededor de los arrecifes restaurados, con un incremento en la presencia de peces, crustáceos y otras formas de vida marina. Al mismo tiempo, la mejora en la transparencia del agua permitió que crecieran plantas acuáticas que habían desaparecido de algunas zonas del puerto, fortaleciendo el ecosistema.