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Sociedad
TN hace 6 días 4 min de lectura

Lo dice un experto sobre el error en un currículum: Vi a mucha gente talentosa perder un trabajo por la regla de los 6 segundos

Según especialistas en reclutamiento, muchos candidatos quedan afuera antes de la entrevista porque su CV no supera la primera revisión rápida.

Lo dice un experto sobre el error en un currículum: Vi a mucha gente talentosa perder un trabajo por la regla de los 6 segundos
Foto: TN

Un currículum puede abrir una puerta o cerrarla antes de que una persona tenga siquiera la oportunidad de hablar. Aunque muchos candidatos dedican horas a contar su experiencia, sus estudios y sus habilidades, el problema aparece cuando toda esa información no puede leerse con rapidez.

En los procesos de selección actuales, los reclutadores suelen revisar decenas o cientos de perfiles en poco tiempo, y por eso un CV desordenado, confuso o demasiado cargado puede jugar en contra incluso de alguien muy preparado.

Una de las reglas más repetidas en el mundo del reclutamiento es la llamada regla de los 6 segundos. Durante la primera revisión, quien selecciona personal no lee el currículum como si fuera una biografía, sino que lo escanea para encontrar señales claras, como el puesto buscado, las habilidades relevantes, la experiencia reciente y los resultados obtenidos. Si esos datos no aparecen rápido, es probable que el documento quede descartado.

Es por ello que Kristian Eide, doctor en Ciencias de la Educación por la Universidad de Stanford, no tuvo dudas en sentenciarlo: Vi a mucha gente talentosa perder un trabajo por la regla de los 6 segundos.

Lo sostiene porque ha visto a muchas personas desperdiciar oportunidades laborales porque su currículum no superó esa primera mirada. Su valor estaba escondido dentro de párrafos largos, diseños confusos o información poco relevante.

El error más común es convertir el CV en un muro de texto. Párrafos extensos, secciones densas y descripciones demasiado generales obligan al reclutador a hacer un esfuerzo que, en una primera etapa, muchas veces no está dispuesto a hacer.

Un buen currículum necesita aire, orden y puntos concretos. Las viñetas, los espacios en blanco y las frases directas ayudan a que los logros se detecten rápido y no queden enterrados entre detalles secundarios.

También juega en contra incluir información de contacto poco profesional, usar correos informales o llenar el documento con experiencias que no tienen relación con el puesto. El llamado currículum todoterreno, donde aparece todo lo que una persona hizo en su vida laboral o académica sin ningún filtro, puede transmitir falta de foco. En lugar de mostrar versatilidad, muchas veces genera confusión.

Los errores que más rápido hacen descartar un CV

Otro problema frecuente es el exceso de diseño. Colores brillantes, tipografías decorativas, gráficos innecesarios, barras de habilidades, íconos por todas partes y márgenes desparejos pueden hacer que el currículum se vea llamativo, pero no necesariamente profesional. En muchos casos, además, esos formatos dificultan la lectura o interfieren con los sistemas automáticos de seguimiento de candidatos.

El tono también importa. Algunos CV caen en un lenguaje demasiado centrado en el yo, con frases subjetivas como soy una persona muy trabajadora o me considero excelente para liderar equipos, pero sin pruebas concretas. Los reclutadores buscan evidencias, no declaraciones. Por eso es más efectivo mostrar logros medibles, resultados, responsabilidades claras y ejemplos de impacto real.

Lo mismo ocurre con el llamado fantasma de la experiencia, cuando una persona solo enumera tareas sin explicar qué logró. Decir responsable de ventas o gestión de clientes aporta poco si no se acompaña con datos, mejoras, objetivos cumplidos o volumen de trabajo.

Entre los errores más dañinos también aparece el uso excesivo de palabras clave. Algunos candidatos intentan engañar a los sistemas de selección acumulando habilidades como Excel avanzado, análisis de datos, marketing o programación, aunque luego su experiencia no respalde esas capacidades. El problema es que, tarde o temprano, esa inconsistencia se nota. Es mejor incluir menos habilidades, pero que sean reales y demostrables.

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A eso se suman las aficiones irrelevantes, los logros demasiado antiguos y las erratas. Contar con mucho detalle gustos personales que no aportan al puesto puede distraer, mientras que incluir premios escolares o actividades de la infancia suele restar actualidad al perfil. Y los errores ortográficos, aunque parezcan menores, transmiten descuido en un documento que debería ser especialmente prolijo.

La recomendación final de los expertos es pensar el currículum como una herramienta de lectura rápida. Debe ser claro, ordenado, específico y adaptado a cada búsqueda.

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