Peronismo: dejar de discutir nombres y construir una propuesta que devuelva las expectativas de progreso
El secretario general del Centro de Empleados de Comercio de Santa Rosa, Rodrigo Genoni, analizó la situación actual, en la que el Gobierno de Milei celebra números macro que la gente no percibe, t
El secretario general del Centro de Empleados de Comercio de Santa Rosa, Rodrigo Genoni, analizó la situación actual, en la que el Gobierno de Milei celebra números macro que la gente no percibe, todo ante la pasividad del peronismo.
En un posteo en X Genoni señaló:
Tres procesos simultáneos
1. El proceso económico
El Gobierno celebra la baja del riesgo país. Es un dato real. También es real que esa mejora no significa, por ahora, más producción, más empleo ni mejores salarios. Lo que mejora es la posibilidad de que la Argentina vuelva a endeudarse en los mercados internacionales.
No es la primera vez que el acceso al crédito se presenta como un éxito. La discusión de fondo no es si el país puede volver a tomar deuda, sino para qué y cómo se va a pagar.
2. El proceso político nacional
Mientras tanto, el peronismo atraviesa una fractura cada vez más profunda. La disputa entre La Cámpora y Axel Kicillof ya no parece una discusión de candidaturas: es una pelea por la conducción del movimiento. Y cuanto más se profundiza, más difícil aparece una síntesis.
3. El proceso político pampeano
En La Pampa también se abre una nueva etapa. El desafío ya no es solo administrar bien la provincia, sino construir los liderazgos que puedan representar lo que viene. La política provincial no puede quedar esperando que Buenos Aires resuelva sus problemas.
La conclusión
Los tres procesos ocurren al mismo tiempo. Mientras la economía financiera muestra señales de fortaleza, la economía cotidiana sigue golpeando a las familias. Mientras el peronismo nacional se divide, en las provincias todavía no aparecen con claridad los liderazgos del futuro.
Y ahí está el mayor riesgo: que la sociedad termine normalizando vivir peor. Que resignar consumo, proyectos y calidad de vida deje de ser una excepción y pase a ser parte de la rutina.
Cuando una sociedad se acostumbra a vivir con menos, el problema deja de ser solamente económico. Pasa a ser cultural. Y ese cambio es mucho más difícil de revertir que cualquier indicador financiero.
Ese debería ser el verdadero desafío del peronismo: dejar de discutir solamente nombres y volver a construir una propuesta que le devuelva a la gente una expectativa de progreso. Porque si la política no ofrece un futuro mejor, la resignación termina ocupando su lugar.