EEUU y aliados rechazaron las reclamaciones chinas en el Mar del Sur - Informe Digital
Respaldaron el fallo de 2016 y advirtieron contra maniobras que amenacen la navegación y la estabilidad regional.
Estados Unidos, el Reino Unido y otros 12 países volvieron a cuestionar las reclamaciones de China sobre el Mar de China Meridional y respaldaron el fallo arbitral de 2016 que las dejó sin sustento legal. La definición vuelve a poner en primer plano una disputa que afecta rutas clave del comercio mundial y eleva la tensión en Asia.
El pronunciamiento también fue apoyado por Filipinas, Japón, Australia, Nueva Zelanda, Canadá, Alemania, Italia, Estonia, Letonia, Lituania, Rumania y Eslovenia. En un comunicado conjunto, sostuvieron que el laudo de La Haya es un hito significativo, definitivo, jurídicamente vinculante y concluyente.
La disputa enfrenta a China con varios países vecinos que reclaman derechos sobre una de las rutas marítimas más sensibles del planeta. En 2016, un tribunal arbitral estableció que no existe base legal para que Beijing invoque derechos históricos sobre recursos fuera de sus zonas territoriales reconocidas. Desde entonces, China desoyó esa decisión y mantuvo su presencia en la región, con ejercicios militares y maniobras para obstaculizar a fuerzas y pescadores rivales.
La declaración difundida por los firmantes remarcó que no existe fundamento jurídico para las extensas reivindicaciones marítimas de China en el Mar de China Meridional, incluidas aquellas basadas en derechos históricos.
Los países también rechazaron cualquier acción desestabilizadora o unilateral, incluidas las que impliquen el uso de la fuerza o la coacción, que amenacen la paz y la estabilidad en la región. El mensaje apunta a frenar maniobras que, según el texto, ponen en riesgo la seguridad de la zona y de quienes navegan o pescan allí.
Entre los puntos centrales del comunicado figura la condena al uso de fuerzas de guardacostas, militares y de milicias marítimas para hostigar, obstruir e intimidar las operaciones legítimas de otros estados en el mar o en el aire. Los firmantes advirtieron que esas acciones comprometen tanto la seguridad del personal como la de los pescadores.
El fallo arbitral de 2016 y la posición de China
En respuesta al fallo de 2016, Beijing afirmó a través de su embajada en Manila: El laudo no alterará la base histórica y fáctica de la soberanía de China sobre las islas del Mar de China Meridional y sus aguas adyacentes. La declaración añadió que la sentencia no debilitará la resolución y la determinación de China para salvaguardar su soberanía, sus derechos e intereses marítimos.
El tribunal arbitral favoreció mayoritariamente a Filipinas al resolver que, según la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (UNCLOS), no existe base legal para las ambiciones chinas más allá de sus límites territoriales reconocidos.
La UNCLOS está en vigor desde 1994 y fue ratificada por más de 170 países. Es la referencia central para regular los océanos y mares, aunque su interpretación sigue siendo motivo de disputa entre los Estados involucrados.
Las confrontaciones en la región aumentaron en los últimos años, con incidentes que incluyen colisiones y bloqueos a embarcaciones de Filipinas, Vietnam y otros países que disputan la soberanía de estas aguas.
Estados Unidos reiteró en varias ocasiones su pedido a China para que respete el fallo arbitral y advirtió que está comprometido a defender a Filipinas en caso de un ataque armado contra su personal o embarcaciones en la zona disputada.
Debe respetarse la libertad de navegación y sobrevuelo, así como otros usos del mar lícitos internacionalmente, tal como se refleja en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, subraya el comunicado emitido por las naciones aliadas.
El texto también señala que las disputas territoriales deben resolverse de manera pacífica, conforme a las directrices establecidas por la ONU en 1982, evitando el uso de la fuerza y priorizando la diplomacia y el derecho internacional.
La postura colectiva de estos países busca preservar una de las rutas comerciales más transitadas del mundo y prevenir una escalada de las hostilidades que podría comprometer la paz y la seguridad en una de las zonas más disputadas de Asia.
(Con información de Associated Press)