14.000 hectáreas bajo el agua: la polémica represa que amenaza bosques nativos y a cientos de familias en Misiones - Confirmado
El proyecto hidroeléctrico Corpus vuelve al centro de la escena y reabre una herida histórica en la provincia. Ambientalistas denuncian que miles de hectáreas de selva podrían quedar inundadas, que unas 500 familias campesinas resultarían afectadas y
El proyecto hidroeléctrico Corpus vuelve al centro de la escena y reabre una herida histórica en la provincia. Ambientalistas denuncian que miles de hectáreas de selva podrían quedar inundadas, que unas 500 familias campesinas resultarían afectadas y que no existe una Evaluación de Impacto Ambiental aprobada.
- POR AF PARA CONFIRMADO
Treinta años después de que los misioneros rechazaran masivamente la construcción de la represa de Corpus en un histórico plebiscito, el proyecto vuelve a generar una fuerte controversia. Esta vez, el debate enfrenta nuevamente a quienes presentan la obra como una solución energética para la región y a quienes advierten sobre sus consecuencias ambientales, sociales y culturales.
En el centro de la discusión aparece una cifra alarmante: alrededor de 14.000 hectáreas podrían verse afectadas por el avance de un emprendimiento hidroeléctrico sobre el río Paraná. Se trata de una de las zonas con mayor concentración de bosques nativos de la Argentina, en plena Selva Paranaense, uno de los ecosistemas más biodiversos del continente.
Una amenaza sobre el corazón verde argentino
Misiones conserva más del 50% de los bosques nativos que aún sobreviven en el país. Allí habitan especies emblemáticas como el yaguareté, el tapir, el mono caí y cientos de aves, reptiles y plantas que dependen de la continuidad del ecosistema.
Las organizaciones ambientalistas sostienen que la inundación permanente de miles de hectáreas provocaría una transformación irreversible del paisaje y la pérdida de corredores biológicos fundamentales para la fauna silvestre. Además, advierten que la experiencia de otras represas en la región demuestra que los impactos suelen ser mayores a los proyectados inicialmente.
Para los críticos del proyecto, la discusión no pasa únicamente por la generación de energía. La pregunta de fondo es si resulta razonable sacrificar una de las últimas reservas de selva nativa del país para abastecer un sistema energético que beneficiaría principalmente a grandes centros urbanos e industriales ubicados fuera de Misiones.
Las 500 familias que podrían quedar atrapadas por el avance del proyecto
Otro de los aspectos más sensibles es el impacto social.
Organizaciones rurales y ambientales sostienen que alrededor de 500 familias campesinas que viven y producen en la zona podrían verse obligadas a abandonar sus tierras si el emprendimiento avanza. Muchas de ellas desarrollan actividades agrícolas familiares desde hace generaciones y dependen directamente del territorio para subsistir.
Los antecedentes de otras grandes represas en América Latina muestran que los procesos de relocalización suelen estar atravesados por conflictos, pérdida de arraigo, dificultades económicas y rupturas comunitarias que se extienden durante décadas.
Para los habitantes de la zona, la amenaza no es solamente perder una vivienda. También está en juego un modo de vida construido alrededor de la producción agrícola, el monte y la relación con el río.
Un proyecto multimillonario impulsado por organismos binacionales
Los impulsores de Corpus-Pindó sostienen que la obra permitiría incrementar significativamente la generación eléctrica nacional.
Según la información difundida por la Comisión Mixta Argentino-Paraguaya del Río Paraná (COMIP), el proyecto demandaría una inversión cercana a los 4.200 millones de dólares y aportaría unos 2.800 megavatios de potencia al sistema energético. Los defensores de la iniciativa afirman que el nuevo diseño tendría un impacto ambiental considerablemente menor que las versiones originales impulsadas durante las décadas de 1980 y 1990.
Sin embargo, los cuestionamientos crecen a medida que se conocen más detalles de la propuesta.
Uno de los datos que más preocupación genera entre especialistas y organizaciones civiles es que, según información oficial obtenida por la Asociación Civil Orembaé, actualmente el proyecto no cuenta con Evaluación de Impacto Ambiental, ni dictámenes técnicos aprobados, ni audiencias públicas realizadas, ni Declaración de Impacto Ambiental emitida por la autoridad competente.
La revelación encendió las alarmas entre los sectores que rechazan la iniciativa.
Para los ambientalistas, resulta imposible hablar de impactos mínimos cuando todavía no existen los estudios oficiales que permitan medir con precisión las consecuencias sobre el ambiente, la biodiversidad y las comunidades afectadas.
El recuerdo del histórico No de 1996
La resistencia a Corpus no es nueva.
El 14 de abril de 1996, Misiones protagonizó uno de los antecedentes más importantes de participación ciudadana en materia ambiental de la Argentina. Mediante un plebiscito vinculante, la población rechazó de manera contundente la construcción de la represa.
Tres décadas después, la posibilidad de convocar a una nueva consulta popular vuelve a dividir aguas dentro de la provincia. Mientras algunos sectores consideran que las necesidades energéticas actuales justifican reabrir el debate, otros sostienen que el mandato popular expresado en las urnas sigue plenamente vigente.
Desarrollo o destrucción: un debate que vuelve a enfrentar a Misiones
La discusión sobre Corpus expone dos modelos de provincia.
Por un lado, quienes ven en la represa una oportunidad para atraer inversiones, generar empleo y aumentar la producción energética.
Por el otro, quienes consideran que el costo ambiental y social sería demasiado alto para una provincia que ya ha perdido buena parte de sus recursos naturales y que encuentra precisamente en la conservación de la selva uno de sus principales patrimonios estratégicos.
La pregunta vuelve a instalarse con fuerza: ¿vale la pena inundar miles de hectáreas de bosque nativo, alterar ecosistemas únicos y poner en riesgo el futuro de cientos de familias para construir una nueva megaobra hidroeléctrica?
Treinta años después del histórico rechazo popular, Misiones vuelve a encontrarse frente a una decisión que podría marcar su destino durante generaciones.