Contacto

Volver a la portada
Editorial
El Esquiu hace 7 horas 3 min de lectura

El feriado que no fue

El feriado que no fue
Foto: El Esquiu

El Gobierno nacional no acertó a sintonizar la euforia desatada por la participación argentina en el Mundial de Fútbol, y cerró el ciclo con un último blooper, al anunciar un feriado nacional que se diluyó por inconsistente, producto de un arrebato que no tuvo eco ni en la gente ni en el propio plantel. Casa Rosada deseaba sumarse al entusiasmo general, y ya en plena competencia Javier Milei avisó que vaciaría la sede gubernamental para recibir al conjunto de Lionel Scaloni, pero nunca encontró un guiño que retribuyera la invitación. La historia de los seleccionados mundialistas y el poder tiene larga data en el país, y ningún político quiere dejar pasar la oportunidad de mostrarse junto a los ídolos, aunque últimamente los jugadores se distanciaron de lo que era una vieja costumbre. Diego Maradona exhibió la Copa ganada en 1986 junto a Raúl Alfonsín, y Carlos Menem también salió al balcón con el Diego tras el subcampeonato de 1990. Cristina Kirchner se reunió con todo el plantel tras el segundo puesto obtenido en 2014, pero la tradición se cortó en 2022, cuando, tras ganar el título, el equipo no fue nunca a saludar a Alberto Fernández. Milei esperaba retomar la práctica, pero no lo logró.

Hubo señales que abortaron el deseado idilio prematuramente, porque el discurso oficialista, más allá de celebrar las victorias vía redes, quedó varias veces en la vereda de enfrente con el equipo. El momento más duro fue cuando los jugadores, tras el épico triunfo ante Inglaterra, desplegaron la bandera con la leyenda Las Malvinas son argentinas, y el Gobierno mostró su desagrado, a contramano del sentir popular. Después fue el vocero Adrián Ravier, quien salió a marcar diferencias con Messi porque el capitán se acordó de la gente no llega a fin de mes. Y como telón de fondo, la guerra entre el mandamás de AFA, Chiqui Tapia, y el Gobierno, hacían improbable un encuentro.

No obstante, Milei se dejó llevar y en un acto impulsivo anunció un feriado nacional para recibir a los subcampeones, un acto fallido que se evidenció casi de inmediato. La ausencia de Messi en el vuelo de regreso al país con las medallas plateadas dejó casi sin entidad el imaginado festejo. De este modo, todas las manifestaciones populares en homenaje a la Selección fueron un éxito, menos la que pretendió organizar el Gobierno. El prematuro anuncio del feriado chocó primero con la fecha, ya que ni el propio Gobierno supo definir cuando sería, y dejó la resolución a voluntad de los jugadores, que en definitiva no quisieron saber nada. Así, en pocas horas, Milei pasó de ofrecer el histórico balcón de la Casa Rosada, a decretar un feriado al término de la final con España para cuando el plantel lo decidiera y luego a dar de baja el feriado y organizar apenas una recepción protocolar a los jugadores en el predio de la AFA en Ezeiza. El cariño de la gente está intacto, pero en el plantel no había ánimo de celebración, y las ausencias hicieron el resto. El Gobierno se apuró, y no hizo más que subrayar su falta de timming, quedando fuera de juego en su avidez por sacar provecho de la situación.

El Esquiú.com

El Esquiu Esta nota se publicó originalmente en el medio.
Ver noticia original

Aviso legal. Examedia es un sistema automático de monitoreo y análisis de medios. Esta noticia fue publicada originalmente por El Esquiu y se reproduce aquí con fines informativos y de seguimiento. Los contenidos, títulos y opiniones pertenecen exclusivamente a su fuente original; Examedia no los redacta, edita, avala ni asume responsabilidad alguna por ellos. Si sos titular de los derechos y querés que esta nota se retire, escribinos.

Examedia © 2026