Orlando Gill, de la nada a la gloria: vendió todo para salvar a su hijo y hoy es héroe
El arquero fue la gran figura de Paraguay al atajar dos penales en la histórica eliminación a Alemania. Detrás de la noche consagratoria del arquero de San
En el césped del estadio de Boston, Orlando Gill se convirtió en el héroe de todo un país: atajó dos penales y sostuvo el arco en los momentos más difíciles para lograr la hazaña histórica de eliminar a Alemania del Mundial 2026. Pero no mucho tiempo antes, el arquero había librado una batalla mucho más dura: la de mantener con vida a su hijo cuando no tenía prácticamente nada.
Con sus 1,99 metros, de chico jugó de mediocampista y delantero. Sin embargo, fue un entrenador quien lo convenció de cambiar de puesto al advertir que sus condiciones físicas podían convertirlo en arquero.
Pero hace apenas cuatro años, su presente era completamente distinto. Mientras daba sus primeros pasos en el fútbol profesional con Sportivo San Lorenzo de Paraguay, Gill y su esposa Melissa Ávalos atravesaban una situación económica compleja. Su hijo Lautaro nació con problemas de salud y los gastos médicos se volvieron imposibles de afrontar.
Para salir adelante, Gill comenzó a vender todo lo que tenía. Primero fueron los botines, después la ropa deportiva y finalmente las camisetas que había guardado como recuerdo de su carrera. Incluso se desprendió de la casaca que utilizó con la selección paraguaya Sub-20.
"Vendió todo. Su camiseta de la Sub-20, sus prendas, sus botines... literalmente todo para poder solventar los gastos de nuestro hijo", recordó su esposa en un emotivo mensaje publicado en redes sociales tras la histórica clasificación de Paraguay. "Nuestro hijo luchó por su vida y Orlando siempre estuvo ahí ".
La historia comenzó a cambiar cuando cruzó la frontera para sumarse a San Lorenzo de Almagro, pero pasó un año completo jugando en la Reserva. Su oportunidad apareció recién a fines de 2025, cuando una serie de lesiones le abrió la puerta del primer equipo.
Desde entonces, su crecimiento fue meteórico. Se consolidó como uno de los arqueros más destacados del fútbol argentino, se ganó la confianza del cuerpo técnico y llamó la atención del seleccionador Gustavo Alfaro, que decidió llevarlo al Mundial.
Ni siquiera las críticas de José Luis Chilavert tras el debut ante Estados Unidos lograron desestabilizarlo. Apenas unos días después respondió de la mejor manera posible: con una actuación inolvidable frente a Alemania.
Después de convertirse en la figura de la noche al contener dos remates en la definición por penales, Gill habló con la emoción todavía a flor de piel: "Es un privilegio eliminar a un campeón del mundo. Esto es para todo el pueblo paraguayo", dijo.
Pero enseguida dirigió su mensaje hacia un destinatario especial: un sobrino que permanece internado. "Le prometí que si era la figura, esta clasificación iba a ser para él".