Menem venció a Cafiero y cambió la interna del peronismo - Informe Digital
La elección de 1988 abrió una nueva etapa en el PJ y anticipó el ascenso de Menem a la presidencia.
La interna del Partido Justicialista en 1988 enfrentó a dos gobernadores con peso propio y terminó con un giro que reordenó al peronismo. Carlos Menem, junto a Eduardo Duhalde, derrotó a Antonio Cafiero y José Manuel de la Sota con el 54% de los votos, en una disputa que, según explicó Iván Orbuch en Infobae en Vivo, marcó el rumbo político posterior y lo dejó mejor posicionado para la elección presidencial frente a Eduardo Angeloz.
Orbuch, doctor en Educación y autor de La interna que paralizó al país, sostuvo que el contexto estaba atravesado por una novedad decisiva: no había un liderazgo peronista indiscutido tras la muerte de Juan Domingo Perón. Ese vacío abrió una competencia real entre dos estilos de conducción, con la renovación, la estética política y la capacidad de movilización como factores centrales.
Menem fue presentado como un outsider por su perfil histriónico y su campaña artesanal, apoyada en una presencia mediática singular. Cafiero, en cambio, representaba una línea moderada y mantenía vínculos estrechos con Raúl Alfonsín, mientras Menem cuestionó con dureza al gobierno radical y buscó apoyos tanto en el peronismo tradicional como en sectores populares y del espectáculo.
La interna Menem-Cafiero
La Confederación General del Trabajo tuvo un rol clave en esa pulseada. Cafiero dejó afuera a los grandes gremios de su armado interno, mientras Menem los incorporó a su espacio, un movimiento que, de acuerdo con Orbuch, resultó determinante para sumar respaldos y votos. La disputa se dio, además, sin un líder indiscutido en el peronismo, algo inédito desde el regreso de la democracia.
En provincias como La Rioja y Catamarca, Menem llegó a rozar el 98% de los votos. Aunque ese número tenía poco peso frente a distritos como Buenos Aires, Santa Fe o Córdoba, reflejó la potencia de su mensaje en el interior y la capacidad de construir una épica propia en un momento de fuerte malestar social.
Variables de disputa interna: del pasado al presente
La comparación con las internas actuales muestra un escenario muy distinto. Orbuch señaló que en 1988 no existían las campañas negativas como hoy, ni redes sociales, ni ataques basados en información privada. Los búnkers de ambos candidatos estaban a pocas cuadras, pero la relación se mantuvo cordial y sin carpetazos.
La confrontación se canalizó por televisión, radio y prensa gráfica, con solicitadas y entrevistas cruzadas. Menem acusó a Cafiero de querer convertir al peronismo en un partido socialdemócrata, mientras Cafiero defendió una línea moderada y democrática. También aparecieron figuras periféricas como José Manuel de la Sota y Eduardo Duhalde, aunque sin el peso que hoy suelen tener otros dirigentes en las disputas internas del PJ.
Épica, artistas y movilización
La campaña de Menem sumó una fuerte carga épica. Hubo caravanas, actos masivos y gestos simbólicos como la recordada ñoqueada en La Boca, pensada para conectar con los sectores golpeados por la hiperinflación. También se destacó un acto en Laferrere, en La Matanza, que reunió a cerca de medio millón de personas un sábado por la tarde.
En el plano cultural, la mayoría de los artistas y referentes del ambiente apoyó a la fórmula Cafiero-De la Sota. Menem tuvo escasos respaldos en ese mundo, aunque esa tendencia cambiaría más tarde, ya durante su presidencia. Orbuch aclaró que el apoyo masivo de músicos y figuras del espectáculo a candidatos peronistas se consolidó recién en elecciones posteriores, sobre todo desde la década de 2000.
La interna transcurrió sin hechos de violencia política. El intercambio quedó limitado a declaraciones públicas y solicitadas. Cafiero reconoció rápido la derrota y destacó el tamaño del Partido Justicialista, que entonces contaba con cerca de cuatro millones de afiliados.