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Informe Digital 01/07/2026 10:41 4 min de lectura

La Fraternidad San Pío X desafió al Papa y ordenó cuatro obispos - Informe Digital

León XIV pidió que desistieran, pero el grupo tradicionalista avanzó en Suiza y reavivó la crisis con Roma.

La Fraternidad San Pío X desafió al Papa y ordenó cuatro obispos - Informe Digital
Foto: Informe Digital

La Fraternidad Sacerdotal San Pío X (SSPX) consagró el miércoles a cuatro nuevos obispos sin autorización papal en Écône, Suiza, y volvió a tensar al máximo su vínculo con Roma. El gesto, que el Vaticano considera cismático, deja a los seis obispos del grupo automáticamente excomulgados.

La ceremonia reunió a miles de fieles en el seminario principal de la Fraternidad y se celebró con una misa en latín de unas cuatro horas, según la usanza previa al Concilio Vaticano II que el grupo reivindica. Los sacerdotes oficiaron de espaldas a los fieles.

Al inicio, un sacerdote leyó un comunicado en el que justificó las consagraciones como una defensa de la fe y cuestionó a la Iglesia actual por haberse apartado de la tradición. Consideramos que es un deber sagrado hacia la Santa Iglesia y hacia las almas proceder con la consagración de obispos que sean enteramente fieles a su santa tradición y a su magisterio constante, afirmó. También sostuvo que todo castigo y censura que se aplique contra este paso no tendrá validez.

El obispo Alfonso de Galarreta, uno de los cuatro consagrados sin permiso papal en 1988, impuso las manos sobre los nuevos obispos: los franceses Michel Poinsinet de Sivry y Marc Hanappier, el suizo Pascal Schreiber y el estadounidense Michael Goldade.

El desenlace se venía anunciando desde febrero, cuando la Fraternidad comunicó su intención de avanzar pese a las advertencias del Vaticano. En los días previos, el papa León XIV hizo un último intento por frenarlo. En una carta dirigida al superior general del grupo, el sacerdote italiano Davide Pagliarani, le pidió: Les ruego y les pido con todo el corazón: ¡vuelvan sobre sus pasos!. También calificó lo que estaba por ocurrir como un acto cismático y advirtió que rasgar la túnica sin costura de Cristo es un pecado de extrema gravedad.

El pedido no alcanzó. En su homilía, Pagliarani respondió que no se trataba de romper con la Iglesia, sino de sostener la fe. Pertenecemos a la Iglesia primero por la fe, por la profesión íntegra de la fe de la Iglesia, sostuvo.

Por qué avanzaron pese a Roma

La Fraternidad justificó las ordenaciones en lo que llama un estado de necesidad: asegura que sólo tenía dos obispos con vida De Galarreta y el suizo Bernard Fellay y que necesitaba ampliar su conducción episcopal para sostener su actividad a largo plazo. El grupo dice tener presencia en más de 75 países, unos 750 sacerdotes y alrededor de 600.000 fieles, aunque sigue siendo un actor marginal dentro de una Iglesia católica de 1.300 millones de creyentes.

Como ya había explicado el cardenal Víctor Manuel Fernández, prefecto vaticano para la Doctrina de la Fe, el derecho canónico es tajante: consagrar obispos sin mandato del Papa constituye un acto cismático que conlleva la excomunión automática, tanto para quien ordena como para quien es ordenado.

Los expertos coinciden. El padre Robert Gahl, de la Universidad Católica de Estados Unidos, dijo a la agencia AP que no se puede servir a la tradición mientras se desobedece a la Iglesia y a su autoridad.

George Weigel, biógrafo de Juan Pablo II, sostuvo que la disputa va mucho más allá del idioma de la misa y que expresa un rechazo de fondo a las enseñanzas del Concilio Vaticano II sobre la Iglesia, la salvación, la libertad religiosa y la relación con otras confesiones. También recordó que el fundador del grupo, el arzobispo francés Marcel Lefebvre, había sido partidario del régimen colaboracionista de Vichy durante la Segunda Guerra Mundial.

El antecedente de 1988

La escena del miércoles reprodujo casi al detalle lo ocurrido 38 años antes en el mismo lugar. En 1988, Lefebvre desafió al papa Juan Pablo II y consagró a cuatro obispos sin autorización, entre ellos el británico Richard Williamson, luego conocido por negar el Holocausto mientras dirigía el seminario del grupo en La Reja, Argentina. Aquella vez, la respuesta también fue la excomunión inmediata.

La historia tuvo giros posteriores: en 2009, Benedicto XVI levantó la excomunión a los obispos sobrevivientes en un gesto de acercamiento, y desde 2015 el papa Francisco reconoció la validez de las confesiones y los matrimonios celebrados por sacerdotes de la Fraternidad. Ahora, con este nuevo cisma, esas concesiones quedan en una zona incierta: la propia carta de León XIV advirtió que el acto privaría a los fieles del grupo de la recepción lícita, y en algunos casos incluso válida, de los sacramentos que aman y buscan para su propia santificación.

El Vaticano no confirmó todavía las excomuniones de manera formal mediante un decreto, aunque la sanción rige de forma automática según el derecho canónico, sin necesidad de una declaración expresa. León XIV, que había hecho de la unidad de la Iglesia una de las prioridades de su pontificado, enfrenta ahora la crisis más seria con el mundo tradicionalista desde que asumió. En su carta dejó, de todos modos, una puerta entreabierta: La Iglesia está disponible para un camino de diálogo y de entendimiento que el Espíritu Santo puede hacer posible y fecundo.

Informe Digital Esta nota se publicó originalmente en el medio.
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