El consumo de carne vacuna cayó a mínimos de dos décadas
Crece el consumo de pollo y cerdo, impulsando un cambio en los hábitos alimentarios de los argentinos.
El legado cultural argentino con fuerte arraigo en el consumo de carne vacuna está viviendo un periodo de transformación, impulsado por factores económicos significativos. Según el informe reciente de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra), la población argentina ahora consume un promedio de 47,5 kilos de carne vacuna por persona anualmente. Este es el registro más bajo en las últimas dos décadas.
Detrás de esta alarmante disminución se encuentra un poder adquisitivo golpeado, junto con alzas en los precios de la carne que superan, y con creces, la tasa de inflación. Mientras tanto, otras proteínas como el pollo y el cerdo se hacen un espacio en las mesas argentinas, alentadas por un contexto económico que las hace más accesibles económicamente que su contraparte bovina.
Este cambio no es solo numérico, está profundamente implicado en el comportamiento que define al mercado. El informe indica que, en el período de enero a mayo del año en curso, la producción general de carne en la Argentina fue de 1,168 millones de toneladas, lo cual representa una baja de 7,3% en comparación al año anterior durante el mismo lapso de tiempo. Esta disminución acompaña una declinación general en el consumo interno durante el mismo período, donde se absorbieron 855.750 toneladas, una merma significativa si consideramos las 106.700 toneladas menos respecto al año previo.