Adorni resiste la presión por sus bienes y Milei lo sostiene - Informe Digital
La causa por presunto enriquecimiento sigue golpeando al Gobierno y expone tensiones con aliados y propios.
La causa por presunto enriquecimiento ilícito que involucra a Manuel Adorni volvió a instalarse en el centro de la escena y dejó al descubierto el costo político que el Gobierno está dispuesto a asumir para sostenerlo. Según la información publicada, la ofensiva ya no viene solo de la oposición: también crece la presión desde aliados y sectores propios.
En la Casa Rosada admiten que la secuencia se repite desde hace tres meses: cada intento por cambiar la agenda termina chocando con nuevas revelaciones y con una discusión que no se apaga. Javier Milei, por ahora, mantiene a su jefe de Gabinete y absorbe el desgaste de una causa que sigue erosionando la imagen de gestión.
Nadie decide nada y las cosas van ocurriendo, resumió una fuente que transita Balcarce 50 para explicar la continuidad del funcionario en la cúpula del poder. Otra voz oficial fue más cruda: Milei no piensa como cualquier político. No le importa que caiga. Tampoco lo político del tema.
En el entorno de Adorni creen que su exposición pública le permitió ordenar la defensa y dejar una impresión favorable. Sostienen que logró instalar una explicación sobre el ahorro en negro y que su descargo fue bien recibido. No es un chorro y eso quedó claro. Estuvo hiper sólido, afirmaron.
Pero no todas las lecturas son optimistas dentro del oficialismo. La entrevista en LN+ fue leída por el Triángulo de Hierro como un mensaje en clave judicial, y en ese terreno consideran que cumplió su objetivo. En Tribunales sirve esta explicación, señalaron desde el entorno de Santiago Caputo. Solo importa lo judicial y fiscal, coincidieron desde el karinismo.
La persistencia del caso ya impacta en la dinámica diaria del Gobierno, aunque nadie espera una definición inmediata del Presidente. Lo de ayer fue la presentación en vivo de una estrategia judicial. Todo se subordinó a eso, incluso el Gobierno, admitió un alfil violeta.
Adorni dedicó la semana a ordenar la declaración que presentó ante la Oficina Anticorrupción y a ensayar una explicación mediática con la idea de cerrar el capítulo. Sin embargo, las expresiones públicas de propios, ajenos y aliados terminaron por reabrir la discusión y acorralar a la administración libertaria, que por ahora mantiene la decisión de sostenerlo.
Patricia Bullrich volvió a marcar distancia al calificar las explicaciones como una omisión ética. Pese a la dureza, en la mesa política del oficialismo eligieron bajar el tono y seguir con la agenda, incluso en medio de una reunión en la que se celebró su cumpleaños con bizcochuelo, café y gestos de unidad forzada.
La foto de esa escena no se difundió de inmediato, pero horas después Karina Milei la publicó en sus redes. También fue la primera en saludar a Bullrich, seguida por Adorni. Al cierre del encuentro, el ministro coordinador ratificó que irá al Senado a cumplir con su obligación de informar.
La tensión con la ministra de Seguridad, sin embargo, no afloja. Le está complicando el laburo a todo el mundo, dijo un ministro. Otro fue más político: Patricia tiene otra lógica, la de la vieja política. Ella tira, tensa y muestra que tiene capacidad de daño, pero no rompe. Igual, como todo, va a pasar.
Detrás de esa convivencia incómoda aparece una decisión central del oficialismo: sostener a Bullrich por su peso propio en el Senado. Es cierto que antes los fletábamos por menos, pero acá no se puede echar a nadie que esté adentro. En el Congreso tiene un monopolio de senadores, admitió una voz del ecosistema libertario.
En paralelo, la mesa nacional del PRO resolvió hablar de falta grave y cuestionar el error que Adorni reconoció en sus declaraciones juradas de 2023 y 2024. No tiene ninguna justificación posible. No podemos seguir alimentando polémicas evitables, contradicciones innecesarias ni episodios que erosionan la confianza pública, plantearon.
La primera en endurecer el tono había sido Victoria Villarruel, que calificó las explicaciones como una vergüenza y luego presionó para que el jefe de Gabinete adelante su informe en el Senado. Desde el entorno del funcionario respondieron que no le contestarán y que preparan su defensa frente a la moción de censura presentada en Diputados.
La secuencia, por ahora, no se corta: una nueva revelación abre otra explicación y el Gobierno vuelve a intentar dar vuelta la página. Milei sigue sosteniendo a Adorni, aun con el costo político a la vista y con la causa todavía abierta. La incógnita ya no es si habrá más ruido, sino cuánto tiempo podrá convivir la Casa Rosada con un caso que no deja de volver.