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Economía
Informe Digital 14/06/2026 12:16 4 min de lectura

El 92% de los argentinos ajusta gastos y prioriza comida y servicios - Informe Digital

Un informe de DAlessio IROL para Infobae muestra qué pagos se sostienen y cuáles se postergan en hogares bajo presión.

El 92% de los argentinos ajusta gastos y prioriza comida y servicios - Informe Digital
Foto: Informe Digital

Las dificultades económicas por la caída de ingresos y el deterioro del empleo ya alcanzan a casi toda la sociedad argentina. En ese escenario, las familias no eligen entre gastar o no gastar: ordenan el presupuesto, priorizan lo indispensable y patean lo demás.

El 92% de los argentinos atraviesa dificultades económicas. Ese es el dato central de un informe elaborado por DAlessio IROL para Infobae, que releva cómo se reacomodan los hogares cuando el dinero no alcanza y qué rubros quedan más expuestos al recorte.

La foto que deja el estudio no es la de una simple división entre quienes pagan y quienes no. Muestra una brecha cada vez más marcada entre los hogares que todavía pueden absorber un imprevisto y los que ya agotaron buena parte de sus márgenes de ajuste. Cuando los ingresos se achican, cada familia recorta de una manera distinta.

Los pagos que más se protegieron fueron alimentos (52%), servicios públicos (48%) y deudas con tarjetas de crédito (38%). Más atrás quedaron el alquiler (15%), los créditos personales (7%) y los seguros (6%), según el Radar de Fragilidad Financiera y Riesgo de Mora que elabora DAlessio IROL.

El informe ordena esas decisiones en tres niveles: primero, los gastos ligados a la subsistencia y a los servicios esenciales; después, el crédito, que para muchos hogares dejó de ser una herramienta complementaria y pasó a sostener el consumo; y por último, los compromisos que pueden estirarse un poco más, como seguros o préstamos personales.

Las mujeres priorizaron más que los hombres el pago de las tarjetas (43% contra 36%), lo que reflejó un involucramiento más activo en la administración cotidiana del presupuesto

La presión no golpea igual a todos. Las mujeres priorizaron más que los hombres el pago de las tarjetas (43% contra 36%), una señal de mayor peso en la administración diaria del presupuesto familiar.

Entre los jóvenes, el ajuste aparece con más fuerza: el 96% dijo atravesar dificultades económicas, frente al 89% de los mayores de 55 años. También mostraron una mayor dependencia del crédito para sostener el consumo. En el otro extremo, los adultos mayores exhibieron conductas más conservadoras y menor peso relativo de las tarjetas en sus prioridades.

El informe remarcó que la morosidad rara vez aparece sin señales previas. Antes de que el BCRA registre atrasos, suelen aparecer otros indicios: menos consumo, más uso del crédito, dependencia de promociones y ahorro que se va agotando. Nora DAlessio, responsable del relevamiento, sostuvo que entender qué pasa dentro de las familias es tan importante como mirar los indicadores financieros tradicionales.

Cuando millones de personas modifican simultáneamente sus prioridades de gasto, terminan generando impactos sobre prácticamente toda la economía (N. DAlessio)

La especialista agregó que cuando millones de personas modifican simultáneamente sus prioridades de gasto, terminan generando impactos sobre prácticamente toda la economía. La pregunta estratégica ya no es cuántos clientes están en mora sino cuántos siguen pagando, pero con un esfuerzo cada vez mayor. Para DAlessio, la morosidad suele ser la última señal visible de un problema que empezó mucho antes.

Percepción de la situación personal

El relevamiento también cruzó esos datos con la percepción sobre la situación económica personal. En la última semana de mayo, el 68% de los consultados afirmó estar peor que hace un año. La sensación de retroceso fue más fuerte entre los jóvenes (76%), las mujeres (74%) y los sectores de menores ingresos. A menor nivel socioeconómico, mayor fue la proporción de quienes dijeron haber empeorado: 58% en el nivel medio-alto, 67% en el nivel medio y 73% en el nivel bajo.

En contraste, los mayores de 55 años mostraron una mayor estabilidad relativa: el 40% consideró estar mejor que hace un año y el 54% peor, una diferencia menor que la observada en el resto de la población. Esa percepción se tradujo en decisiones concretas y alteró la administración de las finanzas personales.

Entre quienes dijeron haber mejorado, el 21% no manifestó dificultades para afrontar sus compromisos; entre quienes sintieron que empeoraron, esa proporción cayó al 5%. En sentido inverso, el 94% de quienes percibieron un deterioro económico reconoció dificultades para cumplir con sus obligaciones.

Informe Digital Esta nota se publicó originalmente en el medio.
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