Venezuela sigue enfrentando las consecuencias del devastador terremoto
A doce días del devastador doble terremoto que sacudió el norte de Venezuela el pasado 24 de junio, las tareas de asistencia y reconstrucción continúan en las zonas más afectadas, especialmente en el estado de La Guaira, epicentro de una tragedia que dejó miles de víctimas, edificios colapsados y una profunda crisis humanitaria. Las autoridades mantienen los operativos de búsqueda, mientras organismos nacionales e internacionales trabajan para atender a los damnificados.
Irene Mejías Sola, periodista de La Guaira, dialogó con Nico Yacoy en su programa Primer Round por Radio Nacional y describió la situación que atraviesan los habitantes de la región.
Tras subrayar que "la situación sigue siendo crítica", precisó que "la cifra oficial de muertos ya llega a las 3.342 víctimas, sin embargo son cifras preliminares, porque lamentablemente el panorama cada vez que uno va a La Guaira es desastroso y desalentador".
"Hay lugares en La Guaira donde los vecinos claman que haya maquinaria para remover los escombros y seguir viendo si hay algún milagro después de los doce días que se cumplen hoy o al menos recuperar los cuerpos de sus familiares. La gente es quien saca a sus familiares con sus propias manos", dijo Mejías Sola.
En ese contexto, puso de relieve el impacto que el terremoto tuvo sobre la vida cotidiana, la infraestructura y los servicios esenciales, así como los desafíos que enfrenta la comunidad en esta etapa de recuperación.
Los terremotos, de magnitudes 7,2 y 7,5, provocaron graves daños en viviendas, edificios públicos y centros de salud. Según los últimos balances oficiales, miles de personas resultaron heridas y decenas de miles debieron abandonar sus hogares. La Guaira fue una de las zonas más castigadas por el desastre debido a la magnitud de los derrumbes y a la concentración de edificaciones afectadas.
Además de los daños materiales, la emergencia impactó sobre el sistema sanitario y los servicios básicos. Organismos internacionales advirtieron sobre la presión que enfrentan hospitales y centros de atención médica, mientras se multiplican los esfuerzos para garantizar asistencia, alojamiento y suministros a las familias afectadas.