Alquimia en las hornallas: cómo los insumos nativos y los saberes ancestrales ganan la copa del mundo alimentaria
Desde empanadas tucumanas tradicionales hasta ahumados neuquinos y truchas de alta gama, los cocineros potencian la gastronomía federal utilizando ingredientes que cumplen rigurosos estándares globales.
El aroma a especias norteñas y a mar de fondo inunda la Costanera porteña. Desde el 9 al 12 de julio de 2026, las hornallas del Gran Mercado Argentino se encendieron para celebrar su vigésima edición en una locación sin precedentes: el predio BA Ferial. En el fin de semana largo en torno a la conmemoración del Día de la Independencia, una multitud equipada con changuitos y un entusiasmo intacto copó los pasillos del evento.
El público, en un ida y vuelta cargado de empatía y calidez con los expositores, reafirmó un lazo que va mucho más allá de la compra tradicional: es el reconocimiento directo al esfuerzo de las familias del interior que sostienen el arraigo rural y dinamizan las economías regionales.
Hoy, el consumidor global y local no solo busca sabor, sino también una historia y una garantía de sustentabilidad.
La trazabilidad y la revolución de los productos orgánicos dejaron de ser una tendencia de nicho para convertirse en el estándar de los mercados más exigentes.
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En la feria, este nuevo paradigma se traduce en alimentos certificados, con procesos auditados que demuestran cómo el agro argentino se reinventa frente a las crisis climáticas y financieras, transformando la materia prima en alimentos nutritivos de alto valor agregado.
Historias de arraigo
Esta búsqueda de identidad sustentable y valor en origen se trasladó de inmediato a las concurridas Cocinas en Vivo, donde la materia prima se convierte en el eslabón clave de la gastronomía federal.
El reconocido chef Martín Molteni, director de Puratierra Catering, inauguró el espacio con una masterclass de empanada abierta de cordero patagónico, chutney de pera y yogur de campo.
Molteni remarcó ante la audiencia la dependencia absoluta que la alta cocina tiene del suelo: Esta feria es una buena oportunidad para conocer al productor, cómo trabaja y saber sobre sus productos. Hay que reforzar el concepto de que el productor es muy importante para los cocineros, sin ellos no tenemos producto, destacó de cara al público.
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En esa misma sintonía, bajo el auspicio de Río Negro y Neuquén, las cocineras Gabriela Martínez y Rosi Medel deleitaron al público con un goulash de cordero con spätzle de hierbas y una Tarta del Pehuén elaborada con manzanas especiadas, ñaco y crumble de piñón araucano.
Ambas coincidieron en el rol de la cocina como embajada cultural: Es fundamental mostrar nuestra identidad con los productos que traemos, señalaron con entusiasmo, al tiempo que celebraron la cantidad de productores que hay en la feria y que sea tan federal.
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El clímax de la emotividad y el contacto con la gente llegó con la entrega del premio Gratitud, una distinción que desde 2023 rinde homenaje a los guardianes de la diversidad gastronómica del país.
Este año, la ovación cerrada fue para Cristina Rojas Lazarte, campeona de la Fiesta Nacional de la Empanada 2008 en Famaillá, Tucumán.
Al recibir una placa y un hacha artesanal como reconocimiento a su trayectoria, la cocinera rompió en llanto y alzó el premio frente a los asistentes: Este premio no me lo están entregando a mí, se lo están entregando a la provincia de Tucumán.
Visiblemente conmovida, agradeció a su familia y a sus hermanas, con quienes aprendió el oficio desde niña. Desde su llegada a la feria en 2022, Rojas Lazarte se convirtió en un imán para el público federal, enseñando el arte de los 13 repulgues: Poder transmitir algo que es una tradición es un orgullo, y sobre todo en el Día de la Independencia, con la importancia que tiene Tucumán.
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La jornada inaugural también contó con el talento de Elba Rodríguez, auspiciada por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, quien se lució con un arroz cremoso con anticuchos de pollo y salsa criolla, seguida por la tarde por Berta Ruíz y sus tradicionales empanadas santiagueñas.
Por su parte, la delegación de San Juan, representada por Gabriela Noroña y Facundo Espejo, deslumbró con recetas que gritan pertenencia al suelo: un crocante de chuchoca con pasta de olivas verdes y conejo confitado en aceite de oliva con tomillo silvestre de Pedernal, y una bondiola de cerdo braseada con arrope de uva y bonarda del Valle de Tulum, acompañada de tomaticán y provoleta de cabra de Calingasta.
Así, entre aplausos, recetas ancestrales y tecnologías aplicadas al campo, Caminos y Sabores demostró una vez más que el motor productivo de la Argentina late con fuerza en el interior y se consolida con orgullo frente al mundo.