Interna radical: La Costa entra en ebullición y expone una crisis más profunda en la UCR bonaerense
Por Guillermo Apdepnur La interna de la Unión Cívica Radical dejó de ser una discusión lejana para transformarse en un fenómeno concreto en el Partido de La Costa. Lo que durante meses fue tensión silenciosa hoy empieza a tomar forma política, con ac
Por Guillermo Apdepnur
La interna de la Unión Cívica Radical dejó de ser una discusión lejana para transformarse en un fenómeno concreto en el Partido de La Costa. Lo que durante meses fue tensión silenciosa hoy empieza a tomar forma política, con actores definidos, conversaciones en marcha y un trasfondo que excede lo local.
A nivel provincial, la disputa entre Maximiliano Abad y Martín Lousteau sigue marcando el pulso del radicalismo. La falta de conducción clara, sumada a diferencias estratégicas sobre el rumbo del partido, generó un escenario de fragmentación que baja directamente a los distritos. La Costa no es la excepción: es, en todo caso, un reflejo bastante nítido de esa crisis.
Un frente interno que empieza a tomar forma
En el plano local, distintos sectores comenzaron a moverse con mayor decisión. En las últimas semanas se consolidaron charlas entre dirigentes con presencia territorial en las distintas zonas del distrito:
Leandro Alonso
Martínez Rodríguez
Concejal Juan Carlos De Conti
Leandro Manasali
Diego Eguía
La particularidad de este armado es su alcance territorial: sur, centro y norte. No se trata de una expresión aislada, sino de un intento de construcción con volumen político real.
Según pudo reconstruir este medio, estos sectores ya mantienen conversaciones preliminares con la conducción actual del comité, encabezada por Yamila Cópola y con la participación de Dani López. El objetivo, por ahora, no está definido: puede derivar en una interna formal, en un acuerdo de unidad o en una síntesis intermedia.
Un malestar que viene de fondo
Detrás de estos movimientos hay un dato político central: el desgaste. Distintos sectores del radicalismo costero coinciden en un diagnóstico que ya no se expresa en voz baja: existe un cansancio con la dinámica de conducción actual y con el rol que el partido ha venido ocupando tanto a nivel local como provincial.
La crítica más repetida es clara: durante años, el radicalismo fue utilizado como herramienta de negociación en armados más amplios, perdiendo identidad y protagonismo propio. Hoy, ese esquema empieza a ser cuestionado.
A esto se suma otro factor que agrava la situación: la ruptura del diálogo interno. No es reciente, pero sí es más visible. La falta de canales de discusión y la percepción de decisiones cerradas fueron erosionando la convivencia partidaria.
¿Renovación o reconfiguración?
En este contexto, empieza a instalarse con fuerza la idea de renovación. Pero el concepto no es lineal. Para algunos sectores implica abrir el partido, redefinir su estrategia y ampliar la participación. Para otros, es también una forma de reposicionarse dentro de un escenario en cambio.
Lo concreto es que, por primera vez en mucho tiempo, hay condiciones reales para una disputa interna con contenido político, no solo administrativo.
Lo que está en juego
La interna radical en La Costa no se limita a una cuestión de nombres. Lo que se discute es:
El modelo de conducción
El nivel de apertura del partido
La estrategia de alianzas hacia 2027
Y, en última instancia, el lugar que ocupará la UCR en el escenario local
En distritos como La Costa, donde el radicalismo no tiene margen para competir en soledad, estas definiciones son determinantes. Una conducción débil o fragmentada puede dejar al partido fuera de la mesa de decisiones.
Un proceso abierto
Por ahora, todo está en etapa de negociación. No hay definiciones cerradas, pero sí señales claras: el equilibrio interno se rompió y algo nuevo se está gestando.
La posibilidad de una interna, un acuerdo o incluso una reconfiguración más profunda del radicalismo local dependerá de lo que ocurra en las próximas semanas. También, en gran medida, de cómo se resuelva o no la disputa en la provincia.
Lo que ya es evidente es que el radicalismo en el Partido de La Costa entró en una etapa de revisión. Y como suele pasar en política, esos procesos no son prolijos ni lineales.
Son, simplemente, inevitables.