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Informe Digital 08/06/2026 03:33 7 min de lectura

Novaro ve en el funeral del Indio una tentación para el peronismo - Informe Digital

El sociólogo advierte que Kicillof y Máximo Kirchner podrían buscar capitalizar una multitud que no responde solo a la política.

Novaro ve en el funeral del Indio una tentación para el peronismo - Informe Digital
Foto: Informe Digital

El sociólogo y analista político Marcos Novaro leyó el velatorio de Carlos El Indio Solari desde un ángulo distinto al que dominó la conversación pública en los últimos días: no solo como una despedida multitudinaria, sino como un fenómeno capaz de tentar al peronismo con una lectura política propia. Según dijo en diálogo con Infobae, la escena abre la puerta a intentos de apropiación simbólica en un momento de debilidad interna del espacio.

La tentación del peronismo es convertir el funeral del Indio Solari en otro episodio de regeneración política, afirmó.

Para Novaro, la imagen de Axel Kicillof y Máximo Kirchner impulsando juntos la despedida popular del músico remite a una tradición conocida en la historia argentina: funerales que funcionaron como momentos de reunificación y relanzamiento para el justicialismo. Pero advirtió que el universo ricotero tiene rasgos propios y resiste cualquier traducción lineal a la política partidaria.

Antes de entrar en esa disputa, el analista pidió mirar la dimensión cultural del fenómeno.

A su juicio, Solari construyó mucho más que una banda de rock exitosa. El Indio no es solamente un músico, es una persona que creó un culto alrededor de su música y de su imagen, explicó.

Novaro sostuvo que esa descripción no es una metáfora forzada. El mundo ricotero reúne rituales, símbolos compartidos, relatos fundacionales y una comunidad que se reconoce parte de algo más grande que la música misma.

Ese culto tenía una serie de claves de interpretación, tenía una biblia, tenía rezos, salmos y toda una serie de imágenes muy fuertes, señaló.

En su lectura, el éxito de Solari también estuvo en haber convertido su obra en una experiencia cultural de largo aliento, sostenida por el misterio, las letras enigmáticas y las llamadas misas ricoteras.

Fue parte de una estrategia muy inteligente del Indio. No solamente era creativo en términos musicales, sino un gran ídolo, que construyó un misterio alrededor suyo, dijo.

Ese misterio se alimentó durante décadas con recitales que se vivían como peregrinaciones. Para Novaro, incluso los viajes formaban parte de una liturgia.

La movilización misma es parte del fenómeno musical, cultural y religioso. Tenías que movilizarte en una procesión hasta Olavarría para ver a la banda. Tenías que convivir con otros desconocidos que son del pueblo ricotero, explicó.

Durante años, miles de seguidores recorrieron cientos de kilómetros para asistir a recitales que se extendían durante varios días y reunían a familias enteras. Los jóvenes aprenden de sus padres y los padres participan y se reencuentran con su propia juventud, resumió.

Por eso, dijo, las comparaciones que reducen el fenómeno a una cuestión musical o política se quedan cortas.

En una procesión a Luján no iba tanta gente como a Olavarría. No tenían el mismo entusiasmo ni se pasaban cuatro días ahí, afirmó.

La referencia religiosa aparece una y otra vez en su análisis porque, a su entender, ayuda a explicar la potencia emocional que rodeó la muerte de Solari.

Hoy decían muchos que pasaban ahí hablando: Esta no es la última misa, relató. Hay una pertenencia y una fuerza viva.

Para Novaro, ese mundo seguirá existiendo más allá de la ausencia física del músico. Las bandas van a seguir existiendo, las cientos de bandas que repiten su música y hacen todo el rito de la misa ricotera, sostuvo.

Esa potencia simbólica, justamente, es la que vuelve tentador el fenómeno para algunos sectores de la política.

Después está la pretensión del gobierno de la provincia de Buenos Aires y de esta entente entre Kicillof y Máximo, que se han puesto de acuerdo en tratar de convertir esto en una especie de secuela de la serie de entierros peronistas donde el pueblo peronista se regenera, afirmó.

Funerales como instancia de cohesión en el peronismo

La referencia remite a una tradición histórica que Novaro considera clave para entender ciertos movimientos del justicialismo.

Tenemos una historia de muertos que reviven en el pueblo, explicó. Y ubicó allí el punto de partida en Eva Perón.

La muerte de Evita en 1952, en medio de tensiones económicas y políticas, terminó operando como un factor de cohesión. Ahí aparece un momento de reencuentro, señaló.

Según su interpretación, el mismo mecanismo volvió a repetirse tras la muerte de Perón en 1974 y, con efectos electorales más visibles, después del fallecimiento de Néstor Kirchner en 2010.

Hay una historia. Si es tan fuerte, tan recurrente y tan supuestamente aleccionadora, ¿cómo no tratar de aprovecharla? Es difícil resistirse a esa tentación, sostuvo.

Por eso cree que el acercamiento entre Axel Kicillof y Máximo Kirchner alrededor del funeral del Indio no puede leerse solo como una cuestión organizativa.

La fuerza de la costumbre pesa. Y además pesa porque estás debilitado, con pocas ideas, poco entusiasmo y todos peleados entre ellos. Entonces cae esto y dicen: Ahora nos unimos, explicó.

La observación adquiere una dimensión especial en el contexto actual.

El peronismo atraviesa una discusión abierta sobre su liderazgo futuro. Cristina Kirchner ya no puede competir electoralmente. Kicillof intenta consolidarse como una referencia nacional. Kirchner busca preservar la centralidad política de La Cámpora. Y distintos gobernadores e intendentes intentan redefinir el equilibrio interno de un espacio que perdió el poder nacional y enfrenta dificultades para construir una propuesta capaz de disputar el centro de la escena que hoy ocupa Javier Milei.

En ese contexto, la aparición de una multitud tan numerosa, movilizada alrededor de una figura que durante los últimos años se identificó públicamente con Cristina Kirchner y con distintas causas progresistas, constituye una tentación evidente.

Pero Novaro se muestra escéptico sobre las chances de éxito de esa operación. No es que no hay mucho peronismo ahí. Pero hay mucho peronismo mezclado con un montón de otras cosas, explicó.

Y agregó: Es un peronismo bastante distante de los dirigentes que quieren representarlo.

La multitud que despide al Indio Solari, dijo, está amalgamada por experiencias compartidas que exceden la música y no responden automáticamente a una identidad partidaria.

La multitud que despide al Indio Solari está amalgamada por una cantidad de experiencias. No solamente por la música, sino por las experiencias asociadas con la música, sostuvo.

Según Novaro, la fuerza de esa comunidad radica en su ambigüedad. Cada quien pudo haber entendido lo que quiso, explicó al referirse a las letras de Solari. Es lo mismo que pasa cuando se lee la Biblia.

Por eso considera que cualquier intento de apropiación política corre el riesgo de simplificar un fenómeno mucho más complejo.

Si Kicillof quiere ser heredero del culto ricotero, no le va a ir igual de bien que le fue a Cristina en 2011, afirmó. Y agregó: Repetir esas cosas no suele salir bien.

Aun así, no descarta que el episodio tenga efectos políticos.

Puede ayudar a bajar tensiones internas.

Puede facilitar acuerdos circunstanciales.

Puede incluso ofrecer una narrativa común a sectores del peronismo.

Pero difícilmente resuelva los problemas estructurales que enfrenta el espacio.

Si se dejan de pelear, obviamente va a tener algún efecto. Pero el peronismo tiene problemas mucho más serios y estructurales que solo ponerse de acuerdo Axel Kicillof y Máximo Kirchner, sostuvo.

La conclusión de Novaro vuelve al punto de partida: la multitud que despide al Indio expresa una experiencia colectiva real, profunda y duradera, pero no necesariamente una identidad política organizada.

Hoy lo insultan a Milei, pero muchos pueden haber votado a Milei y pueden volver a votarlo, señaló.

La comunidad construida alrededor del Indio Solari parece demasiado grande, heterogénea y cargada de significados como para ser contenida por una sola fuerza política.

Y ahí aparece la paradoja final que, según Novaro, atraviesa toda esta historia.

La gente se aferra más a este tipo de ídolos porque ya no tiene la Iglesia Católica, ya no le ofrece nada el peronismo. Tanto el peronismo político como el sindical o el territorial tampoco. Pero está el Indio.

Quizás por eso resulte tan atractiva para algunos dirigentes la posibilidad de apropiarse de esa energía colectiva. Y quizás por eso mismo la operación sea mucho más difícil de lo que imaginan: el fenómeno que intentan representar existe, precisamente, en el vacío que dejaron las instituciones y las identidades políticas que alguna vez cumplieron esa función.

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