Resuelven el misterio de las heridas en focas de la isla de Sable - Informe Digital
Un estudio confirmó que los ataques en espiral eran canibalismo de machos adultos y cambian el foco sobre la foca común.
Durante más de 40 años, las heridas en espiral de los cachorros de foca de la isla de Sable desconcertaron a la comunidad científica. Lo que parecía un enigma sobre depredadores desconocidos o daños humanos terminó con una confirmación incómoda: los ataques provenían de machos adultos de foca gris.
La explicación fue relatada por National Geographic y respaldada por un estudio publicado en Marine Mammal Science, que permitió registrar por primera vez un ataque directo a una cría. La evidencia cerró décadas de especulación y reordenó la lectura sobre la mortalidad de los cachorros en esa reserva atlántica.
Las hipótesis que no alcanzaron
Durante años, los investigadores trabajaron sobre dos líneas principales. Una apuntaba a depredadores marinos no identificados; la otra, a una posible intervención humana, como hélices de embarcaciones o redes de pesca. Ninguna de esas hipótesis pudo comprobarse en el terreno.
Las lesiones eran profundas y helicoidales, afectaban piel, grasa corporal y hasta el hueso. Sin pruebas directas, el origen de esas marcas quedó abierto durante décadas y alimentó el debate científico.
La confirmación del canibalismo
El avance llegó con drones de vigilancia ambiental, que permitieron filmar a un macho adulto atacando a una cría indefensa. Ese registro, recogido por Marine Mammal Science, dejó atrás las hipótesis previas y aportó la prueba que faltaba.
El biólogo Damian Lidgard, del departamento gubernamental canadiense Fisheries and Oceans Canada y coautor del estudio, sostuvo: Sin duda, nos sentimos aliviados al saber la causa real de las muertes.
Las cifras ayudan a dimensionar el fenómeno: 765 cachorros afectados en 2024 por heridas en espiral y 359 fallecidos en una sola jornada de 2025. El hallazgo cambió la interpretación del problema, aunque no altera la lectura general sobre la especie.
La especie no está en riesgo global
Según los datos reunidos por los científicos, el canibalismo no compromete la supervivencia global de la foca gris en el Atlántico. La isla de Sable supera los 71.000 nacimientos anuales, una escala que vuelve demográficamente marginales esas muertes.
La población se mantiene estable a largo plazo y el fenómeno no altera el equilibrio natural del conjunto. En ese marco, la mortalidad asociada al canibalismo pasa casi inadvertida frente al volumen total de nacimientos.
La foca común queda más expuesta
La preocupación ahora se concentra en la foca común, mucho más vulnerable por su menor número y su tendencia descendente en la isla de Sable. Los ataques de machos de foca gris representan una amenaza concreta para esa especie, que comparte hábitat y enfrenta una presión adicional.
Si los ataques persisten, la caída de la foca común podría acelerarse y comprometer su población local. A diferencia de la foca gris, cualquier aumento de la mortalidad tiene efectos inmediatos sobre su continuidad en la región.