El pendrive de Adorni causa furor en redes y profundizó el escándalo - Parlamentario
Lejos de mejorar su situación pública, el jefe de Gabinete quedó aun más expuesto tras admitir haber ocultado información fiscal -léase mentido-. Las dudas sobre su futuro y las consecuencias sobre la propia agenda del Gobierno. Las chances de la o
Lejos de mejorar su situación pública, el jefe de Gabinete quedó aun más expuesto tras admitir haber ocultado información fiscal -léase mentido-. Las dudas sobre su futuro y las consecuencias sobre la propia agenda del Gobierno. Las chances de la oposición para sacarle tarjeta roja.
Cumplí con mis obligaciones previstas en la Ley de Ética Pública y acompañé todas las declaraciones juradas que requiere la normativa. Como saben, las declaraciones juradas tienen un componente público y un componente reservado. En el componente público se encuentran los detalles de todos los bienes que componen mi patrimonio, respecto de los cuales nunca existió ocultación alguna.
¿Cuánto puede valer la palabra de quien un mes y medio atrás dijo esto en el recinto de la Cámara de Diputados de la Nación? No les mintió solo a los legisladores, con el Presidente, su hermana y todo el gabinete como testigos presenciales; también les mintió a los periodistas cuando en la Casa Rosada les aseguró que todo lo que tiene que estar declarado está declarado en cada uno de los organismos tal como corresponde () Todo lo que yo tenga que declarar, lo declaré. Está todo impecable. ¿Fin?
Resulta que no fue tan así. Al cabo de varios meses de estar elaborando su declaración jurada, 35 días después de la noche en que el propio Presidente aseguró que su exvocero presentaría esa documentación de manera inminente, Manuel Adorni cumplió ese trámite que acompañó con declaraciones en las que desmintió lo dicho antes, admitiendo haber ocultado información y haber evadido, con argumentos desopilantes que se convirtieron al instante en la comidilla de todo el mundo.
De los autores de el deslomado y la cascada, Adorni presentó el miércoles pasado su nuevo hit: el pendrive. Todos elementos capaces de hacer carrera en la consideración popular, con un gran público que consume esta saga interminable que aporta periódicamente datos de interés. Tan es así que -intencionalmente- Adorni hizo su irrupción justo en vísperas del inicio del Mundial, ingenuamente confiado en que lo suyo fuera devorado por la atención generada por el torneo ecuménico. No fue así, al menos de momento, ya que al día siguiente de la imperdible entrevista que concedió a La Nación+, la atención pública era monopolizada por el exvocero, tanta tela para cortar dejó.
Fuentes consultadas por este medio relativizaron el efecto legal de la estrategia del exvocero. Puede servirle para evitar la figura de enriquecimiento ilícito, pero no lo pone definitivamente a resguardo de otras figuras penales. En rigor, los 200 mil dólares fundacionales con los que él y su esposa supuestamente cimentaron la fortuna que luego ocultarían al fisco son objeto hoy de investigación, para saber si se condicen con los ingresos que en el sector privado obtuvo la pareja.
Una parte no precisada parece surgir de una cantidad de dinero en efectivo hallada por Adorni y su hermano -hoy diputado provincial- en el departamento de su padre fallecido en 2002. Pesaba sobre esa propiedad una hipoteca impaga de unos 22.000 dólares, que tardaron más de una década regularizar. A la luz de los dichos del funcionario, ¿por qué no utilizaron ese dinero hallado para saldar la deuda? ¿Por qué no usó parte de los 200 mil dólares que invirtió en bitcoin para sacarse de encima esa carga, teniendo en cuenta que necesitaban vender ese departamento y no podían hacerlo por esa hipoteca?
Una especialista en el tema reveló también a este medio que en caso de ser real la historia contada por Adorni, con su inversión de 200 mil dólares en 2013 o 2014 en bitcoins, hoy debería tener unos 46 millones de dólares
Convencidas como todo el mundo de lo irreal de las revelaciones de Adorni respecto del crecimiento legal de su patrimonio, las malas lenguas dicen que durante este tiempo gente de inteligencia estuvo buscando a un usuario de bitcoin que pudiera proporcionar la billetera fría (mal llamada pendrive) que tuviera movimientos similares a los descriptos por el funcionario, de modo tal de darle verosimilitud a la estrategia. Lo que no habrían conseguido en cambio es quienes se hicieran cargo de las propiedades adquiridas, de modo tal de brindar cierta credibilidad en ese aspecto: todas las personas consultadas, a las que se les habrían prometido favores impensados, se negaron al conocer el nombre del personaje involucrado.
El plan revelado por fuentes oficiales el día de la presentación de la declaración jurada establecía una entrevista periodística en la que el reporteado anunciaría haber cumplido finalmente con dicho trámite, tras lo cual el gabinete en pleno saliera a apoyar nuevamente al jefe de ministros. Eso último no sucedió: al cabo de la nota, solo salió a respaldarlo Santiago Oría, el cineasta presidencial, quien resumió su interpretación de los hechos así: Listo, explicó todo perfecto y completo Adorni. Quedó clarísimo que NO ROBÓ, y que EL PERIODISMO MINTIÓ ALEVOSAMENTE. La Justicia va a poner punto final al asunto y va a quedar claro que Manuel es inocente. FIN. El Presidente reposteó ese tuit, cosa que no hicieron otros oficialistas, salvo excepciones como Lilia Lemoine. Nadamás gráfico para describir lo devaluado que está el jefe de Gabinete internamente.
Por el contrario, la ascendente Patricia Bullrich salió a diferenciarse una vez más al día siguiente, antes de meterse en la reunión de la Mesa Política supuestamente presidida por Adorni: Esto es más que un error, esto es una omisión ética, sintetizó la senadora, que horas después aparecería en el centro de la foto de esa reunión que se encargó de difundir la propia hermanísima, Karina Milei, para mostrar el festejo de cumpleaños que le hicieron a la excandidata presidencial, que aparece soplando una vela. En la imagen, a Adorni se lo ve a un costado, con impostada sonrisa.
No son pocos en el oficialismo los que se quejan por el lastre en el que se ha transformado el funcionario. Prueba de ello es que el Gobierno no pudo capitalizar como es debido la semana soñada que tuvo: segundo mes consecutivo con baja de la inflación -con un número inferior al previsto-; los bonos y acciones de la Argentina operando con fuertes subas luego de la recalificación de la deuda pública por parte de Standard & Poors; y un el riesgo país cerrando en 443 puntos básicos, el nivel más bajo desde 2018.
En ningún lado se hablaba de esas novedades positivas, sino del pendrive de Adorni, transformado en meme de por vida. Un estudio de la consultora Reputación Digital realizado en la antesala de la declaración jurada del jefe de Ministros dejaba claro que la conversación digital ya había emitido veredicto: 82,1% de menciones negativas sobre 1.906 clasificadas. De cada 100 menciones con opinión sobre Adorni, 82 son negativas y solo 7 positivas, siendo buena parte de las positivas expresadas con sarcasmo.
En cuanto a las emociones, el sentimiento más generado es el de la ira (78,5%).
Las consecuencias del sostenimiento de Manuel Adorni por parte de los Milei ya se advierten en el Congreso, un ámbito que desde octubre del año pasado hasta marzo se consideraba blindado. Hoy el dominio oficialista no es absoluto. Una derivación concreta del Adornigate es el freno seguro que tendrá el nuevo proyecto de ley de Inocencia Fiscal que el Gobierno se aprestaba a mandar al Congreso, para realizar cambios que permitieran captar más dólares que lo conseguido hasta el momento. La semana pasada se conoció el anteproyecto, que elimina topes para ingresar al régimen, flexibiliza controles y redifine las condiciones para evitar sanciones pero hoy es impensado que eso pueda suceder: no habrá dialoguistas dispuestos a aposar esa norma a la que acaban de acogerse Adorni y su esposa.
Aunque el jefe de Gabinete no es el único funcionario que aprovechó dicha legislación. El caso más curioso es nada menos que el titular de ARCA, Juan Pazo, quien el 5 de junio del año pasado fue el encargado de presentar la ley en una conferencia de prensa que dio junto al defenestrado José Luis Espert. Esa vez Pazo garantizó: Estaremos blindando para siempre a los ciudadanos argentinos que adhieran al ya anunciado régimen simplificado de Impuesto a las Ganancias. Fue a lo que apeló el propio Adorni ahora, quien al celebrar la aprobación de la ley, el 30 de diciembre pasado, dijo que la Ley de Inocencia Fiscal revierte un paradigma instalado por más de 100 años; en lugar de ser potenciales sospechosos, todos los ciudadanos son inocentes hasta que la justicia demuestre lo contrario.
El caso Adorni despertó a una oposición que busca la forma de recuperar la iniciativa y -sobre todo- la contundencia del año pasado en el Parlamento. Si bien en el fondo no hay nada mejor para la oposición que la permanencia de Manuel Adorni en donde hoy está, a los bloques de ambas cámaras no les quedó otra alternativa que ir por su destitución, en Diputados, mientras que el Senado trata de acelerar el cara a cara con el devaluado funcionario.
En la Cámara baja, un variopinto grupo de legisladores convocó a sesionar el 23 de junio, con la moción de censura como punto de llegada. No será un camino sencillo; en realidad, no se hacen demasiadas ilusiones, más allá de que el bloque Pro -clave para conseguir el éxito de semejante plan- se haya mostrado en la semana extremadamente crítico del jefe de Gabinete y le haya pedido directamente a Milei expulsarlo. Todo indica que llegarán hasta allí.
El 23 la oposición necesitará primero lograr el quórum, cosa complicada; luego, los 2/3 para imponer el tratamiento sobre tablas, y en caso de no lograrlo -lo más probable-, deberían votar emplazamientos a las comisiones. Es que necesitan ir al recinto con un dictamen, y una vez allí votar primero la interpelación, para recién después impulsar una moción de censura, para lo cual necesitarían al menos 129 votos en Diputados y 37 en el Senado.
No son pocos los que piensan que Adorni no llegará al 23. Y no son solo oficialistas los que lo piensan.