El plan para revivir a una fábrica agroindustrial: los operarios aprobaron una propuesta para reencender los motores
Tras ocho meses de parálisis en Firmat, el 90% del personal de Vassalli avaló el esquema de emergencia presentado por el nuevo gerente general, Roberto Chinelli. El acuerdo contempla jornadas de cuatro horas y metas de venta inmediatas para empezar a
Vassalli Fabril, la histórica fábrica de cosechadoras de Firmat, Santa Fe, vuelve a la actividad.
Luego de ocho meses de parálisis total y persianas bajas, el 90% de los trabajadores aprobó en asamblea un plan de contingencia operativa para reactivar las plantas bajo un esquema de emergencia de cuatro horas diarias.
Esta decisión rompe un largo período de brazos cruzados en el cual los operarios asistían a los galpones pero la producción era nula, limitándose solo a ventas esporádicas de repuestos.
La propuesta fue presentada por Roberto Chinelli, el histórico ejecutivo designado como gerente general por el grupo inversor que aún es el dueño y negocia el traspaso de la firma.
Chinelli es un viejo conocido de la casa: su relación con Vassalli se remonta a la década del 90, cuando representó a accionistas minoritarios, y más recienntemente ocupó la gerencia general durante la gestión del empresario entrerriano Eduardo Marsó (titular de la empresa avícola Las Camelias), lo que le otorga un profundo conocimiento operativo y comercial de la planta.
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El plan establece metas comerciales inmediatas para generar ingresos genuinos.
La prioridad número uno es terminar y entregar una cosechadora nueva que había quedado inconclusa durante la administración anterior.
La nueva conducción ya inició los contactos con clientes para regularizar estas operaciones pendientes. Además, es necesario concretar la venta de una unidad usada que se encuentra en stock dentro de los galpones.
El objetivo es obtener liquidez urgente para atender la situación del personal.
Con el dinero de ambas ventas, cada uno de los operarios cobrarán alrededor de $1.125.000 a fines de este mes, a cuenta de la abultada deuda salarial que la empresa arrastra desde hace un año.
Ese monto se descontaría de la deuda que arrastran desde 2025 y se pagaría a fines de mes, para cuando está previsto el traspaso accionario de la compañía.
Para destrabar el acuerdo y aliviar los bolsillos en el arranque de la transición, Chinelli les entregó un adelanto de $100 mil en efectivo a cada uno. Mientras los trabajadores deliberaban, el Ministerio de Trabajo provincial y el gremio ASIMRA abrieron una mesa de diálogo en Rosario para contener al personal fuera de convenio y los supervisores.
El misterio de las acciones
En el plano corporativo, la actual conducción aún en manos de la familia Marsó confirmó a través de un comunicado firmado por Mateo Marsó que el traspaso accionario entró en su etapa final y se firmará entre el 24 y el 31 de julio. Una vez sellado el acuerdo, se aceptarán las renuncias de las autoridades vigentes y el nuevo directorio asumirá el control formal.
La operación se cerrará por el valor simbólico de un dólar, pero el nuevo grupo deberá asumir los pesados pasivos comerciales, bancarios y laborales que asfixiaron a la empresa, incluyendo deudas con proveedores que cortaron el envío de insumos y componentes retenidos en la Aduana.
Pese al inicio de la transición, la identidad de los compradores se mantiene bajo un estricto hermetismo, al punto de que la UOM advirtió que desconoce quiénes ponen el capital.
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El desafío de la nueva gestión será demostrar espaldas financieras para competir en un mercado nacional hoy dominado en dos tercios por los gigantes internacionales como John Deere, CNH, AGCO y Claas, que corren con ventajas de escala global y financiamiento.
Con todo, Vassalli buscará hacer valer el peso de su marca, fundada en 1949 por Roque Vassalli, para volver a ser protagonista del campo argentino.