Macri cuestionó el equilibrio fiscal de Milei: Es de mala calidad porque el país se está descapitalizando
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Ante un auditorio colmado en la Convención Anual de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco), en La Rural, Mauricio Macri advirtió que el equilibrio fiscal alcanzado por el gobierno de Javier Milei es de mala calidad porque el Estado no puede reinvertir en infraestructura y el país se está descapitalizando.
En ese marco, el expresidente reclamó avanzar hacia una reforma de segundo orden que permita a la Argentina volver a crecer y reducir la pobreza, al tiempo que alertó sobre los límites del actual esquema de gasto público.
Equilibrio fiscal de mala calidad y límites del modelo
Este gobierno ha hecho algo muy importante y en muy poco tiempo, que es lograr un equilibrio fiscal. Son reformas del siglo XX que la Argentina no ha logrado complementar en ese tiempo y ahora parece que no se va a discutir más, reconoció Macri frente a constructores, empresarios y funcionarios.
Pero, acto seguido, marcó el límite de ese logro: El equilibrio fiscal es de mala calidad, porque un país que no puede ni siquiera reinvertir para cuidar la infraestructura que tiene se está descapitalizando.
El titular del PRO participó del panel de cierre de la convención, titulado Un mundo en transición, junto al expresidente de Colombia, Iván Duque, y el presidente de Camarco, Gustavo Weiss. El evento se desarrolló bajo el lema Construyendo puentes y reunió a un récord de asistentes en el marco del 90° aniversario de la cámara.
A la salida, en un breve intercambio con periodistas, Macri fue consultado por Patricia Bullrich: sostuvo que no habló con ella y que la senadora está lanzada.
Crítica al caudillismo y pedido de institucionalidad
En otro pasaje de su exposición, Macri planteó que la estabilidad de un programa económico no puede depender de una figura personal. ¿Qué significa contenido por un sistema institucional? Que hay un montón de gente que garantiza que lo que se está haciendo va a continuar en el tiempo, y no que es un caudillo el que lo garantiza, afirmó.
Y advirtió: Un caudillo está hoy y no está mañana, y menos en un sistema democrático tan pendular como el que tenemos en la región. Lo hizo sin mencionar nombres propios, pero con un mensaje leído por varios asistentes como un llamado a fortalecer las instituciones.
Reforma de segundo orden y recorte del gasto
Macri señaló que el paso que sigue en el país debe ser una reforma de mayor profundidad. Lo único que cabe es ir, en el próximo paso, a una reforma de segundo orden. Con este nivel de presupuesto, con este nivel de gasto fijo y rígido, no se ve en ningún lado el espacio para la inversión que garantice el crecimiento, afirmó.
En ese sentido, planteó que la inteligencia artificial ofrece una oportunidad inédita para que los Estados hagan una reingeniería profunda y achiquen el gasto público, liberando recursos para infraestructura y desarrollo.
Cepo, retenciones y trabas a la inversión privada
El exmandatario también apuntó contra dos obstáculos que, a su juicio, frenan la inversión privada. Aún hoy, por distintas razones, no nos podemos sacar de encima el cepo, porque para el mundo empresario sigue existiendo, sostuvo.
Y sumó las retenciones a las exportaciones como otro factor crítico: No seguir aceptando eternamente retenciones a la exportación que no funcionan y no funcionan en ninguna parte del mundo.
Tres déficits estructurales: instituciones, infraestructura y apertura
Para Macri, la Argentina enfrenta tres déficits estructurales que explican décadas de estancamiento: la debilidad institucional, la falta de infraestructura y el cierre de la economía.
Sobre el primero, fue directo: La garantía, la confianza, el primer actor a la hora de despertar confianza no es un presidente, no es un Congreso, no son los empresarios, son los jueces. Jueces independientes que garanticen el respeto de la Constitución, empezando por respetar los derechos de propiedad.
Según reconstruyeron asistentes, la mención fue interpretada como un mensaje implícito al gobierno nacional en medio del debate sobre la composición del Poder Judicial.
Respecto de la infraestructura, el exmandatario fue contundente: Sin conectividad física y ahora virtual, no hay desarrollo. Si los productos no pueden llegar a un puerto porque no hay trenes, porque no hay hidrovías, ese país no se puede desarrollar.
Y añadió que los presupuestos públicos en la región se ajustan sistemáticamente por la inversión, no por el gasto corriente: El gasto es algo perdido, la inversión trae futuro.
Apertura comercial y riesgo de repetir errores
El tercer eje que identificó fue la apertura comercial. Macri citó el libro Why Nations Fail, de los economistas Daron Acemoglu y James Robbins, ganadores del último premio Nobel de Economía, para describir el cierre que la Argentina adoptó hace setenta años.
Pasamos de ser uno de los cinco más poderosos En vez de distribuir la riqueza, destruimos nuestra capacidad de crear riqueza, porque nos cerramos y decidimos nunca más competir, afirmó, y puso a Chile como el único país de la región que llegó a estándares de primer mundo por haber apostado a la competencia abierta.
En uno de los pasajes más directos del panel, Macri advirtió sobre el riesgo de despilfarro de los recursos que llegarán por la explotación de Vaca Muerta, la minería y el litio. En cada provincia donde la minería va a estar llegando, va a haber miles de millones de dólares por año en regalías. Y si esas regalías van a la camioneta del intendente, a la camioneta del gobernador, no vamos a tener un mejor futuro, alertó.
Y recordó antecedentes: La historia nos dice que donde hubo esos recursos, Loma de la Lata, minería en Catamarca y en otros lugares, la plata desapareció.
Defensa de la obra pública y mensaje al sector
Macri también salió al cruce de la narrativa que asocia obra pública con corrupción. No se puede uno quedar con que la construcción o la obra pública es sinónimo de corrupción. Eso no es verdad, enfatizó.
Y reivindicó la gestión de su gobierno ante los empresarios del sector: Entre el 15 y el 19, ustedes construyeron rutas y autopistas en tiempo récord, a precios muy competitivos y sin una sola denuncia de corrupción en cuatro años.
El expresidente cerró con una advertencia y una convocatoria al sector privado. Reconoció que lo logrado hasta ahora el saneamiento fiscal, el fin del comportamiento autodestructivo es un punto de partida, no de llegada.
Lo que nos trajo hasta acá, que es demoler lo que estaba mal, no significa construir lo que necesitamos. Y necesitamos construir estas nuevas capacidades, concluyó.