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Informe Digital 06/07/2026 22:59 3 min de lectura

Kreiner alertó por un éxodo de 500 trabajadores del sector nuclear - Informe Digital

El investigador de la CNEA advirtió que los salarios perdieron más de 50% y que la fuga ya golpea capacidades clave.

Kreiner alertó por un éxodo de 500 trabajadores del sector nuclear - Informe Digital
Foto: Informe Digital

La crisis salarial en el sistema nuclear argentino ya provocó una salida masiva de personal calificado y, según Andrés Kreiner, amenaza capacidades construidas durante décadas. El investigador superior de la CNEA y del CONICET advirtió que el problema no es técnico ni de infraestructura, sino de recursos humanos.

En una entrevista en Infobae al Regreso, Kreiner sostuvo que el sector estatal se está asfixiando salarialmente y que los sueldos perdieron más del 50% de su capacidad adquisitiva frente al IPC en los últimos dos años. Según dijo, esa caída ya derivó en un éxodo del orden de 500 personas, en su mayoría por la imposibilidad de sostenerse con esos ingresos.

Para dimensionar el impacto, mencionó el caso de Paula Alderete, técnica que opera un microscopio electrónico de alta complejidad y que, según indicó, cobra entre 600.000 y 700.000 pesos mensuales. También señaló que un ingeniero con experiencia ronda 1,2 millones y que su propia categoría como investigador superior se ubica entre 2,4 y 2,5 millones de pesos.

El deterioro, remarcó, no alcanza solo a científicos e ingenieros. Se está echando a profesionales, técnicos y también administrativos, afirmó, y subrayó que en una institución como la CNEA cada una de esas funciones resulta indispensable para sostener la actividad cotidiana.

Una actividad que va mucho más allá de las centrales nucleares

Kreiner recordó que Argentina tiene tres centrales nucleares en operación, responsables de alrededor del 10% de la electricidad consumida en el país, pero insistió en que el alcance del sector es mucho más amplio. La energía nuclear también sostiene desarrollos en medicina, industria e investigación científica.

En el plano sanitario, destacó la producción de radioisótopos para diagnósticos y tratamientos de alta complejidad. Mencionó como ejemplo el tecnecio-99, uno de los más utilizados, que se administra junto con un fármaco y permite detectar lesiones por la radiación que emite.

También aludió al Centro Argentino de Protonterapia, en construcción frente al Hospital Roffo, al que definió como un salto respecto de los tratamientos convencionales por la precisión con la que concentra la radiación sobre el tumor y reduce el daño en tejidos sanos.

Fuera del área médica, señaló que en el Centro Atómico Constituyentes se irradian celdas solares para misiones espaciales y componentes electrónicos que deben resistir niveles extremos de radiación.

El debate sobre las inversiones y la pérdida de capacidades

Consultado sobre la participación privada, Kreiner aclaró que el sistema argentino nunca funcionó de manera exclusivamente estatal. Como ejemplo citó a CONUAR, fabricante de combustibles nucleares, donde la CNEA participa con algo más del 30% y el resto pertenece al grupo Pérez Companc.

Pero advirtió que el deterioro salarial cambia por completo el escenario. Hay una mano de obra muy calificada que está regalada, sostuvo, y planteó que una empresa extranjera podría captar personal formado durante años en el sistema público con ofertas apenas dos o tres veces superiores.

Por eso, dijo que no rechaza la llegada de capital privado, aunque pidió esquemas de cooperación. Si hubiera una asociación en la que una empresa pone el dinero y la Comisión aporta sus recursos humanos altamente capacitados para desarrollar proyectos en conjunto, lo veríamos de otra forma, señaló.

Hacia el final, extendió su preocupación al rumbo de largo plazo de la política nuclear. Recordó que Argentina desarrolló durante décadas una línea tecnológica basada en reactores de uranio natural y agua pesada, clave según dijo para sostener autonomía en un área estratégica.

En ese marco, cuestionó el destino del único predio habilitado para construir una nueva central nuclear en el país. Ese sitio se lo están ofreciendo graciosamente a una empresa, dijo, antes de insistir en que preservar las capacidades acumuladas es central para mantener la independencia tecnológica. La Argentina tiene una línea tecnológica del uranio natural y agua pesada que nos independiza tecnológicamente y nos da seguridad energética, concluyó.

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