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Provinciales
Clarin 02/07/2026 08:59 8 min de lectura

Cabo Verde por dentro: playas, paisajes de Jurassic Park y un plato parecido al locro en el país que se puso de moda con el Mundial

Un archipiélago en el Atlántico que recibe cada vez más turistas.De la música de Cesária Évora a la belleza de Santo Antão y la oscura historia de un campo de concentración.

Cabo Verde por dentro: playas, paisajes de Jurassic Park y un plato parecido al locro en el país que se puso de moda con el Mundial
Foto: Clarin

Dicen que quienes visitan Cabo Verde no se olvidan más de ese país. Y fue así. Desde el aire se empiezan a ver algunas de las islas: es un archipiélago en medio del océano Atlántico formado por 10 islas, 9 de ellas habitadas.

Curiosamente, tiene una población más grande viviendo afuera que dentro del país (550.000 aproximadamente). Y gracias a la Copa del Mundo todos quieren conocerlo.

Es un país joven, porque estuvo deshabitado hasta el siglo XV, cuando los exploradores portugueses colonizaron las islas. Se independizaron de Portugal hace 51 años exactamente. Desde entonces, a base de turismo y de exportaciones agrícolas, se fue estableciendo como uno de los estados con mejor economía en África.

Santiago, playas y un campo de concentración

Al llegar a Praia, la capital que lleva el nombre de playa en la isla de Santiago, todo empieza a tener sentido. Los colores de las casas y sobre todo del mar. Un celeste que resalta sobre el amarillo del terreno arenoso de la isla. El azul de su bandera al lado de la casa de gobierno es un resumen de lo que se puede ver en este archipiélago en medio del océano. De hecho muchos caboverdianos no se identifican con el continente, no son africanos, son de Cabo Verde.

A 15 kilómetros -aproximadamente media hora por la sinuosidad del terreno-, de la capital se encuentra la Cidade Velha. Ciudad Vieja en español fue la primera ciudad construida por los europeos. Se puede visitar en pocas horas y vale la pena. Un gran cañón la acoge, donde crecen bananas, maíz y otros granos que se pueden ver desde lo alto de la fortaleza, que todavía se mantiene en pie y se puede visitar.

Pero en Santiago también hay otras historias, al norte de la isla, en la localidad de Tarrafal, a unas tres horas de Praia, se encuentra un campo de concentración. Llama la atención porque no se entiende cómo en medio del paraíso pudo haber tanta crueldad. La Colonia Penal de Cabo Verde, nombre oficial del campo de Tarrafal, fue creada en abril de 1936, en medio de varias protestas sociales en Portugal.

Tuvo una segunda fase, donde los prisioneros no fueron antifascistas portugueses, sino miembros de los movimientos de liberación de las colonias africanas.

"Por allí pasaron 107 angoleños, 100 guineanos y 20 caboverdianos. En esta segunda fase, no hubo tanto trabajo forzoso, sobre todo porque el campo ya estaba construido y pasaban allí la mayor parte del tiempo encerrados", afirma Nélida Brito, profesora de Historia Contemporánea de la Universidad de Cabo Verde, en una entrevista a la BBC.

São Vicente pequenino

No es casualidad que Cesaria Evora, la primera caboverdiana famosa antes de la llegada del arquero Vozinha, le cantara tanto a su tierra.

Sao Vicente es una de las islas más pequeñas pero más conocidas, de ahí el pequenino de su canción. En sus calles se pueden ver distintos homenajes a la cantante.

Un taxista nos cuenta, mientras llegamos a las cercanías de Mindelo -la ciudad más famosa de la isla y donde se homenajeó al arquero figura-, que Madonna la invitó a Évora a cantar en uno de sus cumpleaños.

De hecho el aeropuerto de la ciudad, uno de los siete que tiene el archipiélago, lleva su nombre. Las imponentes montañas resaltan la belleza del lugar. Y el contraste con el azul del mar es aún más fuerte que en Santiago.

En la ciudad se mezcla el día a día de los locales con el ritmo de los turistas, que en muchos casos llegan a través de cruceros a la ciudad. Pescado sin refrigerar en la calle a la venta, verduras y frutas, camisetas de equipos de fútbol -la de Messi y la de Boca incluidas- y un tour a la islas de las tortugas, son algunas de las ofertas que se escuchan a metros de la plaza principal.

Los carteles en los restaurantes ofrecen la cachupa, un plato típico de Cabo Verde que nos hace acordar al locro. Será por su mezcla de maíces, verduras y carnes de distintos animales. Acompañarla con un café con leche a la mañana parece un despropósito, pero es el desayuno que eligen ellos. Aunque Dilson, uno de los guías que nos acompañan en la travesía, confirma que se ha establecido sobre todo como la colación de los domingos, pero que en las zonas agrícolas la usan todo el tiempo por su gran cantidad de proteínas.

Como la historia del país lo marca, Sao Vicente es una ciudad de paso. De allí llegan y parten vuelos, cruceros y ferris. Algunos con destinos internacionales, otros con destinos locales, a Santo Antão, la isla que se parece a Jurassic Park y que se encuentra justo en frente.

Santo Antão una isla de ensueño

Mientras atravesamos el estrecho que une San Vicente con San Antão, las advertencias no se deben dejar pasar: no van a ver otra cosa igual. Al llegar al puerto de la isla más occidental del archipiélago no se entienden esos mensajes. Pero a medida que la camioneta empieza a adentrarse en la isla -es muy común alquilar pick ups para moverse en la isla- el mensaje queda claro.

En abril está todo seco, pero en los meses de septiembre y octubre, cuando recomiendan visitar la isla, el paisaje, dicen, permite recordar al film Jurassic Park. Un gran cañón repite las voces y silbidos que entregamos. Pero no termina ahí.

Las estrechas calles de San Antão nos llevan hasta distintos picos de la isla, donde por las condiciones climáticas se mantiene todo verde.

Jerry, un surfista que nos hace de guía, nos cuenta que en estas zonas se hacen muchos de los trekking que ofrece la isla, y nos adelanta que no tiene nada que ver con el que vamos a hacer al día siguiente con él. Como para no olvidarnos del lugar, una señora con su bebé descansando en su espalda, nos vende unas bolitas de coco con leche condensada, mientras suena música muy tropical.

Y Jerry tenía razón. La caminata del día siguiente no tenía nada que ver. Por más de 15 kilómetros bordeamos la costa azul del atlántico. Entre piedras filosas y turistas franceses pensionados que caminan con todo su equipamiento, el mar nos acompaña con sus rumores de olas pegando sobre las rocas.

Pero no es todo. Porque en medio del camino uno se adentra en Formiguinhas, uno de los tantos asentamientos de casitas coloridas que están habitado por no más de 10 familias.

Y allí sucede nuevamente la magia. Porque la señora Claudinha sale desde su local a ver qué pasa y se encuentra con cuatro caminantes. Para no ser descortés ofrece un poco de jugo de bissap, que en español se conoce principalmente como agua de Jamaica, de un violeta realmente intenso. Y más intenso es el dulzor de su gusto.

Nos cuenta que cada vez más turistas visitan la isla. Que capitales extranjeros han comprado algunas de las casitas y las ofrecen como hospedaje. Y que la isla no es tan conocida como quisieran, pero que están muy bien así. El segundo vaso lo pagamos, y Claudinha acepta posar para una foto.

Vozinha y el boom de Cabo Verde

El debut de Cabo Verde contra España en la Copa del mundo y la brillante actuación de Vozinha, el arquero figura de 40 años, hizo que el interés por el archipiélago se incrementara exponencialmente.

No solo Google Trends confirma que la búsqueda Cabo Verde creció significativamente después del debut mundialista de los tiburones. Dilson nos confirma vía Whatsapp que, luego del auspicioso desempeño de su amigo en los Estados Unidos, turistas de todo el mundo preguntan cómo llegar a su país y visitarlo.

En las redes sociales el impacto fue parecido. Miles de personas preguntando las maneras más factibles para llegar al archipiélago que está enfrente de Senegal, moneda que se utiliza, precios y sobre todo si necesitan visa. La mayoría de los interesados son argentinos y del continente sudamericano.

Cómo llegar a Cabo Verde desde Argentina

- La mayoría de los vuelos que llegan a las islas provienen de Europa. Madrid y Lisboa son las ciudades con más frecuencias. Por eso, aunque esté más cerca de lo que parece, conviene llegar a alguna de estas capitales europeas y desde allí viajar a las islas.

- Desde Recife, en Brasil, hay vuelos directos todos los miércoles hacia el archipiélago africano. Puede ser una buena opción para llegar.

- Algunos cruceros que parten desde Buenos Aires y cruzan el Atlántico tienen como escala la isla de Sao Vicente y la isla de Santiago.

Dónde alojarse en Cabo Verde

- Los alojamientos son muy variados según las islas (y las comodidades que busca cada viajero). En la Isla de Sal, por ejemplo, existen muchos resorts y hoteles de lujo para quienes quieren descansar en las paradisíacas playas.

- Hoteles de distintos niveles se pueden encontrar en el resto de las islas, con precios que varían pero que fuera de temporada rondan los 30 euros la noche. En plataformas cómo Booking y Airbnb se pueden encontrar alojamientos cómodos a buen precio.

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