Un gaucho invitó a su mamá a un festival, no consiguieron hotel y vivieron la mejor anécdota: Ahora es una vieja motelera
Milton y Noemí viajaron desde Santiago del Estero a Uruguay, y pasaron una noche única que hizo a reír a miles de usuarios. Yo quería que ella descanse, explicó el artista.
Milton Pino es un gaucho de 35 años, que conduce y anima eventos tradicionales. Según sus redes, es un loco santiagueño. Nació en Guardia Escolta, un pueblito de 700 habitantes, pero desde hace 5 vive en Gualeguaychú.
Con su mamá, Noemí Mujica, tiene un vínculo de complicidad, humor y amor muy especial. Y desde que Milton se mudó de provincia, cada momento que comparten está atravesado por una mezcla de sentimientos que oscila entre la felicidad del reencuentro, y la nostalgia de la consciencia de la posterior despedida.
Por eso, cada risa para ellos vale mucho. Milton le contó a TN que su infancia no fue fácil, y que su mamá es una gran heroína en su historia. Cuando el gaucho tenía 18 años su papá Mario murió, y ella logró que jamás faltara algo en la mesa.
Mi mamá andaba como pingüino en el Chaco
Soy el más chico de los hermanos y el que le saca más el diablo a mi madre. Mi vieja está chocha de tener esta complicidad, y por mi trabajo dejé de ser de ella y ahora soy de todos, relató el animador que viaja por el país y se planta fuerte en los escenarios con su impronta campera.
Sobre la anécdota viral, Milton explicó que todo ocurrió en un viaje a Uruguay. En la zona donde buscaban dormir había un casamiento grande, estaba todo ocupado, y por eso Noemí, a sus 70 años, conoció lo que es un hotel alojamiento.
Yo quería que ella descanse, paramos en un cruce en Canelones, empezamos a preguntar y bueno... llamé, expliqué la situación y cuando llegamos tuvimos que esperar un ratito a que preparen la habitación. Capaz tenían chiches, no sé..., contó entre risas.
El animador recordó que cuando llegaron a la habitación, tenía luces rojas, el baño estaba con el papel que indicaba que habían limpiado y Noemí creyó que el lugar estaba clausurado. Mi mamá andaba como pingüino en el Chaco, mirando para todos lados, porque nunca había ido a un lugar así, aseguró.
Mientras en las redes comparten sus vivencias con miles de usuarios, Milton confesó que durante su infancia a su casa muchas veces los Reyes no llegaban, Papá Noel tampoco, y los cumples por ahí no se festejaban, y reconoció que aún no logra entender de dónde sale esa fuerza de madre, que todo lo puede.
No en todas las casas se dicen te quiero
Estando lejos extraño las cosas simples, comer un arroz con queso con ella por ejemplo. Mis hermanos la tienen más cerca, y yo soy consciente de que en unos años esa casa donde vive va a ser una tapera, y por eso disfruto cada segundo, reflexionó.
Después de la muerte de su papá, en el sector le abrieron las puertas a Milton para hacer lo mismo que él hacía, y quizá por tener en su espalda las carencias, se siente un bendecido.
Yo pensaba que la realidad de todos los hijos era como la mía, y uno con el tiempo se va dando cuenta que no en todas las casas se dicen te quiero o te extraño. La gente toma como raro lo que debería ser normal, expresó.