Otro plan del régimen que falla: la IA no logra frenar el lento declive económico y demográfico de China
Desde el pico de 2021, la economía del régimen de Xi Jinping perdió participación global mientras promete un salto tecnológico. Los nacimientos caen y la carga financiera se agranda Además, una de las apuestas de Beijing no logra arrancar como planif
Desde el pico de 2021, la economía del régimen de Xi Jinping perdió participación global mientras promete un salto tecnológico. Los nacimientos caen y la carga financiera se agranda
Además, una de las apuestas de Beijing no logra arrancar como planificaron. China no logra frenar su declive numérico con Inteligencia Artificial: desde 2021, cuando alcanzó su punto más alto, su peso en el producto bruto mundial cayó del 18% al 16,5%. Para peor: la salida de capitales aumenta pese a las medidas que intenta el poder central.
Su gran competidor, Estados Unidos, se aleja en términos económicos, pese a las patinadas inflacionarias producto del precio del petróleo: la participación norteamericana en la economía mundial subió al 26%. El crecimiento chino quedó por debajo del resto del mundo y estimaciones independientes sitúan la expansión real de China más cerca de cero que de la irreal meta fijada por las autoridades de entre 4,5% y 5%. Ese objetivo oficial -publicado en marzo pasado- es aún preocupante para los números chinos: representa la más baja desde 1991.
La tesis central -planteada por Financial Times– es que el avance chino en inteligencia artificial no alcanza para compensar debilidades más profundas. Incluso con cifras oficiales, la economía sigue presionada por el encogimiento demográfico, el aumento del endeudamiento, el quiebre del mercado de la vivienda, el regreso de un Estado regulador más intervencionista y la consecuente fuga de personas y dinero.
Pero ese avance en IA, además, podría ver un límite en su expansión y desarrollo. Empresas pioneras de los Estados Unidos advirtieron del robo de sistemas a partir de un proceso de destilación, por el cual un modelo de IA de menor valor aprende de otro de mayor desarrollo. Con eso las compañías chinas que responden al régimen quieren reducir la brecha que existe a ambos lados del Pacífico. El aviso fue hecho por Anthropic que envió una carta a los senadores Tim Scott y Elizabeth Warren.
La demografía y la deuda
El crecimiento de la población china también tocó su techo en 2021. El año pasado, los nacimientos cayeron a un mínimo histórico y las muertes llegaron a un máximo histórico, mientras la población en edad de trabajar va camino a reducirse en 75 millones por década durante este siglo. China ya no es el país más poblado del mundo: su reinado quedó en manos de India, que continúa creciendo de manera sostenida y restándole fuerza laboral a su histórico rival. En tercer lugar está Estados Unidos, cuya fuerza laboral crece empujada -históricamente y sobre todo- por la inmigración.
Ese dato es central para responder si la inteligencia artificial puede sostener por sí sola el crecimiento de China: no. Los países con poblaciones en descenso rara vez sostienen un crecimiento superior al 2%.
Un informe de McKinsey Global Institute señala que las estructuras de edad están invirtiéndosede pirámides a obeliscosa medida que crece el número de personas mayores y disminuye el de personas jóvenes. La primera oleada de este cambio demográfico está afectando a las economías avanzadas y a China, donde la proporción de personas en edad de trabajar caerá al 59 por ciento en 2050, desde el 67 por ciento actual.
El informe continúa: La población del país está envejeciendo más rápido que en casi cualquier otro lugar del mundo debido a su baja y decreciente tasa de fertilidad. Para alcanzar un objetivo de crecimiento del 4,9 por ciento, China necesitaría aumentar su productividad un 5,5 por ciento anual, en promedio, hasta 2050 para contrarrestar el cambio demográfico.
En el caso chino la magnitud del retroceso demográfico hace improbable que la IA reemplace trabajadores con la velocidad necesaria para amortiguar el golpe económico, de acuerdo al análisis hecho por Ruchir Sharma, escritor e investigador y autor del libro Las 10 Reglas de las Naciones Exitosas y del reciente éxito Qué salió mal con el capitalismo.
Pero además del lento proceso en reformulación de la fuerza laboral china, la diferencia con Estados Unidos sigue siendo amplia en cuanto inversión. Los grandes operadores chinos de infraestructura digital destinarán este año unos 100.000 millones de dólares en IA, frente a los 750.000 millones de su contraparte estadounidense, y el aumento esperado de productividad en China hacia 2030 sería de apenas un tercio de punto porcentual.
La salida de capital agravan la debilidad interna
Los problemas estructurales exceden el ciclo tecnológico. En los últimos cinco años, el déficit ampliado de China, que incluye gasto extrapresupuestario, llegó a casi 15% del PBI, más que en cualquier otra gran economía, y empujó la deuda pública ampliada a 135% del producto.