"Son días muy duros, Venezuela no estaba preparada para sufrir este terremoto"
Venezuela continúa atravesando una de las mayores tragedias naturales de su historia reciente. A más de 24 horas de los terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5 que sacudieron el país el miércoles por la tarde, las autoridades elevaron a 235 la cifra de fallecidos y a más de 4.300 la de heridos, mientras los equipos de rescate siguen buscando sobrevivientes entre los escombros de edificios derrumbados.
Randol Virgüez, periodista de la ciudad de Guatire, dialogó con Nico Yacoy en su programa Primer Round por Radio Nacional y describió el clima de conmoción que atraviesa Venezuela. Según explicó, las tareas de emergencia continúan sin pausa en varias regiones del país, especialmente en las zonas costeras y en el área metropolitana de Caracas, donde se registraron algunos de los daños más severos.
"Son días muy duros, Venezuela no estaba preparada para sufrir este terremoto. Tenemos un país que vive una crisis humanitaria y estamos saliendo una crisis económica muy presente, algo que acentúa más los deterioros de los 20 años de crisis que se vivieron en el país", expresó.
El balance oficial fue actualizado durante las últimas horas por las autoridades venezolanas. Además de los 235 fallecidos y los más de 4.300 heridos, se reportaron cientos de personas desaparecidas y más de 200 personas que aún podrían permanecer atrapadas bajo estructuras colapsadas.
La Guaira aparece como la región más afectada por la catástrofe. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, calificó al estado costero como una "zona de desastre" debido al colapso de numerosos edificios y a la magnitud de los daños materiales. Allí se concentran buena parte de los esfuerzos de búsqueda y rescate.
Los dos terremotos ocurrieron con apenas 39 segundos de diferencia y fueron percibidos en gran parte del territorio venezolano. Los movimientos sísmicos provocaron derrumbes de viviendas, hospitales, escuelas y edificios públicos, además de interrupciones en servicios esenciales y daños en rutas e infraestructura urbana.
Las labores de rescate se desarrollan en condiciones complejas debido a las réplicas que continúan registrándose y a las dificultades para acceder a algunos sectores afectados. Equipos de emergencia venezolanos trabajan junto a brigadas internacionales llegadas desde distintos países para reforzar la búsqueda de sobrevivientes y la asistencia a los damnificados.
La emergencia también movilizó una importante respuesta internacional. Organismos humanitarios, gobiernos y equipos especializados comenzaron a enviar ayuda médica, maquinaria, rescatistas y suministros para colaborar con las tareas de asistencia y reconstrucción.
Mientras tanto, miles de familias permanecen en refugios temporales o a la intemperie por temor a nuevos derrumbes. Las autoridades mantienen el estado de emergencia y advirtieron que el número de víctimas podría aumentar a medida que avancen los trabajos en las estructuras colapsadas.