Martín Insaurralde, imputado por corrupción, festejó el Mundial con el hermano de un juez clave en la causa por sus bienes
El exjefe de Gabinete bonaerense, Martín Insaurralde, sobre quien pesan graves imputaciones por presunto enriquecimiento ilícito y lavado de dinero tras el escándalo del Yategate en Marbella, fue captado en un video festejando eufóricamente un part
El exjefe de Gabinete bonaerense, Martín Insaurralde, sobre quien pesan graves imputaciones por presunto enriquecimiento ilícito y lavado de dinero tras el escándalo del “Yategate” en Marbella, fue captado en un video festejando eufóricamente un partido de la Selección Argentina durante la Copa del Mundo 2026.
POR AF PARA CONFIRMADO
La escena, ya de por sí polémica dada la situación judicial del exfuncionario, cobra un carácter escandaloso al revelarse que entre el selecto grupo de invitados se encontraba Ricardo Ricky Lemos Arias, empresario nocturno y hermano del camarista federal de La Plata, Roberto Lemos Arias, magistrado que intervino de manera directa en el expediente que ordenó la inhibición general de bienes de Insaurralde.
La indignación social y la mirada de la opinión pública sobre la clase política argentina alcanzaron un nuevo pico de tensión tras la difusión de un video que muestra a Martín Insaurralde, exhombre fuerte del conurbano bonaerense, celebrando el avance de la Selección Argentina a las semifinales del Mundial 2026. La filmación, realizada en un exclusivo departamento del barrio porteño de Puerto Madero, muestra a un Insaurralde eufórico, vestido con remera negra, fumando un habano y cantando canciones de cancha en compañía de un selecto grupo de personas.
Sin embargo, lo que inicialmente parecía una celebración más de un figura pública se transformó en un escándalo mayúsculo cuando se identificó a los asistentes. Entre los presentes se encontraba el anfitrión y empresario Rodrigo Fernández Prieto y el financista ligado al sector libertario, Juan Nápoli. Pero el nombre que desató el terremoto político y judicial fue el de Ricardo “Ricky” Lemos Arias. Este “empresario de la noche” con negocios en La Plata y Buenos Aires es el hermano carnal de Roberto Lemos Arias, uno de los integrantes clave de la Cámara Federal de La Plata. Este tribunal es el que ha tenido bajo su órbita la revisión de medidas cruciales en la investigación por enriquecimiento ilícito que pesa sobre el exintendente de Lomas de Zamora.
Un vínculo inaceptable entre el imputado y la Justicia
La causa, popularmente conocida como “Yategate”, estalló en septiembre de 2023 tras la difusión de imágenes de Insaurralde y la modelo Sofía Clerici en unas lujosas vacaciones a bordo de un yate en Marbella, España. El ostentoso viaje, incompatible con sus declaraciones juradas de bienes, desencadenó un aluvión de denuncias por enriquecimiento ilícito y lavado de dinero en el fuero federal. Apenas cuatro meses antes del partido de la Selección en 2026, en febrero, la propia Cámara Federal de La Plata, integrada por el hermano del compañero de festejo de Insaurralde, Roberto Lemos Arias, había firmado el fallo que confirmó la inhibición general de bienes del dirigente peronista, de su expareja Jésica Cirio y de la propia Clerici, junto con la prohibición de salida del país para los tres.
La presencia de “Ricky” Lemos Arias en la misma mesa, cantando y celebrando junto al principal imputado al que su hermano debe juzgar y sobre cuyos activos millonarios ha dictado medidas cautelares, es una muestra de promiscuidad total entre el poder político bajo investigación y los nexos familiares de la magistratura judicial. Este hecho dinamita la apariencia de imparcialidad de cualquier decisión que deba tomar la Cámara Federal de La Plata respecto a la suerte de Insaurralde, sobre todo cuando la fiscalía de Lomas de Zamora, a cargo del fiscal Sergio Mola, ha solicitado medidas de alto impacto, como el pedido de indagatoria e incluso la detención del exfuncionario, que debían ser revisadas por el tribunal que integra Roberto Lemos Arias.
La vigencia de las graves denuncias por enriquecimiento
La situación de Martín Insaurralde es delicada y compleja. Sobre él pesan múltiples imputaciones y medidas probatorias ordenadas por la Justicia Federal de Lomas de Zamora. La investigación principal, que tramita en ese fuero, busca determinar el origen de un patrimonio que, preliminarmente, no se condice con los ingresos registrados por el exjefe de Gabinete de la provincia durante sus décadas de función pública. Los informes preliminares de la trazabilidad del dinero utilizado para costear las lujosas vacaciones en Marbella, sumado a las propiedades e inmuebles que se le atribuyen y que están siendo peritados, configuran un cuadro de sospechas extremadamente robusto sobre el delito de enriquecimiento ilícito.
En paralelo, se investigan presuntas maniobras de lavado de dinero que habrían tenido como objetivo ocultar o blanquear estos activos de origen presuntamente espurio. En el marco de esta misma causa, la Justicia ha avanzado con medidas que incluyeron el secuestro de carteras de lujo y peritajes a los teléfonos celulares de los involucrados en busca de pruebas de las transferencias millonarias. El fiscal Sergio Mola ha solicitado reiteradamente la declaración indagatoria de Insaurralde, medida que la defensa del exfuncionario ha intentado dilatar mediante diversos recursos procesales, incluso planteando la recusación del propio fiscal, pedido que fue rechazado por el juez de primera instancia, Luis Armella, en un fallo reciente.
Este nuevo escándalo de promiscuidad total entre el imputado e integrantes del entorno familiar de la Justicia que debe investigarlo pone de manifiesto la sensación de impunidad con la que se mueven ciertos sectores del poder. En lugar de estar rindiendo cuentas ante la sociedad sobre cómo financió una vida de lujos con su sueldo de funcionario público, Insaurralde se muestra festejando en Puerto Madero junto a personas ligadas a las mismas estructuras judiciales que tienen la responsabilidad de garantizar que no haya “coronita” ante la ley.