El Gobierno quedó expuesto por su manejo del Mundial - Informe Digital
Entre el feriado que no fue y los dichos sobre Malvinas, la Casa Rosada acumuló tropiezos y debió salir a aclarar.
La serie de tropiezos en la estrategia política y comunicacional del Gobierno durante el tramo final del Mundial dejó a la Casa Rosada en una posición incómoda: intentó imponer silencio y mesura, pero terminó dando explicaciones por declaraciones en off y en on, incluso del Presidente, que consideraron innecesarias o excesivas.
El oficialismo venía de relanzar su estrategia comunicacional post Adorni y esperaba que el cierre de la Copa del Mundo, fuera cual fuera el resultado, dejara un clima de buen humor social. Ocurrió lo contrario: la derrota final se combinó con la polémica por la bandera de Malvinas, las expectativas frustradas por el feriado que no fue y los guiños no devueltos de Javier Milei a la Selección.
No hay que hablar de nada, repetía un alto miembro del Gobierno cercano a Santiago Caputo el sábado, cuando faltaban menos de 48 horas para el partido. Temían que cualquier frase derivara en una nueva polémica. A la primera que digamos algo nos putean, admitían, en referencia a la Selección. Mientras tanto, en ese mismo sector, los tuiteros más visibles seguían comentando el tema.
Después de la derrota en la final y de la marcha atrás con el feriado que habían dejado correr en off y que luego confirmó el Presidente por X, en Balcarce 50 quedó un clima de fastidio. Intentamos todo lo que pudimos que todos se callen. No hubo caso, resumieron con hastío.
Malvinas y feriado: dos focos que desordenaron el mensaje
Entre las expectativas no cumplidas sobre el asueto y los guiños no devueltos a la Selección, aparecieron cuestionamientos internos, en voz muy baja, hacia el propio Milei. En sus salidas radiales y en su cuenta de X, el Presidente opinó sobre la bandera de Malvinas que desplegaron los jugadores y hasta les ofreció la Casa Rosada para celebrar.
Con el feriado que no fue, el mandatario generó altas expectativas y confusión en la población. El lunes, muchos se preguntaban si efectivamente habría posibilidad de festejar. En el Gobierno admitieron que fue un paso en falso que podría haberse evitado si se mantenía la cautela inicial.
Como explicación interna, deslizaron que los tropiezos se debieron a la prácticamente nula comunicación con la AFA, aunque destacaron que hubo algún contacto para organizar la recepción en el aeropuerto de Ezeiza. También reconocieron que actuaban a ciegas porque la propia Selección no respondía, pese a los numerosos guiños públicos que el jefe de Estado había hecho incluso antes de que arrancara el Mundial.
En privado lamentaban la falta de respuesta y, sobre todo, el rechazo al ofrecimiento de la Casa Rosada para festejar algo que todavía no se había conseguido. En la práctica, el Gobierno había dado por sentado que el equipo querría celebrar con la gente sin importar el resultado, pero terminó ocurriendo lo contrario.
Sólo cuando Lionel Messi y Rodrigo De Paul decidieron no venir a la Argentina y quedó claro que no había ánimo de festejo, en la Casa Rosada se replegaron. Entonces retiraron cualquier rastro de funcionarios, incluso de segunda línea, del operativo de recepción en Ezeiza.
La frase de Ravier sumó ruido interno
No ayudaron las declaraciones del nuevo vocero, Adrián Ravier, que usó la palabra bananero asociada a Argentina y debió aclarar, incluso en la conferencia de prensa de hoy, que no cree que el país sea un país bananero. Dijo que sus palabras fueron sacadas de contexto, pero en el propio Gobierno admitieron que no debió haberlas dicho y que generó malestar interno.
Siendo un país bananero, nunca vamos a recuperar las Malvinas. Si logramos que la Argentina sea grande nuevamente, próspera y respetada, nuestras posibilidades de avanzar en el reclamo de soberanía serán mucho mayores. La única vía es la diplomática, y el respaldo internacional es clave, había escrito en X.
Antes de la polémica por el feriado y el regreso de los jugadores, el posicionamiento oficial sobre Malvinas ya había abierto otra fisura. Milei evitó mostrar acuerdo con el reclamo que hicieron los jugadores al final del partido contra Inglaterra, pero habilitó a las Fuerzas del Cielo a respaldarlos en X una vez terminado el encuentro. También opinaron alfiles cercanos a Karina Milei, como Santiago Oría, con críticas a Victoria Villarruel por su mensaje contra los ingleses.
En el oficialismo reconocen que el tema quedó manoseado y mal comunicado. Desde el sector caputista defendieron su postura y aseguraron que tenían aval para expresarse, aunque marcaron una diferencia entre el planteo de Milei y lo que definieron como el sentir del pueblo.
Seis días después del partido con Inglaterra, el Gobierno volvió sobre el asunto y Ravier debió aclarar que el Presidente de ninguna manera cuestiona a los jugadores. Como saldo, intentó rescatar un costado positivo: dijo que parte del mundo se enteró del reclamo y que los argentinos pudieron volver a poner el tema sobre la mesa.