El Gobierno adjudicó la Hidrovía a Jan De Nul y completó la privatización de la principal vía comercial del país - Confirmado
La administración nacional oficializó la adjudicación de la concesión de la Hidrovía al consorcio integrado por Jan De Nul y Servimagnus, cerrando así el proceso licitatorio para la operación de la Vía Navegable Troncal, el corredor fluvial por el qu
La administración nacional oficializó la adjudicación de la concesión de la Hidrovía al consorcio integrado por Jan De Nul y Servimagnus, cerrando así el proceso licitatorio para la operación de la Vía Navegable Troncal, el corredor fluvial por el que se moviliza alrededor del 80% del comercio exterior argentino.
- POR REDACCIÓN
La medida quedó formalizada a través de la Resolución 2026-36-APN-ANPYN#MEC, luego de que la Agencia Nacional de Puertos y Navegación concluyera las instancias de evaluación técnica y económica previstas en la licitación. De esta manera, el Gobierno dio por terminada la etapa de administración estatal del sistema y avanzó hacia un modelo de gestión basado en la inversión privada, mientras el Estado conservará funciones de control y supervisión.
La concesión tendrá una duración de 25 años y contempla una serie de intervenciones destinadas a modernizar la infraestructura de la Hidrovía. El contrato, que deberá firmarse dentro de los próximos 30 días, incluye trabajos de ampliación, dragado, señalización y mantenimiento integral del corredor fluvial.
Desde el Ministerio de Economía sostuvieron que las obras proyectadas permitirán reducir en un 13,5% los costos logísticos para los sectores productivos, además de constituir el punto de partida para una nueva etapa de desarrollo de la vía navegable.
Entre las mejoras previstas figuran tareas de profundización del canal y la incorporación de nuevas tecnologías orientadas tanto a incrementar la seguridad de la navegación como a fortalecer los mecanismos de control vinculados al combate contra el narcotráfico.
Un proceso sin objeciones y con respaldo institucional
Según destacó el Gobierno nacional, la licitación concluyó sin impugnaciones por parte de las empresas participantes, un dato que fue presentado como una validación de los informes elaborados por la Comisión Evaluadora durante cada una de las etapas del proceso.
El Ejecutivo también subrayó el acompañamiento de numerosas entidades vinculadas al comercio exterior y la actividad portuaria. Entre ellas se encuentran la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (Ciara), el Centro Exportador de Cereales (CEC), la Unión Industrial Argentina (UIA), la Bolsa de Comercio de Rosario, la Cámara de Puertos Privados Comerciales y la Cámara de Actividades Portuarias y Marítimas.
A ese respaldo se sumó el de los gobiernos provinciales de Entre Ríos, Santa Fe, Corrientes, Chaco, Formosa y Misiones.
De acuerdo con la cartera económica, el procedimiento fue desarrollado bajo estándares internacionales y contó con auditorías de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), organismo que supervisó las distintas instancias de la licitación.
Cómo se definió la competencia
La adjudicación definitiva llegó tras la auditoría final realizada a comienzos de junio, instancia en la que el consorcio Jan De Nul-Servimagnus había sido seleccionado de manera preliminar por encima de la empresa Deme.
La diferencia se estableció en la evaluación técnica. La propuesta ganadora obtuvo una calificación de 66,20 puntos, mientras que su competidora alcanzó 42,14 puntos. En el análisis económico no hubo ventajas para ninguna de las dos ofertas, ya que ambas presentaron exactamente la misma tarifa para el recorrido completo de la Hidrovía: 14,23 dólares.
Al registrarse igualdad en el aspecto económico, la definición quedó exclusivamente en manos de la valoración técnica realizada por la comisión evaluadora.
En tanto, la empresa DTA Engenharia quedó excluida del proceso luego de no presentar la garantía de mantenimiento de oferta exigida en el pliego licitatorio, lo que la dejó fuera de competencia.
El modelo económico de la concesión
El esquema aprobado establece que la empresa adjudicataria asumirá íntegramente los riesgos comerciales de la operación, sin respaldo financiero del Estado. A su vez, contará con una rentabilidad mínima garantizada del 6% sobre los ingresos provenientes de los peajes.
La información oficial señala que Jan De Nul reportó ingresos anuales promedio de 626,4 millones de dólares, cifra que supera en un 10,31% las proyecciones contempladas en el modelo de referencia utilizado durante la licitación.
Las estimaciones de la compañía también prevén ingresos acumulados por 15.660 millones de dólares al finalizar los 25 años de concesión, por encima de los 14.196 millones de dólares que habían sido calculados originalmente como referencia.
Con esta adjudicación, el Gobierno cerró definitivamente el proceso de privatización de la principal vía fluvial argentina y abrió una nueva etapa de gestión privada para una infraestructura considerada clave para las exportaciones y el comercio exterior del país.