Respiro para Bodegas Bianchi: Reestructuran su millonaria deuda para garantizar la continuidad
La histórica bodega mendocina alcanzó un pacto de standstill para reestructurar una deuda financiera que supera los 17.000 millones de pesos, buscando estabilizar su operación ante el complejo escenario macroeconómico.
La emblemática Bodegas Bianchi, una institución con casi 100 años de historia en la vitivinicultura argentina, ha comenzado a ver señales de alivio en su compleja situación financiera. Recientemente, la compañía informó a la Comisión Nacional de Valores (CNV) la obtención de un acuerdo de standstill. Este pacto suspende temporalmente las acciones de cobro por parte de sus acreedores financieros, permitiendo a la empresa negociar un reperfilamiento de su deuda sin caer en un concurso de acreedores o una quiebra.
El diagnóstico financiero de la firma, comunicado inicialmente en febrero de este año, refleja el impacto del estrés macroeconómico que afecta a la industria. Según datos del Banco Central (BCRA), la bodega acumulaba hasta junio un total de 196 cheques rechazados, sumando una cifra de 1.597.661.640,91 millones. A esto se añade una deuda bancaria que asciende a los 17.046 millones, distribuida principalmente entre los bancos Supervielle, Macro, Bapro, ICBC, Comafi y Nación.
Gestión y Estrategia de Salida
Para liderar este proceso de regularización, la bodega cuenta con la consultoría integral de Ariel Núñez Porolli, un experto del sector vitivinícola. La estrategia actual se centra no solo en la deuda bancaria, sino también en el reordenamiento de los pasivos con proveedores y otros integrantes de la cadena de valor. Rafael García Bianchi, presidente del directorio, destacó que estos esfuerzos buscan soluciones sostenibles basadas en las relaciones comerciales "sólidamente añejadas" de la empresa.
Un Legado que Busca Continuidad
Fundada en 1928 por Valentín Bianchi en San Rafael, la bodega es responsable de etiquetas icónicas como Don Valentín Lacrado, Famiglia Bianchi y el popular New Age. A pesar de haberse expandido en 2018 hacia el Valle de Uco con instalaciones de alta gama, la empresa enfrenta hoy el desafío de mantener su estructura operativa.
Un dato singular de Bodegas Bianchi es que, aunque sigue en manos de los descendientes de la familia fundadora (tercera y cuarta generación), la gestión operativa actual está delegada en representantes profesionales ajenos al clan familiar, quienes tienen prohibido participar en el manejo diario de la bodega. Este esquema de gerenciamiento profesional es el que hoy busca timonear la crisis para preservar uno de los pocos casos de empresas nacionales que permanecen en manos de sus familias fundadoras.