Altos de San Lorenzo: un barrio cargado de miedo y violencia | El Dia
A pocas cuadras del lugar donde mataron a un joven en situación de calle, atacaron a golpes a un hombre de 32 años para quitarle las pocas pertenencias de valor que tenía encima. Los vecinos reclaman más seguridad
La violencia parece haberse instalado definitivamente en Altos de San Lorenzo. En cuestión de horas, el barrio volvió a quedar en el centro de la escena por dos graves hechos de inseguridad ocurridos a escasas cuadras de distancia: el homicidio de un hombre en situación de calle y un violento robo a un vecino. Los episodios reavivaron el temor en la zona, donde aseguran vivir con miedo y reclaman respuestas urgentes ante una realidad que, lejos de mejorar, parece agravarse día tras día.
El último episodio ocurrió durante la mañana de ayer, cuando un hombre de 32 años denunció haber sido asaltado mientras caminaba por la zona de 16 y 72.
Según consta en la presentación a la que tuvo acceso este diario, cerca de las 06.30 fue interceptado por dos delincuentes que, mediante amenazas y golpes, le robaron un teléfono celular Samsung A05, documentación personal y una tarjeta de débito antes de escapar corriendo.
La víctima no sufrió lesiones de gravedad, aunque no pudo aportar datos sobre los autores ni señalar la existencia de testigos o cámaras de seguridad que permitan orientar la investigación.
Como ocurre en numerosos robos callejeros en ese sector de la Ciudad, los delincuentes desaparecieron en pocos segundos, dejando a la víctima sin posibilidades de reaccionar.
Sin embargo, lo que más preocupa a los habitantes de Altos de San Lorenzo es que este asalto ocurrió apenas horas después de otro hecho mucho más grave y aún rodeado de interrogantes.
El miércoles por la noche, un hombre identificado como Nazareno Joaquín Badía Gallo, de 28 años y en situación de calle, fue encontrado con una herida de arma de fuego en una de sus piernas en la esquina de 18 y 79.
De inmediato fue trasladado al Hospital San Juan de Dios y luego derivado al Hospital San Martín, donde se produjo su deceso.
Si bien parecía evolucionar favorablemente, durante la mañana siguiente sufrió un paro cardíaco y falleció.
De acuerdo con los médicos, además de la lesión de bala presentaba una severa deshidratación y problemas cardíacos preexistentes, presuntamente asociados a un cuadro de consumo problemático.
Pese al fallecimiento, la investigación todavía no logró responder las preguntas centrales del caso: quién le disparó, por qué motivo ocurrió el ataque y en qué circunstancias fue baleado.
La Unidad Funcional de Instrucción N° 17, a cargo de María Eugenia Di Lorenzo, y el Gabinete Homicidios de la DDI local continúan trabajando para reconstruir lo sucedido, aunque hasta el momento no trascendieron sospechosos ni hipótesis firmes sobre el episodio.
La incertidumbre alimenta la preocupación de los vecinos, que aseguran sentirse cada vez más desprotegidos.
En Altos de San Lorenzo sostienen que los robos, las peleas, los hechos de violencia armada y la presencia de personas vinculadas al delito forman parte del paisaje cotidiano.
Muchos reconocen que modificaron sus horarios, evitan caminar solos durante la madrugada o la noche y prefieren no salir con objetos de valor por temor a convertirse en una nueva víctima.
Las dos escenas ocurridas en menos de una semana reflejan un panorama complejo: por un lado, la violencia extrema de un ataque con arma de fuego que terminó con la muerte de un hombre; por el otro, la inseguridad cotidiana que golpea a quienes simplemente transitan por las calles del barrio.
Los habitantes de la localidad afirman que el miedo se volvió una constante y reclaman una mayor presencia policial, patrullajes preventivos y medidas concretas que permitan recuperar la tranquilidad.
Señalan que no alcanza con intervenir después de cada hecho, sino que es necesario reforzar la prevención para evitar que la violencia siga escalando.
Mientras tanto, la investigación por la muerte de Badía Gallo continúa abierta y el robo ocurrido en 16 y 72 se suma a la larga lista de delitos denunciados en uno de los sectores más castigados por la inseguridad en La Plata.
Para quienes viven en Altos de San Lorenzo, la sensación es la misma de siempre: salir de sus casas implica convivir con la incertidumbre de no saber si podrán regresar sin convertirse en una nueva víctima.
En ese contexto, entre los vecinos crece la sensación de que ya nada alcanza para protegerse. Los métodos tradicionales para resguardar sus hogares y su integridad parecen haber perdido eficacia frente al avance del delito. Rejas cada vez más altas, puertas reforzadas, alarmas monitoreadas, cámaras de seguridad e incluso perros utilizados como protección forman parte de la vida cotidiana, pero muchos sostienen que esas medidas ya no resultan suficientes para frenar a delincuentes que actúan con violencia, a cualquier hora del día y con una preocupante sensación de impunidad.