La CGT define hoy entre protestas escalonadas y paro de 36 horas - Informe Digital
La central debatirá su nuevo plan de lucha en medio de una interna por la estrategia para enfrentar a Milei.
La CGT debatirá este jueves por la tarde su nuevo plan de lucha y lo hará atravesada por una interna que ya no es de matices: la discusión pasa entre una estrategia de protestas escalonadas, inspirada en Francia, y un paro general de 36 horas con movilización. La definición importa porque marcará el tono de la ofensiva sindical contra el Gobierno y el nivel de conflicto que la central está dispuesta a sostener.
A las 14, el Consejo Directivo se reunirá en la sede de Azopardo 802 para tratar un punto sensible del temario: las acciones gremiales que se impulsarán contra Javier Milei. Según anticipó Infobae, la semana pasada el triunvirato cegetista ya había dejado instalada la idea de un esquema sectorial y a largo plazo, con protestas tomadas como referencia de las que se aplicaron en Francia contra la reforma jubilatoria de Emmanuel Macron.
Ese modelo contempla desde volanteadas en estaciones de trenes, aeropuertos y universidades hasta paros alternados y rotativos en transporte e industria, además de asambleas y movilizaciones a distintos ministerios. La idea es sostener la presión durante semanas o meses sin que cada trabajador pierda tantos días de salario como en un paro general clásico.
La propuesta fue empujada por Juan Carlos Schmid, de Dragado y Balizamiento y titular de la Confederación de Trabajadores del Transporte, con el respaldo de Juan Pablo Brey, de aeronavegantes. Ambos sostienen que un paro general aislado perdió eficacia y que una huelga por escalada podría tener más impacto.
Esa línea terminó de seducir a los cotitulares de la CGT Jorge Sola, Cristian Jerónimo y Octavio Argüello, que ven riesgos en repetir una medida de fuerza que no logre alto acatamiento o que termine golpeando más al trabajador que al Gobierno, por la pérdida del día de huelga o del presentismo.
En una entrevista radial, Jerónimo fue explícito: dijo que la central debe pelear con inteligencia para cuidar el bolsillo de los afiliados y apuntar a quienes representan el proceso de desguace de la Argentina, en referencia a Balcarce 50. También admitió que dentro de la CGT conviven sectores con miradas distintas y que cualquier decisión necesita consenso para tener contundencia.
Del otro lado aparece la propuesta de Luis Barrionuevo, acompañado por Omar Maturano y Mario Calegari, que impulsa un paro general de 36 horas con movilización a Plaza de Mayo. El objetivo es paralizar la actividad y forzar a la administración libertaria a revisar sus medidas.
La discusión de fondo también expone una pelea por el control de la CGT. Mientras el sector dialoguista conserva la mayoría en la conducción y apuesta a una estrategia más moderada, los dirigentes que perdieron peso en la cúpula cuestionan la pasividad de la central y empujan una postura más dura frente al Gobierno.
En ese clima, los sectores más combativos incluso fueron más lejos: Maturano propuso un paro por tiempo indeterminado y llegó a plantear ocupar las vías el día de una eventual huelga general para frenar por completo la circulación de trenes.
La jugada, sin embargo, abre otro frente. La normativa vigente sobre derecho de huelga fija servicios mínimos obligatorios en actividades esenciales y trascendentales, entre ellas el transporte, la salud y la educación, y la Ley de Bases considera una grave injuria laboral cualquier intento de afectar la libertad de trabajo mediante intimidaciones o amenazas.
Con ese telón de fondo, la reunión de hoy puede ordenar una salida común o dejar al descubierto una fractura más profunda. Lo único seguro es que la CGT volverá a las protestas; lo que todavía no está claro es si lo hará con una ofensiva escalonada o con un paro de alto voltaje.