Biodiésel: piden subir el corte para sostener empleo y valor - Informe Digital
Con Brasil y EE.UU. avanzando, reclaman llevar el corte al 15% para proteger pymes, exportaciones y productores.
El Congreso tiene ante sí la posibilidad de modificar el esquema de uso de los biocombustibles en la Argentina. La discusión no pasa solo por la matriz energética o el ambiente: también define empleo, valor agregado y la supervivencia de una red de pymes del interior agrícola, con impacto directo en el polo aceitero de Rosario y en la sostenibilidad del productor rural.
La discusión arranca con un dato global: la población crece menos, en varias regiones ya cae y la demanda de alimentos pierde impulso. Al mismo tiempo, la producción agrícola sigue expandiéndose por encima de esa demanda, lo que presiona los precios a la baja.
En ese escenario, Brasil y Estados Unidos empujan el uso de maíz y soja para biocombustibles como forma de crear mercado interno y reducir su dependencia de China. En el caso de la soja, ambos países destinan cada vez más aceite a biodiésel y diésel renovable.
Para dimensionarlo: en 2008 Brasil y la Argentina usaban unas 800.000 toneladas de aceite de soja para producir biodiésel. En 2025, Brasil llegó a 7,3 millones de toneladas y la Argentina apenas a un millón. Estados Unidos pasó de 1,5 millones en 2008 a 6,6 millones en 2026 y proyecta 8 millones para 2027.
Ese movimiento achica la oferta global de aceite y empuja otro subproducto clave: la harina proteica de soja. La Argentina sigue siendo el principal exportador mundial de aceite y harina, pero ese liderazgo empieza a quedar bajo presión por la expansión de Brasil y Estados Unidos, donde la política de biocombustibles funciona también como política agrícola.
Plano local
En el mercado argentino conviven dos modelos: las grandes plantas aceiteras orientadas a exportación y las firmas amparadas por la ley 26.093, que producen para el corte interno. Pero el proteccionismo de la Unión Europea, Estados Unidos y países alineados con esas reglas redujo las exportaciones locales a niveles mínimos: de más de 1,6 millones de toneladas en 2016 y 2017 a 280.000 en 2025.
Del otro lado, unas 30 plantas abastecen el corte interno y sostienen una cadena mucho más amplia: centenares de extrusoras pymes en todo el territorio agrícola, que proveen aceite crudo de soja, y miles de productores que aportan el poroto.
Los autores sostienen que el Congreso debe armonizar ambos sectores y preservar el ecosistema productivo actual. Para eso, plantean elevar el corte de biodiésel y bioetanol al 15% como piso, en línea con Brasil y con el acuerdo comercial con la Unión Europea ratificado por el Congreso.
También rechazan que el proyecto oficial fije el biodiésel en 10% y deje afuera a empresas no integradas por el efecto de la frazada corta. Según su planteo, ese esquema frenaría el desarrollo de la comunidad rural y repetiría un criterio que, a su entender, ya se aplica de manera más equilibrada en el bioetanol.
La idea que resumen como agrandar la torta apunta a reactivar grandes plantas, evitar cierres entre las firmas que abastecen el corte interno y sostener puestos de trabajo. En esa lógica, duplicar el corte actual ayudaría a retirar oferta de aceite del mercado mundial, sostener precios y mejorar la competitividad de la harina, con efecto final sobre el ingreso del productor argentino.
Los autores son secretario de Asuntos Agrarios del PJ e integrante del Equipo Técnico de la Secretaría del PJ, respectivamente