El sábado y la plaza
Era sábado a la tarde y el barrio estaba quieto. De ese quieto aburrido que pesa en los pies y no te deja quedarte ni parado ni sentado. En la plaza de los tilos se fueron juntando, de a poco, como siempre pasa: Valentina llegó primero, con su bici.
Era sábado a la tarde y el barrio estaba quieto. De ese quieto aburrido que pesa en los pies y no te deja quedarte ni parado ni sentado. En la plaza de los tilos se fueron juntando, de a poco, como siempre pasa: Valentina llegó primero, con su bici. Después Tomás, que vivía a media […]